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Crítica de Haunt vol. 1 de Robert Kirkman, Todd McFarlane, Greg Capullo y Ryan Ottley (Image Comics – Planeta)

Saber que Robert Kirkman, Todd McFarlane, Greg Capullo y Ryan Ottley publicaron juntos un comic ya debería ser motivo suficiente para comprarlo y leerlo. El resultado, Haunt, comic publicado en Image Comics en 2009 y 2010 cuyo primer volumen quiero comentar hoy.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡Robert Kirkman y Todd McFarlane presentan Haunt! Dos hermanos, uno un sacerdote menos que perfecto, el otro un agente del gobierno, que luchan por llevarse bien pero rara vez se ponen de acuerdo en algo. Un accidente inesperado los obliga a trabajar juntos de formas que nunca creyeron posibles. Luchando con sus propios demonios personales, el sacerdote trabaja a regañadientes junto al espíritu de su hermano recientemente fallecido, que lo posee. Juntos, los hermanos forman un nuevo superhéroe, Haunt. Con el equipo artístico de Ryan Ottley, Greg Capullo y Todd McFarlane, con historia de Robert Kirkman.

Este primer volumen recopila Haunt # 1-5 USA, publicado originalmente en 2010 en Estados Unidos.

Haunt podría traducirse como “aparición”, pero también como “encantado / hechizado”, recordando su uso como adjetivo en expresiones como “haunted house” y similares del género de terror.

El nacimiento de este comic realmente es muy curioso, ya que Kirkman conoció a McFarlane en la San Diego ComiCon de 2006. En ese momento, Kirkman ya era conocido en el mundillo gracias a The Walking Dead e Invencible, que empezaron a publicarse en 2003, y por ser guionista de Marvel en comics como Marvel Zombies y Ant-Man, pero estaba lejos de ser el best-seller del comic mainstream de la última década a partir del estreno de la serie de televisión en 2010.

En una conferencia de McFarlane, Kirkman se metió en el público y le preguntó porqué no volvía al mundo del comic, ya que llevaba años centrado en el ámbito empresarial con su McFarlane Toys y el resto de sus negocios. McFarlane, que no reconoció a Kirkman, respondió que «Siempre he pensado que si has podido crear tu Mickey Mouse, ya está bastante bien. No tienes que crear también al Pato Donald a Goofy y a Minnie Mouse. Podría decirse que yo lo he hecho con Spawn. Tengo algunas ideas, pero no doy más de mi.» Tras la conferencia, el escritor de Image Brian Haberlin les presentó y encajaron lo sufiente como para quedar en intercambiar ideas a ver si podían trabajar junto.

En 2007, Robert Kirkman y Todd McFarlane anunciaron que estaban trabajando juntos en una nueva serie titulada Haunt que iba a ser lanzada a comienzos de 2008. Ese año, Kirkman explicó que la trama inicial de Haunt trata sobre Kurt intentando resolver su propio asesinato, pero retrasos en el dibujo provocaron el retraso de la salida del comic hasta 2009. En la convención de cómics de Nueva York de febrero de ese año, Kirkman ya pudo compartir una sinopsis, con una base de la historia centrada en “dos hermanos que se han odiado durante un largo tiempo y ahora tienen que interactuar porque uno de ellos ha muerto y su fantasma acecha al otro. Es un gran espectáculo de acción de ahí en adelante.”

Sin embargo, los meses pasaban y el comic de Haunt no acababa de salir, debido a interminables retrasos en el apartado artístico. No fue hasta octubre de ese año cuando salió el primer número de la serie, que con más de 50,000 ejemplares vendidos fue todo un éxito para Image Comics. Finalmente McFarlane sólo dibujó las portadas, limitándose a entintar los lápices de Ryan Ottley, que a su vez dibujó el comic a partir de bocetos de Greg Capullo. Todo ello con el color de Fco Plasencia. Este complicado elemento artístico indica el trabajo de los “estudios”, con Kirkman trayéndose a su colega Ottley de Invencible, mientras que McFarlane utilizaba a Capullo, colaborador habitual suyo que dibujó un porrón de comics de Spawn antes de su fichaje estrella por parte de DC para dibujar el Batman de Scott Snyder. Aunque el comic empezó muy fuerte comercialmente, el interés empezó a decaer una vez se comprobó que McFarlane realmente no dibujaba el comic sino que entintaba el trabajo de otro. La colaboración de Kirkman y McFarlane terminó tras 18 números, que han sido recopilados en tres volúmenes.

Entrando a valorar el primer arco de Haunt, estamos ante un comic de acción super punki que mezcla los superhéroes con el género de espías y el black-ops con altas dosis de ultraviolencia que es increíblemente entretenido.

Lo primero que me vino a la cabeza tras leer por primera vez en 2021 este comic de 2009-2010, es que ha sido un ejercicio de anacronismo alucinante. El único pero de Haunt es que realiza una sexualización brutal de la mujer, con unos planos de tetas y culos en primer plano, algo que podía ser normal hace 12 años pero que resultarían impensables de ver en un comic mainstream actual. No soy pudoroso y me encanta disfrutar de un buen dibujo o imagen de una mujer bella, pero hay viñetas de este comic que me dieron bastante vergüenza ajena mientras lo leía, con mujeres dibujadas en posturas casi porno. Este el es principal pero de este comic, la verdad. Si entras en el juego que plantean Kirkman y McFarlane, realmente es Haunt ofrece un entretenimiento super honesto y over-the-top que tiene claro qué tipo de comic e historia es y a qué público se dirige. Si hay algo que NO hace Haunt, es engañar al lector o no darle lo que vendía el concepto.

Sobre el propio concepto de HAUNT, no hay duda que bebe de fuentes claramente definidas. En este caso McFarlane y Kirkman copian descaradamente a Venom, añadiendo el detalle sacado de Spawn (que a su vez se apropiaba de muchos elementos de Batman) de hacer que el protagonista tenga un nivel limitado de poderes a partir de los cuales Daniel queda agotado e indefenso. En lugar del simbionte alienígena, la voz que oye el protagonista es la del espíritu de su hermano fallecido, que le protegerá y le ayudará a investigar su propia muerte dándole de alguna manera habilidades extraordinarias. Esto es a su vez una variación de la típica buddy-movie con personajes opuestos que se ven obligados a trabajar juntos, aplicado el filtro del cine de espías con organizaciones secretas tipo MI-5 o SHIELD.

Los protagonistas son el padre Daniel Kilgore, un sacerdote católico traumatizado tras una decepción amorosa que ahoga su vida miserable con el alcohol y el sexo con prostitutas. Un cura, si. La sutileza brilla por su ausencia, dejando claro desde la primera página que Haunt se plantea como una historia punki con temas que no serían admisibles en el típico comic de Marvel o DC, algo para lo que no hay duda que hay público que demanda este tipo de contenido. Su hermano es Kurt, un super agente secreto mezcla de Dutch de Predator con Ethan Hunt que corta cabezas con la misma facilidad que yo abriría una lata de coca-cola, y su muerte tras una misión exitosa dará paso a una cascada muerte y destrucción que pondrá de rodillas a la principal organización secreta del país. Los hermanos Daniel y Kurt no se soportan y hace años que no tienen relación, pero la muerte de Kurt hará que estrechen sus lazos de una forma que nadie podría haber previsto. El contraste entre los hermanos ofrece buenos momentos pero su comportamiento amoral en muchos momentos también impide que llegue a empatizar con ellos, y mucho menos con el resto del reparto.

Siendo como es un comic escrito por Kirkman, lo cierto es que Haunt plantea una historia super entretenida en la que están pasando un montón de cosas todo el rato y plantea giros, traiciones y la sensación que los hermanos no tienen en quien confiar y tienen las horas contadas. Todo ello planteado desde la acción y repleto de momentos super over-the-top que en ese momento sólo podían leerse en este comic. Como decía, no es una lectura sesuda ni lo pretende para empezar, y la sensación final con la que me dejó fue super satisfactoria, porque ha sido una montaña rusa de principio a fin. De hecho, parece mentira los giros que ha sufrido la historia en tan sólo cinco números, que nos dejó con un cliffhanger interesantísimo al final del volumen.

Una vez superado lo raro que es ver un comic con bocetos de Greg Capullo, lápices de Ryan Ottley y tintas de Todd McFarlane, dado que son tres fuera de serie que cualquiera de ellos por separado ya justifican la compra del comic en que trabajen, la verdad es que el comic visualmente luce increíble. De hecho, de los tres Todd es para mi el más flojo o con el que menos conecto, reconociendo por supuesto su importancia histórica dentro del comic mainstream USA. Las páginas tienen el punto de vista visual de Capullo para los puntos de cámara y en las caras se nota el lápiz de Ottley a pesar de la tinta posterior de McFarlane.

Dado el nombre y origen sobrenatural del personaje, McFarlane plantea un diseño de Haunt que parece salido de un slasher de Halloween. Y en mi opinión no acaba de acertarlo, la máscara que deja abierta la boca queda rara, la elección cromática no hace que el personaje tenga nada icónico que recordar y el ectoplasma parece demasiado el fluido de las telarañas de Spiderman sin serlo, dejando demasiado claras las referencias. Todo ello hace que el conjunto cojee un poco y no luzca todo lo chulo que me hubiera gustado.

Desde la sexualización (sin enseñar nada explícito) a la ultraviolencia y los villanos super desfasados, se nota que el planteamiento era publicar un comic que llegara más lejos que la competencia, algo en lo que Kirkman repitió años más tarde en Die! Die! Die! junto a Chris Burnham. Y la verdad es que este comic de Haunt me ha resultado super entretenido, aunque los detalles antes comentados impiden que me volara la cabeza. Pero sin duda lo suficiente como para querer saber cómo termina la historia.

Comparto las primeras páginas del comic:

El primer volumen de Haunt de Kirkman, Capullo, Ottley, McFarlane y Plascencia ha resultado un experimento curioso y muy entretenido. Sabiendo lo que vas a ver, el objetivo de entretenimiento está más que conseguido.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de The Dead Lands de Benjamin Percy

Tras disfrutar de los comics de Benjamin Percy X-Force y Lobezno en Marvel Comics y Year Zero en AWA, me he animado a probar The Dead Lands, su novela de 2015 ambientada en un futuro apocalíptico en el que la humanidad casi ha sido exterminada a causa de una gripe. Y me he encontrado una buena novela a la que le ha faltado un final más potente.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En el nuevo thriller de Benjamin Percy, una reinvención postapocalíptica de la saga de Lewis y Clark, una supergripe y una lluvia radiactiva han convertido el mundo que conocemos en una cáscara casi vacía. Unos pocos humanos continúan viviendo en puestos avanzados como el Santuario, los restos de St. Louis, una comunidad protegida que debe su supervivencia a su defensa militarizada y a unos líderes que trafican con el miedo de la población.

Cuando un jinete llega del páramo más allá de sus muros. ella les informa sobre el mundo exterior: al oeste de las Cascadas, llueve, crecen los cultivos, la civilización prospera. Pero también existe un peligro: el poder creciente de un ejército que saquea y esclaviza a todas las comunidades con las que se encuentran.

Contra los deseos del Santuario, un pequeño grupo parte en secreto. Liderados por Lewis Meriwether y Mina Clark, esperan expandir su naciente nación y reunir a los Estados. Pero el Santuario no les permitirá escapar sin luchar.

Benjamin Percy es el autor de las novelas Red Moon y The Wilding, y de dos colecciones de cuentos, Refresh, Refresh y The Language of Elk. Su trabajo ha aparecido en Esquire, GQ, Time, Tin House y en otros lugares. Sus honores incluyen el premio Pushcart, una beca de la NEA, el premio Plimpton de ficción y un premio Whiting. Criado en el desierto alto del centro de Oregon, vive en Minnesota. The Dead Lands fue publicada originalmente en 2015.

The Dead Lands entra en el género de futuros apocalípticos, con unos Estados Unidos destruidos a causa de una gripe y la posterior guerra nuclear pero con una humanidad que se resiste a morir. Para tener tan sólo 400 páginas, Percy construye una interesante sociedad en los restos de San Luis (Misuri) que me la creo, con un presidente recién nombrado que se aprovecha del cargo debido a sus ansias de poder y una sociedad en la que el agua y la búsqueda de alimentos es la principal prioridad.

Lo que empieza dentro de este ecosistema cerrado cambia completamente con la llegada de Gawea, una joven con habilidades especiales que ha sobrevivido en el exterior y trae un mensaje para Lewis, el hijo del anterior presidente y director del museo de la ciudad, el último pilar de conocimiento existente. Entonces, la novela muta en dos, una road movie con un grupo de aventureros buscando alcanzar un destino situado a una distancia indeterminada, lo que recuerda la lucha de los primeros pioneros por descubrir nuevos territorios en el oeste de lo que ahora es Estados Unidos, con una segunda parte dentro de Santuario donde veremos como la situación empeora a partir de la marcha de este grupo.

La road movie resulta interesante y Percy se muestra como un autor implacable que somete a sus personajes a todo tipo de suplicios durante un viaje, en el que está claro desde el principio que pocos van a sobrevivir. Este viaje nos muestra una Tierra que se resiste a morir en la que nuevos animales mutados dominan los restos de las ciudades y campos por los que van pasando. Y en Santuario, la chispa de la revolución va creciendo con cada exceso del presidente, pero serán unos jóvenes aparentemente insignificantes los que acaben prendiéndola.

Todo en The Dead Lands me ha parecido interesante, bordeando siempre lo familiar pero sin llegar a ser una copia evidente de nada, aunque con referentes claros como Stephen King o Cormac McCarthy. En este sentido, los personajes son todos diferentes y Percy construye bien sus personalidades y los motivos que les hacen embarcarse en una misión con muchas opciones de ser suicida. Sin embargo, tras una buena narración en general, Percy falla en la resolución de la historia. De ambas, en realidad, de la revolución en Santuario y del viaje del grupo protagonista, siendo de alguna manera un anticlimax. Y es que, aparte de sacase de la manga a dos personajes en la recta final de la historia con importancia en la resolución, los supervivientes llegan a su destino… y fin. No es exactamente así, claro, pero me sorprendía mientras estaba leyendo la páginas 350/360 y ver que aún no llegábamos al climax, un climax que realmente nunca llegó. Dentro que es lógico todo lo que Percy plantea y su historia claramente se dirigía hacia aquí, tengo que reconocer que me ha sabido a poquísimo.

En todo caso, dado que compre está novela gracias a una oferta en el kindle, no me arrepiento de su lectura y me ha mostrado a un buen escritor con buenas ideas que consigue enganchar su historia. De hecho, ahora dudo si comprar The Ninth Metal, su última novela. Creo que sí la leeré, pero ya de cara a 2022.

En resumen, The Dead Lands es una buena novela, a pesar que me hubiera gustado un final más potente, y tiene bastante elementos apreciables que merecen ser destacados.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Cuentos al caer la noche de David Yarovesky (Netflix)

Con producción de Sam Raimi, Cuentos al caer la noche dirigida por David Yarovesky estrenada en Netflix, es una estupenda película para introducir a los niños al cine de terror con una fantasía oscura muy disfrutable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Cuando Alex (Winslow Fegley), un chico obsesionado con las historias de miedo, es encerrado por una joven bruja malvada (Krysten Ritter) en su moderno apartamento de Nueva York, conoce a Yasmin (Lydia Jewett), que también está atrapada y se da cuenta de que debe contar una historia de miedo nueva cada noche para sobrevivir.

David Yarovesky, director de la estupenda El Hijo, dirige esta nueva película de terror para todos los públicos estrenada en Netflix. La película adapta el libro Nightbooks de J.A. White, con un guión de Mikki Daughtry y Tobias Iaconis. La película de 100 minutos de duración cuenta con fotografía de Robert McLachlan, música de Michael Abels y montaje de Peter Gvozdas.

La película está protagonizada por los niños Winslow Fegley y Lidya Jewett como Alex y Yazmin, dos niños secuestrados por una bruja malvada que vive en una casa que se mueve por todo el mundo secuestrando niños. Krysten Ritter (la recordada Jessica Jones de la serie de televisión de Netflix), interpreta a la malvada bruja Natacha.

Cuando pinchas para ver Cuentos al caer la noche en Netflix, la calificación por edades indica que la película es +7 años, básicamente un “para todos los públicos” teniendo en cuenta que diría que es una película planteada como una fantasía oscuro con toques de terror juvenil. Y lo cierto es que sin necesidad de muertes macabras ni gore de ningún tipo, Cuentos al caer la noche ofrece un catálogo de sustos estupendos que consiguieron sobresaltarme en un par de ocasiones.

En muchas ocasiones el principal problema de las películas protagonizadas por niños es que te suelen caer gordos y acaban resultando un poco repelentes. No es el caso en esta película, en el que Winslow Fegley y Lidya Jewett resultan un estupendo acierto de casting. Krysten Ritter realiza un over-the-top de libro y diría que ha disfrutado haciendo de la bruja del cuento, con el plus del giro de la película que aporta al personaje una dimensión más dramática de lo esperable en una obra para todos los públicos como esta.

David Yarovesky me sorprendió con la versión oscura del nacimiento de Superman que fue El Hijo. En esta película realiza una perfecta transición del gore y las punkarradas máximas a las limitaciones de una película prácticamente para todos los públicos. Además, hay un par de momentos con sustos un poco “pringosos” y asquerosos que me recordaron para bien los primeros clásicos de Sam Raimi y que creo que también gustará muchos a los niños cuando lo vean.

No tengo el dato del presupuesto de la película, y aunque a priori parece una película pequeña con prácticamente 3 personajes en el 95% del metraje rodado todo en estudio, la verdad es que hay unos sets estupendos que transmiten de maravilla la fantasía oscura que nos están contando, además de un par de bichos creados con CGI que están razonablemente bien y me sugerirían que la película tuvo más presupuesto del que me creía a priori.

La película creo que cumple de sobra con lo que se espera de ella y ofrece un estupendo entretenimiento. Si le tengo que poner un pero, diría que la sinopsis de Netflix da en 2 líneas más información de la que hubiera sido deseable, señalando uno de los giros de la película.

Comparto el trailer de la película:

Cuentos al caer la noche es una película muy disfrutable para ver con niños de más de 10 años a los que les gusten las emociones fuertes y hacerse los mayores. E incluso sin ellos, la he disfrutado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Heroes Reborn 2, de Jason Aaron, Dale Keown, Federico Vicentini y Ed McGuinness (Marvel Comics – Panini)

Tras el arranque de la miniserie Heroes Reborn de Jason Aaron hace dos semanas, en el post de hoy quiero comentar mis impresiones del segundo número de esta serie, con dibujos de Dale Keown, Federico Vicentini y Ed McGuinness, ambientada en un mundo alternativo en el que los Vengadores no llegaron a reunirse y el Escuadrón Supremo se encarga de defender a la Tierra de todo tipo de amenazas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¡Invasores de la Zona Negativa!

¡Deja paso a las aventuras del poderoso Hiperión! Después de enviar a prisión a su peor enemigo, Victor Von Muerte, Hiperión debe afrontar la fuga de Ultrón, el General Annihilus y El Inmortal Hulk. A continuación, magia del caos a velocidad Mach 5. ¿Puede El Borrón ganar la carrera a La Bruja Plateada? Además, complementos con las historias en este mundo de Blade y los secretos de Ravencroft con su nuevo preso: la Fuerza Fénix.

Este número contiene Heroes Reborn 2 y 3 de la edición USA.

Tras el potente arranque de Heroes Reborn hace dos semanas, este segundo número que cuenta con dos grapas USA nos muestra a las claras como va a desarrollarse la historia. En cada una de las grapas USA Aaron plantea una historia principal centrada en uno de los miembros del Escuadrón Supremo, en este caso Hyperion y Borrón, y un complemento de pocas páginas dibujado por Ed McGuinnes en el que vemos el estado de la «rebelión» que ha puesto en marcha Blade, el único super humano que al principio de la miniserie recordaba cómo era el mundo antes que algo lo alterara eliminando a los Vengadores de la Tierra.

La historia de Hyperion publicada en el número 2 USA está dibujada por Dale Keown y Carlos Magno, con tintas de Magno y Scott Hanna y color de Edgar Delgado. Y es un buen comic en el que vemos un día en la vida de Mark Milton, lo que sirve para que veamos la escala de diferencias entre este mundo y la Tierra 616 tradicional, al encontrarse con Reed Richards, Peter Parker o Hulk. Si el objetivo es que empaticemos con Hyperion y entendamos que es un héroe que hará lo que sea necesario para defender SU Tierra, el objetivo es total.

En la parte del dibujo, el caso es que Keown es un veterano con años de experiencia que narra perfectamente la historia. Sin embargo, releyendo el comic por segunda vez, excepto por el puntazo inicial que no voy a spoilear, lo cierto es que el dibujo se me queda demasiado plano y correcto, sin nada que me haga flipar con su visión.

En el número 3 Aaron pone en el foco en Borrón (Stanley Stewart), el velocista del grupo. Una historia con dibujo de Federico Vicentini y color de Matt Milla. Recordando a Mercurio, es curioso cómo los velocistas del universo Marvel siempre han sido un poco idiotas, y aunque Aaron intenta humanizar a Borrón con detalles muy chulos como que su cerebro funciona tan rápido que también olvida cosas a super velocidad, lo cierto es que el comic termina y Stanley sigue dando un poco de grima.

Federico Vicentini me ha provocado sentimientos encontrados. Por un lado, sobre todo en las expresiones faciales su estilo me recordó en algunos momentos al de Matteo Scalera (Black Science), un dibujante que me encanta. Y en este caso sí he visto algunas páginas que quitan el hipo y que me transmiten imaginación y ganas de contar la historia de forma espectacular. Sin embargo, otras páginas las veo mucho más flojas, de forma que Keown es más consistente sin deslumbrar mientras que Vicentini sube más alto, pero los momentos malos son mucho peores también.

Y mientras, la formación de los Vengadores de Blade avanza a paso de tortuga en estas dos grapas USA, con una historia de tan 5 páginas en cada grapa con dibujos de Ed McGuinnes, entintado de Mark Morales y color de Matthew Wilson.

Esto de hecho es el principal pero del comic, unido por supuesto al baile de dibujantes que me parece terrible. Y es que es entendible y lógica la intención de Aaron en contar una historia de cada miembro del Escuadrón Supremo en cada grapa, de forma que empaticemos con ellos y pueda haber cierta duda cuando acaben enfrentándose a los Vengadores. Pero teniendo en cuenta que en el próximo número (números 4 y 5 USA) se centrarán en Doctor Espectro y Halcón Nocturno, no cabe duda que en el 6 USA tendremos a Princesa Poder, la versión de Wonder Woman del Escuadrón Supremo, mientras que la reunión de Los Vengadores también se irá produciendo uno a uno en cada grapa. De forma que ya sólo quedará tiempo para el enfrentamiento final en el séptimo y último número de esta serie, lo cual me mostraría un comic creado con plantilla sin sorpresas.

Espero equivocarme, claro, pero hay una preocupante sensación de historia escrita con el freno de mano puesta que no mola nada, a pesar que como digo la lectura es entretenida y de momento Aaron creo que consigue transmitir la idea que el Escuadrón también son héroes que luchan por defender su planeta.

Heroes Reborn me parece un concepto correctamente ejecutado que consigue crear empatía hacia el Escuadrón Suicida, pero al que le falta chispa para llegar a ser una historia realmente memorable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Dune Parte 1 de Denis Villeneuve

¿Puede Dune de Denis Villeneuve ser una buena adaptación de la primera parte de la novela de Frank Herbert y una mala película? Acaba de pasar, voy a intentar razonar mi punto de vista.

Arrakis, el planeta del desierto, feudo de la familia Harkonnen desde hace generaciones, queda en manos de la Casa de los Atreides después de que el emperador ceda a ésta la explotación de las reservas de especia, una de las materias primas más valiosas de la galaxia y también una droga capaz de amplificar la conciencia y extender la vida. El duque Leto (Oscar Isaac), la dama Jessica (Rebecca Ferguson) y el hijo de ambos, Paul Atreides (Timothée Chalamet), llegan al planeta con la esperanza de recuperar el renombre de su casa, pero pronto se verán envueltos en una trama de traiciones y engaños que les llevarán a cuestionar su confianza entre sus más allegados y a valorar a los lugareños, los Fremen, una estirpe de habitantes del desierto con una estrecha relación con la especia.

Denis Villeneuve es uno de los directores más interesantes de la actualidad. Prisoners, Enemy, Sicario y La llegada son películas notables de un autor que muestra un gran interés por el drama y la ciencia ficción, con un gusto estético sobresaliente. Y para mi, Blade Runner 2049 es una obra maestra absoluta. Cuando se confirmó que Warner le contrataba para hacer una nueva versión de Dune que sería contada en dos películas, no podía ser más feliz, y para mi era de largo la película más esperada del año. Aunque inicialmente pensé que Villeneuve había rodado las dos películas simultáneamente tipo Peter Jackson y la trilogía de El Señor de los Anillos, la primera sorpresa negativa que tuve fue cuando conocí que Warner sólo ha producido esta primera parte y aún no ha dado el visto bueno de la segunda, lo que en el mejor de los casos va a provocar que tardemos dos o tres años en poder ver la conclusión de la historia. Vaya bajón.

Dune es uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción. La novela de Frank Herbert durante muchos años estuvo considerada la novela de sci-fi más vendida de la historia, y tras las 6 novelas escritas por Herbert, su hijo Brian junto al genial escritor Kevin J. Anderson han ampliado este universo con una nueva franquicia de novelas. La novela original de Herbert era increíblemente compleja, ya que además de crear un universo de casas casi feudales enfrentadas y seres con diferentes habilidades sobre humanas, trataba temas de ecología, mesianismo, selección genética o los problemas que el colonialismo salvaje provocaba en los pueblos autóctonos. Por este motivo, durante muchos años la novela se consideró imposible de adaptar al cine. A pesar incluso de la reivindicable película de David Lynch de 1984, que me parece un buen intento lastrado por la imposición de los productores de una duración inferior a las dos horas. La opción de este nuevo intento con dos películas de gran presupuesto, con los avances tecnológicos disponibles y un director de calidad como Villeneuve invitaba al optimismo, la verdad.

Para el colosal trabajo que supone adaptar la novela de Herbert a la gran pantalla, Villeneuve ha colaborado con el veterano guionista Eric Roth, guionistas entre otras de Forrest Gump, The insider, Munich, lo cual es una buenísima noticia, y Jon Spaihts, guionista de Prometheus o Passengers, lo que no me alegraba en exceso, a decir verdad.

La películas de 155 minutos de metraje ha contado con un importante presupuesto de 165 millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los más importantes blockbusters del año. Villeneuve ha colaborado con el director de fotografía Greig Fraser y el montador Joe Walker. El ganador del Oscar por Mad Max Fury Road Mark Mangini se encarga de la edición de sonido, que es uno de los grandes valores de Dune, junto a la música de Hans Zimmer y el diseño de producción de Patrice Vermette.

Y si el elemento técnico es sobresaliente y crea una experiencia sensorial única que merece disfrutarse en pantalla grande, Villeneuve ha unido uno de los más grandes repartos de una película de gran presupuesto de los últimos tiempos. Timothée Chalamet es Paul Atreides, el heredero de la Casa Atreides y posible elegido. Rebecca Ferguson es Lady Jessica, la madre de Paul y miembro de las Bene Gesserit, una hermandad femenina dedicada al cruce genético de las diferentes familias del Landsraad con la esperanza de crear al Kwisatz Haderach, el elegido que llevará a la galaxia a su futuro soñado. Jessica es además la concubina del duque Leto, interpretado por Oscar Isaac, el señor de la Casa Atreides, una familia que pone el honor como su ideal máximo, y a la que el Emperador ha otorgado la extracción de la especia melange del planeta Arrakis, la sustancia más poderosa de la galaxia. Un regalo que acabará estando envenenado.

Charlotte Rampling es la Reverenda Madre Bene Gesserit Gaius Helen Mohiam, Decidora de Verdad del Emperador. Jason Momoa es Duncan Idaho, maestro de la espada de la Casa Atreides,​ Josh Brolin es Gurney Halleck, maestro de armas de la Casa Atreides y mentor de Paul. Zendaya es Chani, una joven fremen que se convertirá en interés romántico de Paul, mientras que Javier Bardem es Stilgar, líder de la tribu fremen en Sietch Tabr.​ Sharon Duncan-Brewster es la Dra. Liet-Kynes, ecóloga jefe de Arrakis al servicio del emperador. En el bando de los villanos, tenemos a los estupendos Stellan Skarsgård como el barón Vladimir Harkonnen, enemigo acérrimo de los Atreides y​ a Dave Bautista como su sobrino Rabban, al que el barón ordena que exprima todos los recursos de Arrakis.

Empezando por los elementos positivos, ¡TIENES QUE VER DUNE EN PANTALLA GRANDE!!! Denis Villeneuve ha creado una de las experiencias sensoriales más alucinantes que vivirás en una sala comercial este 2021, eso seguro. Uno de los elementos fundamentales de la ciencia ficción es el world-building, la creación de un mundo fantástico imaginario que los espectadores sintamos como real. En el caso de Dune, más que verlo en pantalla, su escala arquitectónica hace que sientas que estás entrando y formando parte de él. El diseño de producción de Patrice Vermette me parece fantástico y creo que se va directa a los Oscars. La ESCALA de Dune en todos los planos me muestra a un Villeneuve que busca crear un nuevo standard dentro de las adaptaciones de obras de ciencia ficción, sacando el máximo partido de las posibilidades físicas y tecnológicas que tiene a su disposición.

Y si el diseño de producción, el vestuario, y todo lo técnico en general me parece sobre saliente, el montaje de sonido de Mark Mangini realmente me ha parecido que está a otro nivel superior. La experiencia sonora de Dune, algo en lo que también cuenta la fantástica música de Hans Zimmer, es lo más alucinante que he disfrutado en mucho, mucho tiempo. Descubrir que Mangini fue el responsable de Mad Max me pareció todo un descubrimiento que explicaba muchas cosas. Si tenéis ocasión, no lo dudéis y pagad el extra que supone ver Dune en una pantalla premium con Dolby Digital (o similar).

La creación de Arrakis, Caladan o Gidi-Prime me parece fantástica y creo que si Herbert viviera estaría muy satisfecho con la creatividad de Villeneuve, que plantea en todo momento una escala monumental que consigue dejarte sin aliento con la belleza de sus imágenes. La espectacularidad y grandiosidad de los gusanos es otro de los pluses visuales de la película.

El reparto de Dune me parecía a priori una locura, en positivo, claro, excepto por un Timothée Chalamet al que le tengo una tirria especial. Una vez vista la película, Rebecca Ferguson me parece que nos regala una perfecta Lady Jessica tal y como te la imaginabas leyendo la novela, me ha encantado y es también de lo mejor de la película. A pesar de sus pocos minutos en pantalla, Oscar Isaac, Josh Brolin, Jason Momoa, Charlotte Rampling, Stellan Skarsgård, Dave Bautista o Javier Bardem aportan una presencia y un carisma alucinante que llena la pantalla. Hay que felicitar completamente al director de reparto, porque ha dado en el clavo completamente.

Zendaya está guapísima en pantalla en sus pocas apariciones en esta primera parte. Realmente no tiene ninguna opción de hacer nada importante porque la novela es así, aunque lógicamente su importancia crecerá en la segunda parte. Y vamos, que su papel era salir guapa con una belleza onírica y lo consigue de principio a fin.

Comentaba mi tirria hacia Timothée Chalamet, al que veo como un niñato snob de clase alta de Nueva York que mira a todo el mundo por encima del hombro. Igual Chalamet en la vida real es super humilde y una bellísima persona desde el punto de vista moral, que es guapo físicamente no se discute, pero las revelaciones que Woody Allen contó sobre él en su libro de memorias no me hace pensar que ese sea el caso. Sin embargo, debo reconocer que al menos en este Dune Parte 1, Chalamet hace un estupendo trabajo como Paul Atreides. El caso es que Paul en el libro era un personaje un pelín antipático mientras recorría el camino que tiene predestinado hasta convertirse en el Kwisatz Haderach. El lado repelente de Chalamet me parece que está perfecto para la débil y confundida versión de Paul que vemos en esta primera parte. Así que globalmente, el reparto de Dune me parece también un triunfo total.

Aunque debo reconocer que los 155 minutos de Dune se me hicieron un pelín largos, la complejidad de la historia justifica más que sobra la duración, con momentazos visuales increíbles cada pocos minutos que hacen que, globalmente, Dune sea una experiencia que, de nuevo, recomiendo a todo el mundo que disfrute en pantalla grande.

Llegados a este punto, os daréis cuenta que me está quedando una reseña super positiva, ¿verdad? Os estaréis preguntado si no os habré engañado con el polémico comentario inicial, porque si parara de escribir ahora, la nota claramente sería un sobresaliente.

Antes de comenzar con los elementos que no me han gustado de Dune, creo necesario recordar que mi experiencia cinematográfica con la película de Villeneuve está condicionada por el hecho que soy un gran fan de las novelas de Herbert y las he leído varias veces, y también revisioné el año pasado la versión de Dune de David Lynch, que la encuentro mucho mejor que las críticas que recibió en su día. En este sentido, a pesar que entiendo que una cosa es la novela y otra la película y que las diferencias son inevitables, no hay duda que me acerco a la propuesta de Villeneuve en parte comparándola respecto a lo anterior. Y la verdad es que tengo mucha curiosidad por saber qué opinará de la película alguien que no sepa nada de Dune.

A partir de quí, entramos en territorio de SPOILERS:

El caso es que Villeneuve ha optado por el espectáculo widescreen, y como comentaba ha cuadrado el mundo de Arrakis y nos da una experiencia sensorial única. Pero tan centrado estaba en el envoltorio, en la potencia visual, que se ha olvidado del corazón, de porqué la lucha entre Atreides y Harkonnen nos tiene que interesar y porqué deberiamos empatizar con el protagonista Paul Atreides, futuro Muad‘Dib de los Fremen. Villeneuve ofrece una belleza arquitectónica que acaba resultando fría y vacía porque no ofrece elementos interesantes de los personajes.

Me quedo perplejo ante una película de dos horas y media que tiene tiempo de sobre para desarrollar las relaciones que sí quedaban claras en la novela y elije no hacerlo. Actores como Josh Brolin o el propio Oscar Isaac aportan su carisma de estrella y su presencia en pantalla, pero la película elije desaprovecharles, no sólo en lo relativo a los minutos en pantalla, sino en lo que estos personajes realizan proactivamente durante la historia. Excepto Jason Momoa al que le inventan una escena de acción para que lo flipemos con él y que no acaba de verse bien por el problema mal resuelto del escudo personal, el resto de grandes nombres están casi a modo testimonial. Y esto no es una imposibilidad técnica, es una decisión creativa que resta potencia al elemento humano de la historia. En este sentido, merece la pena destacar que los pocos momentos realmente emocionantes de la película no tienen lugar en el presente de Paul, sino es las visiones que tiene del futuro y en las que empieza a descubrir que tal vez sí sea el libertador predestinado de los Freman. Es un detalle que creo bes muy ilustrativo de los problemas de frialdad de la película.

Y claro que la novela de Herbert es también árida y el gran protagonista absoluto es Paul y el resto de personajes están tres y cuatro peldaños por debajo. Pero en la película no hay nada de la conspiración del Emperador, de la búsqueda del traidor en el palacio o de las motivaciones del propio doctor Yueh que resulta la clave de todo. Tampoco hay nada de la geo-política de la galaxia y de la crueldad de los Harkonnen que tan bien reflejada estaba en los libros. En esta primera parte de la novela de Herbert había una sensación de inevitabilidad ante el futuro de la casa de Atreides, casi como una tragedia griega de la que era imposible escapar, pero en la película no hay tensión ninguna y todo acaba pasando casi porque sí en momentos que quedan deslavazados.

Y es que Dune tiene, en mi opinión, un terrible problema de ritmo y de tensión dramática. Puse el ejemplo de la caída de los Atreides, pero realmente todo parecen escenas aisladas entre si que no buscan crear una intensidad dramática que alimente la siguiente escena y que nos dirija hacia un climax que resuelva la historia. Tenemos un montón de momentos bonitos individualmente que sólo por ellos merece la pena ver la película en pantalla grande, pero que no sirven a la narrativa mayor ni dirigen la historia hacia un hito. En este sentido, esta narrativa fallida por la falta de ritmo podría entenderse en una serie de televisión de X episodios, pero no es una película de gran presupuesto como es Dune.

De nuevo entiendo la complejidad de realizar una buena adaptación de Dune, y comentaba al comienzo que Villeneuve hace una buena adaptación de la primera parte de la novela porque la historia básica está mostrada en pantalla y la arquitectura y la escala de Arrakis ofrecen un gran espectáculo. Pero sin embargo, estos fuegos artificiales disimulan más o menos (menos) el hecho que de momento el contenido es endeble y Villeneuve no ha planteado adecuadamente los numerosos temas complejos que planteaba la novela. Al menos, no de momento. Hay un poco de anticolonialismo al comienzo y un poco de ecología, pero resulta demasiado poco.

Y aparte, queda la obviedad de una película que cuenta una historia que se queda a mitad y no termina. El elefante en la cacharrería, el traje del Emperador todo en uno. Volviendo al comienzo, yo le pido a una película que me cuente una historia con un principio y un final, con unos personajes carismáticos que hagan cosas interesantes que sean contadas con un ritmo adecuado que haga que la tensión dramática vaya aumentando hasta alcanzar un climax final satisfactorio. Climax que puede ser emocional o creado mediante un espectáculo de CGI. Y excepto en la parte de los personajes carismáticos, aunque más bien son los actores los carismáticos y no tanto los personajes, en todo lo demás la película naufraga en todo lo demás. Ni hay final, ni hacen cosas interesantes, ni hay tensión, ni ritmo, ni por supuesto un climax satisfactorio. Es por este motivo por el que opino que NO podemos considerar a Dune como una buena película.

Villeneuve podía haber planteado el final de Dune de alguna manera para dar cierta sensación de capítulo que se cierra, pero qué va. La película termina en ese momento como podía haberlo hecho 5 minutos antes o después, porque claramente no estaba en su ánimo dar un final, aunque sea parcial, a lo que ha contado en esta película.

Y yendo más allá de la película, es cierto que a última hora Warner ha incluido el «parte 1» al principio de la película, aunque en los trailers como el que luego compartiré no dicen nada al respecto. Tampoco en el poster de la película, por cierto. Es precisamente por este «1 de 2» que considero una estafa que Warner plantee hacer una nueva versión de Dune y ahora nos deje con la incertidumbre de si llegaremos a ver el final de la historia, al no estar de momento confirmada la segunda película y por supuesto el rodaje aún no tiene fecha prevista.

No es sólo el hecho que Warner (a través de New Line) produjera 3 películas de El Señor de los Anillos que se rodaron simultáneamente y que se estrenaron con un año de diferencia. Igual que El Hobbit. Matrix Reloaded y Revolutions se estrenaron con 6 meses de diferencia, al igual que, si no recuerdo mal, las dos últimas películas de Harry Potter que dividieron en dos «Las reliquias de la muerte». Cuando Warner divide en dos partes una historia, el estreno luego ha sido siempre inmediatamente a continuación. El único caso reciente en que esto no sucedió fue en IT, pero en ese caso Warner contó en la parte 1 toda la historia de los niños y el final de su pelea contra Pennywise si daba sensación de historia completa cerrada, con una segunda parte centrada en la vida de los niños años después cuando ya son adultos.

Me parece una tomadura de pelo que pongan la responsabilidad de rodar Dune en manos del público. Si quieres hacer Dune y aceptas las dos películas como la extensión adecuada, no entiendo que ahora Villeneuve afirme que la parte dos podría NO rodarse si esta primera parte no es el éxito que los ejecutivos de Warner esperan que sea. Porque aparte del COVID, la realidad es que HBO Max va a estrenar la película simultáneamente a su estreno en salas de Estados Unidos, lo que sin duda va a afectar su resultado en taquilla. Warner en este caso tiene la obligación moral con sus consumidores de rodar la parte dos pase lo que pase, y no hacerlo sería una de las peores cerdadas de mal pagador de la historia del cine del siglo XXI.

A lo anterior habría que sumar otro elemento que considero clave, y es que mucha gente no conecta con la ciencia-ficción. Dune es un clásico de la literatura, pero esta película al final es un remake de otra de 1984 que mucha gente igual tiene en casa en DVD o Blue-ray (yo, por ejemplo), y por tanto no sienten la necesidad de ver en el cine algo que ya conoce y ha visto. Si a eso le sumamos la casi nula promoción que ha hecho Warner, algo de nuevo incomprensible tratándose de un blockbuster de gran presupuesto, se da el caso que el amigo con el que fui a ver la película me comentó: Comentando con sus compañeras de departamento que iba a ver Dune, ninguna sabía qué era eso y cuando se enteraron de que era ciencia-ficción y explosiones, ninguna pensaba ir.

En el caso de Dune, que NO haya fecha de inicio de producción de la parte dos hace que en el mejor de los casos, aún empezando a rodar en 2022, el estreno no creo que pudiera realizarse hasta 2023, por lo que en el mejor de los escenarios posibles, Warner nos va a obligar a esperar dos años para ver el final. Pero dado que ahora mismo existe la duda sobre si esta parte 2 va a ser una realidad, puede darse perfectamente el caso que haya gente que NO querrá ver esta película ante la posibilidad que se quede colgada, cosa que de momento es lo que ha pasado. Cuando vayan a estrenar la segunda, si eso ya verá la primera, pueden pensar algunos. En el caso de Dune, creo que Warner ha vuelto a cagarla con su comunicación. Y van…

Comparto el trailer de la película:

A pesar de todo, la experiencia sensorial de Dune sobrepasa los problemas narrativos de la historia de Villeneuve. Es por esto que os recomiendo que vayáis a ver la película en la mejor pantalla posible. Espero que os guste.

PUNTUACIÓN: 7/10

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