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Crítica de The night house de David Bruckner (Disney+)

Como parte de las celebraciones de Halloween, Disney+ estrenó dentro de Star The night house, la nueva película de David Bruckner (El ritual) protagonizada por Rebecca Hall, que entraría dentro del género de las casas encantadas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Mientras intenta superar la inesperada muerte de su marido, Beth (Rebecca Hall) se queda a solas en una casa cerca de un lago especialmente diseñada para ella. Aunque hace todo lo posible por no perder la cordura, los sueños no tardan en aparecer. Las perturbadoras visiones de una presencia que llama por ella en la casa comienzan a ser cada vez más frecuentes. Aunque a la luz del día todo parece normal, Beth empieza lentamente a desesperarse, por lo que decide ignorar el consejo de sus amigos e investiga en sus pertenencias tratando de encontrar alguna respuesta. Allí se topa no sólo con secretos tan extraños como terribles, sino también con un misterio que está dispuesta a resolver. (FILMAFFINITY)

David Bruckner (1977) es un director de cine estadounidense. Con Jacob Gentry y Dan Bush, coescribió y codirigió The Signal (2007). También ha coescrito y dirigido «Amateur Night» en la antología de terror V / H / S. Yo le conocí gracias a la interesante El Ritual (2017) estrenada en Netflix, y tras dirigir The Night House en 2020, an la actualidad se encuentra realizando una nueva versión de Hellraiser, el clásico de Clive Barker.

The night house cuenta con un guión de Ben Collins y Luke Piotrowski, fotografía de Elisha Christian, montaje de David Marks y música de Ben Lovett. La película de 107 minutos se rodó en 2019 en Syracuse, en el estado de Nueva York. La película sólo se estrenó en EE.UU. y Canadá este verano, consiguiendo unos discretos 15 millones de recaudación, mientras que Disney+ se ha encargado de la distribución internacional dentro de su plataforma.

La película cuenta con una excelente Rebecca Hall interpretando a Beth, una doliente viuda que no sabe qué provocó el suicidio de su marido. A la omnipresente Hall la acompañan Sarah Goldberg como Claire, una amiga de Beth, Vondie Curtis-Hall como Mel, el vecino de Beth que quizá sabe más de lo que cuenta, Evan Jonigkeit como Owen, el marido fallecido, y finalmente, Stacy Martin es Madelyne, una joven con una oscura conexión con Owen.

The night house es una película «malrollera» que ofrece un interesante misterio construido sobre la brillante interpretación de Rebecca Hall, que es lo que mantiene a flote la película. Reconozco que Hall durante el visionado además del dolor y el desequilibrio tras quedarse viuda, a veces me parece super borde, pero eso incluso entraría dentro de la forma en que asume la pérdida de su marido. Beth y Owen parecían compartir una vida perfecta tras 14 años casados, pero eso es algo que saltará por los aires cuando Beth intente encontrar un sentido al suicidio de su marido. Visualmente Bruckner ofrece buenos momentos y aunque no hay una gran tensión, y no es ni muchos menos creciente, sí hay momentos muy interesantes y la película tiene un ritmo adecuado, aunque NO diría que estamos ante una película de terror. O al menos, pensando en lo que yo entiendo que debe tener una película para poder ser terror.

Sin querer destripar nada importante de la trama, Bruckner presenta un mundo opuesto al nuestro que para mi es sin duda lo mejor de la película y que plantea cuestiones que me gustaría que hubieran sido planteadas con mayor amplitud de lo que vemos en la película. Sinceramente The night house no es una película por la que pagaría por ver en el cine, pero al verla gracias a mi suscripción a Disney+, me ha dado un más que correcto entretenimiento.

Empezando por lo que no me gustó, la idea del lado negativo me ha gustado mucho, pero la verdad es que la resolución y la explicación de todo me parece un fail como una casa. De hecho, la presencia que habita en la casa no acaba de encajar bien con la idea del lado negativo, y todo el conjunto de familia perfecta feliz se derrumba ante la absurdez del conocimiento de todo lo que hizo Owen delante de las narices de Beth sin que ella se enterara de nada. Como digo, como entretenimiento ligero me vale, pero sin mucho más que poder destacar, me temo que la olvidaré con la misma rapidez que la vi.

Comparto el trailer de la película:

The night house tiene elementos interesantes, pero globalmente se me ha quedado algo intrascendente con un final que no acaba de cuadrarme. Una película para reservada para los fans del género.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Gracias por leer este post. Y tu, ¿has leído esta película? Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de Seven to Eternity vol. 4 de Rick Remender y Jerome Opeña (Image Comics)

Termina Seven to Eternity en su cuarto volumen, el comic de fantasía de Rick Remender y Jerome Opeña, con color de Matt Hollingsworth, publicado por Image Comics. Y la decepción se confirma.

PUNTUACIÓN: 5/10

Volume 4. The Springs of Zhal.

El viaje de Adam y el Rey del Lodo llega a su fin en los legendarios manantiales de Zhal, que prometen curar al caballero Mosak caído de su aflicción fatal y cumplir la promesa que el Dios de los Susurros le debe. ¿Es una artimaña o una salvación? ¿Valdrán la pena los sacrificios que hizo Adam? RICK REMENDER y JEROME OPEÑA llevan su épica fantasía etérea a una conclusión sorprendente.

Este cuarto y último volumen recopina SEVEN TO ETERNITY #14-17 USA, cuatro grapas publicadas entre noviembre de 2020 y agosto de 2021.

Termina un largo viaje de 5 años, desde que en septiembre de 2016 Rick Remender y Jerome Opeña empezaron a publicar Seven to Eternity en el sello Image. 5 años y tan sólo 17 números. Aquí puedes leer mis reseñas de los volúmenes uno, dos y tres , en las que iba explicando cómo con cada nueva lectura la historia de Rick Remender me encajaba cada vez menos y le decepción iba aumentando.

Llegados al final de la historia centrada en Adam y el Rey del Lodo, hay un elemento principal y es que Remender se ha centrado tanto en los dos protagonistas principales, el «heroe» Adam y el «villano» Rey del Lodo, que no ha creado el más leve atisbo de empatía o conexión con ningún otro personaje, por lo que el final de la historia para muchos de ellos no puede resultar más intrascendente e insatisfactorio. No sólo eso, es que tampoco las sorpresas alrededor del vínculo creado entre ambos resulta satisfactorio, más bien al contrario. Da pena que al final del Rey Barro se convierta en un villano de opereta de «soy malo porque el mundo me ha hecho así, juajuajua!», haciendo que la historia se haya convertido en un bluf total.

Pero peor que es eso es la comprobación que en lugar de la historia de fantasía épica que Remender prometió al inicio de la serie, Seven to eternity ha sido un peñazo moralizante que nos ha traído al Remender más nihilista y desolador. Remender más que nunca transmite su enfado ante nuestra civilización occidental que para él está perdida al estar habitada por dos tipos de personas: los seres grises que se (nos) conforman con las migajas que nos dan las grandes corporaciones que ostentan el poder real, y peor, los que dicen ser salvadores de la patria que no son más que seres egoístas que traicionarán a quien sea para conseguir el poder, mientras nos dicen que todo lo hacen «por nuestro bien». Y frente a estas dos realidades, los pocos héroes verdaderos son apenas hormigas que intentan parar el desbordamiento de un río con palitos y están abocados al fracaso. Joer, se por entrevistas que Remender lo pasó más de joven, pero no hay duda que el pobre tiene un montón de traumas y demonios que intenta exorcizar mediante los comics. Y siendo loable este empeño, la verdad es que en otros comics lo ha hecho con historias al menos entretenidas, cosa que no ha conseguido en este comic.

La verdad es que vine pensando que Seven to eternity iba a ser el típico viaje del héroe, y no tuve problema cuando me di cuenta que muy probablemente estábamos ante un fall-from-grace. Sin embargo, descubrir lo que es realmente el comic y quien es Adam en realidad, que no voy a decir para no chafárselo a nadie que esté esperando que se publique en España, ha sido un bajón super desolador. Y el caso es que había ideas interesante en el comic, como la realidad que a veces nos engañamos a nosotros mismos para justificar lo injustificable, materializando el clásico «el camino al infierno está construido de buenas intenciones». Pero en el caso de este comic, la ejecución de Remender de estas ideas no puede ser más fallida.

A todo esto, ¿a qué vino este nombre de Seven to Eternity? ¿No será el nombre menos adecuado para lo que nos han acabado de contar Remender y Opeña? Como me pasó con LOW, me gustaría que en algún momento los autores explicaran el proceso de creación y cómo cambió el concepto inicial. Si es que eso pasó, que tampoco lo tengo claro.

Hablando del dibujo, Jerome Opeña con colores de Matt Hollingsworth realmente realizan un gran trabajo y nos cuentan la historia de forma modélica, creando un climax widescreen con momentos visualmente super potentes, pero que quedan huecos debido a la deficiente construcción de los personajes de Remender que no han conseguido que calen en nuestro interior. Y en general debido a lo que es en realidad la historia.

Comparto las primeras páginas de este volumen, que como no puede ser de otra manera, lucen espectaculares:

Seven to eternity ha sido una tremenda decepción, lo digo como lo siento. Y la confirmación que hice bien en tomarme un respiro de la obra de Remender, algo que ya me hizo NO comprar Scumbag, su última serie en Image.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de A ghost story de David Lowery (Netflix)

Tras ver The Green Knight, me quedé con ganas de ver más películas de la filmografía de David Lowery, por lo que me animé a ve A ghost story, su película de 2017 protagonizada por Rooney Mara y Casey Affleck, que está disponible en Netflix, y me ha parecido una película super interesante.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Un músico muere en un accidente de coche y vuelve como un fantasma a la casa en la que vivía con su mujer. (FILMAFFINITY)

David Lowery (Milwaukee,1980) es un director de cine y guionista estadounidense al que yo conocí con la excelente Peter y el Dragón de Disney de 2016. Su primera película St. Nick de 2009 ganó el premio Texas al mejor director en el AFI Dallas Internacional Film Festival de 2009. En 2013, Lowery dirigió su segundo largometraje, en 2013 Ain’t Them Bodies Saints, protagonizado por Casey Affleck y Rooney Mara, los protagonistas a A ghost story. La película fue nominada para el premio del Gran Jurado en el Festival de Cine Sundance y también fue seleccionada para competir en elFestival Internacional de Cine de Cannes de ese año. Tras ambas películas, dirigió Pedro y el Dragón y esta A Ghost Story, tras las cuales trabajó en The old man & the gun de 2018. The Green Knight ha sido su penúltimo proyecto, ya que en la actualidad se encuentra en plena producción de su próxima película, Peter Pan & Wendy, que en principio debería estrenarse en 2022.

David Lowery levantó el proyecto de A ghost story como una película de bajísimo presupuesto, tan sólo 100,000 dólares. Lowery escribió el guión, dirigió y montó la película, que contó con fotografía de Andrew Droz Palermo y música de Daniel Hart. Prácticamente toda la película fue rodada en una casa que estaba a punto de ser demolida, por lo que le permitieron rodar gratis y pudo hacer todo lo que quiso dentro, y contó con sus amigos y colaboradores habituales Rooney Mara y Casey Affleck como principal reclamo de esta película de apenas 93 minutos (incluidos los títulos de crédito).

Casey Affleck y Rooney Mara interpretan a la pareja protagonista, nombrados solo como «C» y «M». C (Affleck) es un compositor que se expresa mejor con música que con palabras. M (Mara) parece más cómoda expresando lo que siente, pero recibe muy poca respuesta de su marido. Ella quiere mudarse, él está apegado por alguna razón a la casa, aunque queda claro que a pesar de sus diferencias, ambos se quieren y son todo el uno para el otro.

La película, que más que una historia de terror es un drama intimista que reflexiona de forma sumamente interesante sobre lo que dejamos atrás cuando morimos o las ataduras que las personas creamos con determinados espacios, tuvo un extremo limitado en su día pero consiguió una unánime aclamación de la crítica, consiguiendo premios en diversos festivales como Sitges (Mejor Fotografía y el Premio del Jurado Carnet Jove) y Deauville.

Empezando a valorar la película, A ghost story me ha gustado bastante y me ha parecido una experiencia sorprendente y poco habitual, empezando por la propia premisa de la historia desde el punto de vista del fantasma. Un primer elemento llamativo es que Lowery rodó la película en un formato de imagen más pequeño del habitual, no llenando la pantalla. Esto al principio provoca que la película se vea rara pero en seguida te acostumbras a ello, y me parece que sí ayuda a transmitir la sensación de claustrofobia que debe “sentir” el fantasma al estar atrapado durante toda la eternidad en el mismo espacio.

Otro elemento muy interesante es que Lowery usa para mostrar al fantasma la imagen más icónica que existe dentro de los cuentos infantiles, la persona tapada por una sábana / manta blanca. Pero dentro de esta imagen casi infantil, Lowery plantea una reflexión super adulta sobre el tiempo, la memoria y la conexión espiritual con nuestro legado y lo que dejamos atrás. Todo ello en un envoltorio con imágenes tremendamente poéticas que transmiten una tremenda tristeza.

Lowery se nota que además de director es también montador profesional, porque me ha flipado muchísimo el montaje de la película, A ghost story cuenta con un ritmo lento que encaja con la sensibilidad de la historia, planteando largas escenas de ¿minutos? de duración con la cámara fija en un punto, y mediante el uso de unas brillantes elipsis que transmite el paso del tiempo y como la casa va siendo ocupada por diferentes habitantes.

Todo en A ghost story es un experimento narrativo, y fruto de ello me sorprendió para bien encontrarme con una película prácticamente sin diálogos el 90% del tiempo, con apenas unas conversaciones entre Rooney Mara y Casey Affleck que marcan el marco emotivo de la historia, y un interesante pero largo monólogo interpretado por Will Oldham, en el que expresa otra delas idea principales de la película, que estamos destinados a convertirnos en polvo y a lo más que podemos aspirar los seres humanos es a ser recordados o al menos, a dejar un legado que se recuerde. En este sentido, el final de la historia me parece perfecto, siendo una escena de gran belleza y emotividad, lo que hace que A ghost story sea una película sorprendente que recomiendo.

Dicho esto, hay que reconocer que la película es la que es, una historia lenta casi sin diálogos en la que puede decirse desde cierto punto de vista que no pasa caso nada durante su metraje. Esto puede ser una importante barrera de entrada y entiendo que pueda que haya gente que no acepte la premisa y se aburra soberanamente. La película dura 90 minutos y realmente es que la historia no daba más de si, incluso con los planos alargados a lo largo de todo el metraje. El primer gran salto de fe es una escena con apenas 10/15 minutos de metraje en la que la cámara está fija durante más de un minuto apuntando a la nada, hasta que pasa un elemento clave de la película. Reconozco que estaba viendo la escena y pensé “WTF? ¿Qué cojones es esto?”, pero una vez se puso en marcha la historia del fantasma, la potencia de sus imágenes y el lirismo de todo me atrapó.

Al tratarse de una historia fantástica, Lowery aplica sus propias reglas y crea un giro final que es muy loco pero sirve para conseguir el final tan redondo de la película. Según tu suspensión de credulidad te gustará o no, en mi caso no me molesta y me quedo con la belleza del final y las emociones que te transmitió el camino recorrido. Dentro de lo mucho que me ha gustado todo, no quiero terminar sin reconocer el trabajo del músico Daniel Hart, teniendo en cuenta que estamos ante una película casi muda, y del director de fotografía Andrew Droz Palermo, que junto a Lowery crean imágenes sobrias y desprovistas de artificios que sin embargo transmiten un montón de emociones.

Comparto el trailer de la película:

A ghost story puede no ser una película para todo el mundo, pero a mi me ha conseguido atrapar.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Casa Capitular Dune de Frank Herbert (Dune 6)

Termino mi lectura de la serie de Dune de Frank Herbert con Casa Capitular Dune, la sexta y última novela escrita por su creador Frank Herbert.

PUNTUACIÓN: 6/10

Sexta entrega de la extraordinaria saga «Dune», Casa Capitular abre insólitas dimensiones a na narración que está considerada la cumbre de la ciencia ficción contemporánea.

Las Honorables Madres se enfrentan, con sus terribles poderes, a la secular Bene Gesserit. Las revenidas Madres, ocultas y fortificadas en su planeta Casa Capitular, intentan revivir el viejo orden que les dio su antiguo poder en todo el universo. Un ghola de Miles Teg está siendo adiestrado para superar incluso a su poderoso antecesor.

La unión de Duncan Idaho y Murbella, cautivos ambos en la no-nave, puede arrojar luz sobre el traumático fenómeno de la Dispersión.

Esta sexta novela de la serie de Dune fue publicada en 1985 y fue la última que escribió Frank Herbert, que falleció un año después, en 1986. Con esta novela se cierra la serie de 3 trilogías que creó Herbert, aunque partir de 1999 su hijo Brian, junto al escritor Kevin J. Anderson, han publicado una nueva serie de novelas que amplían el mundo creado por Herbert.

Comparto a continuación mis reseñas de las anteriores cinco novelas, Dune, El Mesías de Dune, Hijos de Dune, Dios Emperador de Dune y Herejes de Dune.

Casa Capitular continúa los sucesos narrados al final de Herejes de Dune en los que la hermandad de las Bene Gesserit se encuentran en retirada ante la amenaza del exterminio a manos de las Reverendas Matres llegadas de la Dispersión. La Reverenda Madre Darwi Odrade, recién nombrada al final de Herejes es la gran protagonista, aunque la narración de Herbert va cambiando de punto de vista mientras seguimos al ghola Duncan Idaho, la Reverenda Matre Murbella, la hija del desierto de Rakis Sheeana o el revivido Miles Teg, que habita el cuerpo de un niño que aún tiene que despertar sus memorias de su vida pasada.

En cierto sentido, Casa Capitular se siente más como una segunda parte de Herejes que como una novela autónoma, algo sobre todo provocado por el no-final que tuvo la anterior novela, en la que en sus últimas 20 páginas mostraron un cambio cataclísmico e inesperado en el mundo de Dune. Y la sensación tras leerme las 630 páginas de la novela ha sido bastante decepcionante. Empezando por la elección de las Bene Gesserit como el punto de vista para contar la parte final de la historia que planteó Herbert. Una hermandad que ha dedicado su vida al control genético para buscar al hombre (o mujer) perfecto que lleva a la humanidad a nuevas cotas.

La novela toca como siempre temas interesantes como el determinismo o el libre albedrío, si tenemos que mirar hacia delante aunque eso signifique romper con la comodidad del presente o lo que manda la tradición, y en general sobre el papel de los personajes mientras intentan enontrar su papel en este universo. Además, la transformación de Casa Capitular en un nuevo Arrakis plantea cuestiones sobre los cambios ecológicos y cómo afectan a los habitantes de este mundo. Y por supuesto, el contraste que ofrecen las frías Bene Gesserit que lo fían todo a la razón gracias a los recuerdos de sus vidas pasadas, frente a las violentas y emocionales Reverendas Matres. Todos esos elementos son interesantes analizando el conjunto.

Sin embargo, la narración no puede ser más aburrida, amplificando un problema que empecé a notar en la novela anterior, y es que tenemos una novelas de 600 páginas en las que el 99% del tiempo tenemos a gente hablando en lugar de hacer cosas realmente interesante. Y la evolución de los personajes en función de las cosas que van aprendiendo es interesante en conexión con los temas que destacaba antes. Pero al tercer (o quinto) diálogo redundante sobre el mismo tema, no pude evitar aburrirme ante lo que estaba leyendo. Y está claro que Herbert no planteó Dune con un espectáculo de acción, pero tener todo un universo por explorar y quedarnos confinados a un despacho en Casa Capitular mientras los personajes hablan me parece casi un pecado.

Herejes de Dune planteaba un nuevo escenario que me interesó, pero la lectura justo a continuación de Casa Capitular no ha sabido mantener el interés creado. Por personalizar algunos ejemplos de los problemas de esta novelas, hay personajes como Scytale de los tleilaxu o la propia Sheeana que NO han tenido ninguna incidencia en la historia y sus finales son un bluf total. Además, Herbert introduce una subtrama ¿con unos judíos ocultos? que tampoco va a ningún lado y cuyo sentido o metáfora no cabe duda que se me ha escapado. ¿Les pone como ejemplo de religión anclada en el pasado para la que es imposible avanzar? Yo lo interpreto así, pero vete tú a saber.

Sumado a esto, Herejes terminó con un hecho cataclísmico que sucedía fuera de plano que fue un anticlimax total. Esto vuelve a suceder en Casa Capitular, con un climax que dista mucho de serlo que sucede en apenas 20 páginas y que pasa todo un poco porque si. Herbert tenía muchas virtudes como escritor, pero crear historias con tensión dramática o cerrar las historias NO era una de ellas. Pero aparte de todo, es que el final de la historia de Herbert vuelve a ser un no-final, con un statu-quo cambiado para siempre que sin embargo no puede darme más igual. Aparte del hecho de tener una historia que propugna el libre albedrío y poder crear tu propio destino en el que va a seguir existiendo una organización que busca modificar la sociedad a partir de sus intereses particulares, lo que es de hecho una situación muy poco propensa para que se genere esa libertad de elección. Es decir, el final no acaba de dirigirse hacia la premisa que el propio Herbert planteaba como ideal.

Sinceramente, pensando en la lectura de estas seis novelas en perspectiva, creo que confirmo algo que ya recordaba de cuando leí las novelas por primera vez hace más de 25 años, las tres primeras son las realmente buenas buenas, con una segunda trilogía que baja un montón el nivel. En todo caso, no me arrepiento haber vuelto a leer estas novelas, que son clásicos absolutos de la ciencia ficción.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Eternals de Chloé Zhao (Marvel Studios)

Marvel Studios contrató a la en ese momento casi desconocida Chloé Zhao para hacer algo diferente que rompiera con el sambenito de «todas las películas Marvel son iguales». El resultado es Eternals, la vigésimo sexta película del estudio que por el lado de la variedad y la personalidad es un éxito total, aunque en otros aspectos no haya acabado demasiado convencido.

PUNTUACIÓN: 7/10

Hace millones de años, los seres cósmicos conocidos como los Celestiales comenzaron a experimentar genéticamente con los humanos. Su intención era crear individuos superpoderosos que hicieran únicamente el bien, los Eternals, pero algo salió mal y aparecieron los Desviantes, destruyendo y creando el caos a su paso. Ambas razas se han enfrentado en una eterna lucha de poder a lo largo de la historia. En medio de esta guerra, Ikaris y Sersi tratarán de vivir su propia historia de amor.

Chloé Zhao (Pekín, 31 de marzo de 1982) es una directora de cine china-estadounidense. Nació en Pekín pero pasó su adolescencia en Brighton, Reino Unido. Estudió ciencias políticas en Mount Holyoke College, después de lo cual se apuntó a un programa de dirección de cine de la Universidad de Nueva York. Hizo su película debut con Songs My Brothers Taught Me, que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance de 2015. En 2017, fue premiada en el Festival Internacional de Cine de Cannes por su película The Rider, pero la aclamación popular llegó este 2021 al ganar Nomadland tres Oscars entre ellos Mejor Película, Mejor Directora y Mejor Actriz Francis McDormand.

Si existe una «fórmula Marvel», en mi opinión es buscar hacer películas diferentes a lo que ya nos han mostrado previamente y tener un porcentaje de éxito abrumador a la hora de contratar creativos interesantes para llevarlas a cabo. Lo digo porque Marvel contrató a Zhao en 2018 tras el éxito de The Rider, pero en ese momento era una gran desconocida que estaba por ver que pudiera dar el salto del cine indy de presupuestos minúsculos a una super producción de 200 millones de dólares de presupuesto. Sin embargo, no cabe duda que Marvel la dio toda la confianza del mundo, empezando por dejarla modificar el guión inicial escrito por Ryan y Kaz Firpo, junto a Patrick Burleigh, adaptando el trabajo de Jack Kirby, creador de los personajes en 1976.

Eternals cuenta con fotografía de Ben Davis, montaje de Craig Wood y Dylan Tychenor, música de Ramin Djawadi. Fue rodada entre 2019 y 2020 en localizaciones como Fuerteventura y Oxford. La película tiene una duración de 2 horas 37 minutos y un presupuesto de 200 millones de dólares que está por ver si la película podrá recuperar. De momento, la película recaudó 71 millones en su estreno en USA, la cuarta mejor cifra de 2021 pero que se queda corta respecto a las previsiones iniciales, con un total mundial de 161 millones en todo el mundo. En España se estima que ha recaudado 2.6 millones de €uros, superando a Viuda Negra (que tuvo estreno simultáneo en Disney+) y Shang-Chi. Para compensar la inversión, la película tendría que recaudar al menos 450/500 millones de dólares, habrá que ver en las próximas semanas si lo consigue.

Los Eternos de esta película son 10: Gemma Chan es Sersi, una Eterna empática con una fuerte conexión con los humanos y la Tierra, que puede manipular la materia inanimada. Sersi ha estado enamorada de Ikaris durante siglos y tiene una fuerte conexión con Sprite. En la actualidad trabaja en un Museo como profesora mientras y sale con Dane Whitman (Kit Harington). Richard Madden es Ikaris, el Eterno más fuerte, que puede volar y proyectar rayos de energía cósmica desde sus ojos. Enamorado de Sersi en el pasado, dada su larga vida inmortal encuentra dificultades en conectar con la humanidad.

Salma Hayek es Ajax, la líder sabia y espiritual de los Eternos, que tiene la capacidad de curar y es el puente entre los Eternos y los Celestiales. Angelina Jolie es Thena, una gran guerrera que puede formar cualquier arma a partir de la energía cósmica y desarrolla un vínculo estrecho con Gilgamesh (Don Lee, el primer héroe coreano de Marvel) a lo largo de los siglos. Lia McHugh es Sprite, una eterna que puede proyectar ilusiones realistas con la apariencia física de una niña de 12 años, lo que la ha generado un gran dolor al no poder vivir su vida de una forma plena durante sus milenios de vida.

Kumail Nanjiani es Kingo, un Eterno que puede generar proyectiles de energía cósmica de sus manos. Enamorado de la fama, se convierte en una popular estrella de cine de Bollywood. Brian Tyree Henry es Phastos, un Eterno e inteligente inventor de armas y tecnología, es el primer superhéroe claramente gay del MCU. Lauren Ridloff es Makkari, una Eterna que posee los poderes de supervelocidad y que es el primer superhéroe sordo en el MCU. Por último, Barry Keoghan es Druig, un Eterno telépata que cree que la intervención de los Eternos en asuntos humanos ayudaría a evitar la guerra y la destrucción.

Empezando a valorar Eternals, debo decir que a mi Nomadland me gustó mucho, así que a priori no tenía problema sabiendo que la película iba a ser diferente a todo lo anterior del MCU. Y debo decir que aún a sabiendas que probablemente estábamos ante una película de dos horas y media de ritmo lento y un amplísimo lore que presentar, realmente nunca me llegó a aburrir.

Lo mejor de la película es la caracterización de los 10 Eternos, de forma que aún siendo muy diferentes entre si consigues empatizar con todos (excepto Thena, luego vuelvo a ella) y comprender sus motivaciones. Incluso aunque algunos actúen de formas que podrían ser calificadas de «malvadas», su lógica hace entendible el porqué hacen lo que hacen, creando un interesante dilema moral entre ellos. Más que un «Eternos vs Desviantes» que nos muestra el trailer, realmente la película va de cómo unos seres inmortales encuentran motivos para querer salvar a seres que son hormigas que han visto nacer y morir durante milenios. A pesar de su casi divinidad, tienen sueños, traumas, amores y un sentido del deber muy humanos, y eso es lo que engancha y consigue que la película triunfe.

Me gusta que el trailer plantea la historia general de los Eternos pero no muestra los dos interesantísimos giros de la película, que yo al menos no vi venir a pesar de ser un elemento directamente sacado de los comics, creando una situación que me resultó original e imprevisible y que planteó un climax a una escala poco o nada habitual en el cine comercial. Utilizar el reclamo «el destino de la Tierra en juego» pocas veces ha estado más justificado que en esta Eternals.

Visualmente Chloé Zhao crea un montón de imágenes poderosas durante la película, de esas que luego veremos en los hilos de «Perfect shots» durante meses. Empezando por los Celestiales, cuya escala más grande que la vida realmente se siente como si Jack Kirby hubiera vuelto a la vida. Aunque lógicamente los cambios son muchos y variados respecto a los comics, como pasa en todas las películas del MCU, sí diría que el espíritu de la película dejaría satisfecho a Kirby. Tener una historia que tienen lugar durante milenios no plantea en ningún momento un impedimento para la fácil comprensión de la película. Había leído que era «complicada de seguir» y nada más lejos de la realidad.

Unido a esto, me parece perfecta la apuesta por la diversidad que hace la película y Marvel Studios en general, mostrando cinco hombres y cinco mujeres, incorporando a personajes gays, sordos, afroamericanos, hispanos, indios, coreanos o de ascendencia asiática. Sinceramente, narrativamente si lo piensas queda un poco raro que un Celestial creara para proteger la Tierra a una niña o a alguien sordo, pero es algo que realmente no molesta y está mostrado como tiene que hacerse, como si fuera lo más natural del mundo. Porque lo es. Toda la polémica que se ha formado sobre esto me parece asquerosa, y es algo que la gente que le tiene ganas a Marvel ha aprovechado para intentar que las redes sociales ardan creando un odio ridículo e infundado.

La narración mediante flashback tampoco molesta y ayuda a dar contexto a los protagonistas, pero genera algún problema narrativo como que se diera una gran importancia durante la promoción de la película al romance de Sersi con Ikaris, pero sin embargo la película empiece en el presente con una Sersi super enamorada de Dane Whitman. Por cierto, resulta ilustrativo de los problemas que pasaré a comentar de Eternals el hecho que Kit Harington tiene apenas un cameo con apenas dos escenas, y sin embargo es de largo el actor que más carisma transmite en pantalla a mucha distancia del resto del reparto. Lo cual, obviamente, es un problema. Por suerte, dado que los comiqueros sabemos quien es Dane Whitman, nos queda la alegría de saber que su personaje va a seguir dando mucha guerra en el MCU.

Lo cual me lleva a los problemas de Eternals, que también existen. El que para mi es el más grave es que Chloé Zhao plantea una película super fría en la que no consigue crear tensión ni intensidad dramática en ningún momento. Todo lo que va pasando sucede casi con la misma nota, y aunque hay un montón de momentazos y sorpresas, no consiguen impactar al espectador como debería, lo cual es una pena. Estar jugando con conceptos de Kirby y no ser capaces de emocionar debería ser delito, y me sabe mal la sensación de que todo es correcto pero nada es realmente alucinante, que es lo que debería ser.

Los personajes, su historia y sus arcos, me gustaron mucho. Sin embargo, los actores creo que están sólo correctos. Sólo Angelina Jolie creo que hace una interpretación atroz realmente mala, pero el resto están todos correctos, cumplen con el encargo pero sin enamorar. De los 10 actores diría que Richard Madden (Ikaris) es el que más me gustó por la forma en que muestra su dilema moral, seguido de la joven Lia McHugh como Sprite por lo mismo. Que Gemma Chan o Salma Hayek (a pesar de su menor aparición en pantalla) no consigan que sus interpretaciones se conviertan en el corazón de la película que narrativamente son sus personajes a mi me plantea un problema. Y en ese sentido, creo que Eternals es la primera película del MCU en el que el humor, siempre a costa de Karun, el mayordomo de Kingo interpretado por Harish Patel, no funciona, no pega y queda fatal dentro de la película.

Hay otro elemento que es claramente una ocasión perdida y es todo lo relacionado con los Desviantes, cuya evolución y el descubrimiento de ser una raza creada y esclavizada por los Celestiales debería haber dado para más. Convertirle a pesar de su evolución en un villano de «busco venganza y os voy a matar a todos», siendo lógico con lo que nos han contado, me supo a poco y se ha perdido una ocasión para crear y mantener una nueva raza en la tierra que no fuera necesariamente mala y que diera nuevas opciones en el MCU. Como digo, ocasión perdida.

Visualmente decía que la película tiene planos super potentes, sin embargo los combates y el CGI de los Desviantes me parecen únicamente funcionales y montoneros, con el añadido de estar rodados de noche ¿para disimular los errores? haciendo que no se vieran bien en pantalla. En este sentido, no excluyo la posibilidad que la bombilla de la sala donde vi la película estuviera un poco más opaca de lo que debería, pero eso no quita que las coreografías no creo que sean demasiado acertadas y ninguna quedará para el recuerdo. Dicho esto, los efectos del vuelo de Ikaris o la velocidad de Makkari sí me parecen que están bien conseguidos y molan.

Esto es una opinión muy subjetiva, pero también encuentro un error garrafal el no final de la película. De hecho, había opciones sencillísimas creando un diálogo final diciendo;

«- Lo que hemos hecho tendrá consecuencias.»

«- Afrontaremos la responsabilidad de nuestros actos como siempre lo hemos hecho, juntos.»

Si ahi terminara la historia, hubiera dado un cierre satisfactorio a la película. La última escena hace que esto quede como la parte uno de algo mayor, y me parece un error total. De hecho, aunque los títulos de crédito indican que «los Eternals volverán», no está claro que vaya a rodarse un Eternals 2, con lo que la historia quedaría colgada.

Es más, si esta última escena se hubiera mostrado DESPUÉS del final como una tercera escena post-créditos, tampoco tendría nada que decir, ya que no rompería la sensación de historia cerrada al estar en la parte de «lo que está por venir». A todo esto, las dos escenas post-créditos siguen la pauta de ampliar el lore y plantear nuevas posibilidades que pueden ser super chulas. De hecho, ya leí quien hace la voz en off y lo que plantea no puede molar más porque unir a esos dos personajes no puede ser más lógico y molón a priori.

En resumen, me ha gustado Eternals pero sin enamorarme. Agradezco que Marvel demuestre con hechos como sus películas siguen siendo diferentes entre si, y diría que Chloé Zhao ha salido airosa de un encargo que realmente era muy complicado y lo tenía todo para que se estrellara. Justo por eso, veo difícil que repita en una eventual segunda parte, que yo al menos pagaría por ver en el cine, ampliando el lore de la vertiente galáctica del MCU. Pero igual que digo esto, los mimbres para que Eternals fuera una GRAN película estaban también ahí, y no han sabido sacar todo el partido posible a los personajes y su universo, quedándose en otra película correcta. Lo que para mi también es una pena.

Comparto el trailer de la película:

Eternals de queda muy lejos de mis películas favoritas del MCU, pero creo que acierta al plantear una forma diferente de mostrar las aventuras de Marvel, con varios elementos que me gustaron.

PUNTUACIÓN: 7/10

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