La nueva versión de «Ha nacido una estrella» ha sido dirigida por Bradley Cooper, contando con Lady Gaga para ofrecer un buen drama con unos números musicales increíbles. Sin embargo, aunque me ha parecido una buena película no he llegado a conectar del todo con ella.
PUNTUACIÓN: 7/10
Jackson Maine (Bradley Cooper) es una estrella consagrada de la música que una noche conoce y se enamora de Ally (Lady Gaga), una joven artista que lucha por salir adelante en el mundo del espectáculo. Justo cuando Ally está a punto de abandonar su sueño de convertirse en cantante, Jack decide ayudarla en su carrera hacia la fama. Pero el camino será más duro de lo que imagina.
El debut en la dirección de Bradley Cooper (Resacón en Las Vegas, El francotirador) se salda con muy buena nota, demostrando un gran oficio a la hora de contar esta historia y de trasmitir todo el sentimiento de las canciones, todas sobresalientes.
Los números musicales son profundos y sentidos, con una Lady Gaga luciéndose en cada canción, transmitiendo una buena química con Cooper. Canciones que han sido todas escritas por Lady Gaga, en colaboración con Bradley Cooper,Luke Nelson yMark Ronson. Creo que esta película muestra que Lady Gaga puede tener un gran futuro como actriz, aún reconociendo que este es un papel perfecto para una cantante y estrella profesional como ella.
Luego volveré con Lady Gaga, pero tengo que comentar que aunque Lady Gaga está enorme como cantante y correcta como actriz, el verdadero protagonista y centro narrativo de «Ha nacido una estrella» es el personaje de Bradley Cooper. Su personaje Jackson Maine es el único que cuenta con una historia y un drama personal, y su espiral de autodestrucción es el hilo conductor de la película sobre el que gravitan los demás personajes.
En lo relativo al resto del reparto, solo Sam Elliott como el hermano de Jackson me ha gustado. El resto de personajes son sombras que acompañan pero que no tienen demasiado interés para la historia, y quizá la historia hubiera mejorado con unos secundarios con algo más de empaque.
Quizá el elemento más flojo de la historia es el guión, obra de Will Fetters,Eric Roth y el propio Cooper, actualizando a los nuevos tiempos las clásicas películas de 1937, 1954 (con Judy Garland) y 1976 (con Barbra Streisand). El principal problema, que hizo que no encajara con la historia, es que no hay una estructura clásica de inicio-nudo-desenlace, sino un “slice-of-life” en la vida de estos dos artistas, construida con numerosas elipsis temporales. La primera mitad de la historia si me gustó mucho, que es la parte en que Cooper y Lady Gaga se conocen y empiezan a cantar juntos. Pero a partir de la primera hora comenzaron los saltos y ya no conecté con la historia.
Entiendo que a la hora de valorar una película como esta que intenta apelar a los sentimientos de la audiencia, o conectas con ella y todo encaja, o como en mi caso, si no consigues hacerlo, no flipé con ella, aunque reconozco que es un buen drama.
Esto hizo que la película se me hiciera un pelín larga. Las canciones molan todas, pero la relación fuera de los escenarios no es tan profunda o interesante como debería. Como comentaba antes, Lady Gaga tiene un buen debut cinematográfico y apunta maneras, pero lo cierto es que el guión no la da elementos interesantes sobre los que trabajar aparte de cantar muy bien y acompañar el camino de Cooper. Esto hizo que cuando terminé de verla, algo no me cuadrara con su personaje. Pensando en ello, creo que no es culpa de su interpretación, sino del guión.
Bradley Cooper es el único con un verdadero arco, y además de evolucionar, es el que aprende la lección de la historia. Sin embargo, el personaje de Lady Gaga parece que no hace nada por ella misma, sino que vive a partir de las decisiones y oportunidades que le dan otras personas, ya sea Jackson o más adelante, el agente que lanza su carrera artística. No decide, sino que reacciona a lo que hacen los demás a su alrededor.
La película deja un mensaje final muy acorde con el mundo moderno actual que me pareció muy triste. Los artistas veteranos, y quien sabe si en general no están hablando de la gente mayor, deben saber cuando echarse a un lado para permitir que los jóvenes puedan disfrutar de su éxito y seguir su propio camino. Buff, que triste, pero que real.
Comparto el trailer de la película:
Ha nacido una estrella es un buen drama con unas extraordinarias canciones que sirve de gran tarjeta de presentación de Lady Gaga como actriz y Bradley Cooper como director. Aunque no llegué a conectar con ella, creo que sí merece un visionado.
En este post voy a reseñar tres comics de series de ciencia ficción, el tomo completo We stand on guard de Brian K. Vaughan y Steve Skroce, Involución de Rick Remender y Jonathan Wayshak, y el último tomo de Descender de Jeff Lemire y Dustin Nguyen.
WE STAND ON GUARD de Brian K. Vaughan y Steve Skroce
¿De que va? Ambientada 100 años en el futuro, We stand on guard sigue a un heroico grupo de civiles canadienses convertidos en luchadores por la libertad que deben defender su tierra de la invasión de un oponente tecnológicamente avanzado… los Estados Unidos de América.
Tomo único publicado en España por Planeta.
Valoración: We stand on guard es la obra de Brian K. Vaughan con la que mejor ha conectado, dentro de su simplicidad. La historia de invasores y resistentes me ha parecido muy interesante, sobre todo con la decisión de no crear héroes puros en el bando canadiense, sino que la protagonista realice actos moralmente cuestionables y no intente que nos caiga simpática. Porque la guerra está poblada de gente endurecida que sólo piensa en sobrevivir, a costa de los que sea y por encima de quien sea. Esto no significa que los americanos sean «buenos», ni mucho menos, ya que son representados desde el comienzo como unos prepotentes.
Por otro lado, la obra de Vaughan siempre se ha caracterizado por estar más interesado en contar como la gente reacciona ante hechos extraordinarios más que los motivos que provocan esos sucesos. We stand on guard no busca dar todas las respuestas, sino mostrar como actuarían sus protagonistas, que lo hacen con una dureza e amoralidad que resultan en cierta forma aterradora, por lo real que resulta, hasta el punto que probablemente nosotros actuáramos igual.
Y si encima el dibujante es Steve Skroce, entonces ya tenemos la guinda del pastel. Skroce, dibujante de Spiderman o X-Men para Marvel y artista de los storyboards de Matrix, entre otras películas, es una artistazo brutal. Su estilo es limpio y claro, estando más interesado en narrar la historia que en lucirse. Pero ¡anda que no se luce en cada página!! Y encima, Vaughan le da la oportunidad de dibujar «mechas» gigantes, una de sus pasiones, que cuentan con un nivel de detalle y verosimilitud asombroso.
En resumen, We stand on guard es un notable comic de ciencia-ficción que busca mostrar algunas oscuras verdades de la sociedad americana actual, mediante un blockbuster palomitero que no nos da un segundo de respiro.
PUNTUACIÓN 7/10
INVOLUCION, de Rick Remender y Jonathan Wayshak
¿De que va? Un virus creado por el hombre ha provocado la involución de hombres, flora y fauna en toda la Tierra, convirtiéndola en un páramo salvaje donde el instinto de supervivencia es rey. Raja, una joven inmunizada, es de las pocas personas que conservan su condición de sapiens y tiene información sobre el paradero de una posible cura. En su camino hacia la salvación de la civilización aparecerá un pequeño grupo de otros sapiens inmunizados, pero que no hayan involucionado no quiere decir que no hayan perdico su humanidad.
Rick Remender (Ciencia Oscura, Tokyo Ghost), acompañado de Jonathan Wayshak, sube el nivel de violencia en su historia más gamberra hasta la fecha, pero sin dejar de lado su estilo característico y sus dilemas morales.
Tomo único publicado en España por Norma Editorial.
Valoración: Involución es una obra «menor» de Rick Remender, un guión escrito muchos años antes de ser famoso, cuando estaba enfadado y deprimido con el mundo, y que pudo vender a la editorial Dynamite ahora que es más famoso dentro del mundo del comic. A pesar de ello, tiene varias buenas ideas, mucha mala baba y unos puntazos chungos que convierten este comic en una entretenida lectura.
Me ha sorprendido el dibujo de Jonathan Wayshak con color de Jordan Boyd (colaborador habitual de la obra de Remender, al que actualmente podemos disfrutar en Deadly Class). Su estilo sucio encaja bien con el tono de Remender, y me ha parecido que es un correcto narrador. Globalmente, el apartado artístico es mucho mejor del esperado en una serie editada por Dynamite.
Un hecho destacable del guión de Remender es que la humanidad nos merecemos ser exterminados de la faz de la tierra, porque estamos matando el planeta y no nos importa saberlo. En este sentido, vemos como ninguno de los personajes principales humanos se comporta con la más mínima decencia. Incluso Raja sufrirá una importante evolución durante este comic a partir de su plan inicial de salvar a la humanidad, un plan bastante utópico, como se comprobará más adelante.
En resumen, un comic correcto que gustará a los fans de las historias de apocalypsis y de punkarradas en general.
PUNTUACIÓN: 6/10
DESCENDER de Jeff Lemire y Dustin Nguyen.
¿De que va? Todas las diversas facciones que han estado cazando a Tim-21 finalmente convergen alrededor del planeta oceánico, justo cuando los robots lanzan su revolución en toda la galaxia. Pero nada puede preparar al joven androide Tim, o a nosotros los lectores, para lo que suceda a continuación.
La saga de Descender publicada por Image Comics en los Estados Unidos llega a un clímax sorprendente y prepara el escenario para la próxima aventura alucinante.
Valoración: Jeff Lemire y Dustin Nguyen cierran el primer volumen de su epopeya de ciencia-ficción con este volumen, centrado en el comienzo de una guerra entre humanos y robots que parecía inevitable desde la primera página del primer volumen.
No quiero destripar nada de lo que pasa, por supuesto, pero diré que aunque todo se mueve en el terreno de lo lógico, no deja de tener mérito que Lemire se haya atrevido a llevar la historia por este camino. Debo reconocer que la primera lectura de este tomo me dejó algo frío por su resolución, pero tras procesarlo todo un poco más creo que ha sido una decisión valiente y sorprendente, dentro de ser lógica.
Por otro lado, el enorme cambio de status-quo que veremos en el segundo volumen, «Ascender», que se publicará en 2019, me hizo pensar sobre la relación entre escritor y artista, y como mantener la chispa creativa de ambos. Se me hace muy raro pensar que cuando Lemire planteó esta serie pensara en este cambio tan bestia, aunque la historia es lógica en todo momento. Sin embargo, sí me cuadra más que Nguyen tras varios años trabajando en lo mismo le pidiera desafíos nuevos para mantener su chispa creativa y no «aburrirse», y Lemire preparó este cambio para tenerle contento. Lo cual, si fuera así, tampoco tiene nada de malo, por supuesto. De hecho, yo como lector también agradezco que Lemire ofrezca nuevos desafíos para que Nguyen se luzca con su bello y carismático estilo pintado.
Descender es una buena ciencia-ficción que no tiene miedo de llevarnos por nuevos caminos, y que recomiendo a todos los que busquen historias diferentes.
La tercera temporada de Daredevil de Marvel Televisión, recién estrenada por Netflix, es la confirmación de que esta serie marca el standard de calidad al que el resto de contenidos basados en personajes de comic debe aspirar. Una serie excelente a todos los niveles, pero especialmente en lo referido al casting y la evolución de los personajes.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Tras los sucesos ocurridos en la decepcionante miniserie Defenders, Matt Murdock / Daredevil (Charlie Cox) sigue desaparecido y es dado por muerto. Aunque está protegido en la iglesia de Hell´s Kitchen por el Padre Langton (Peter McRobbie ) y la monja Maggie Grace (Joanne Whalley) encargada del orfanato, está roto física y psicológicamente, creyendo que no es digno de su vida anterior o de sus amigos. La vuelta de Wilson Fisk (Vincent D´Onofrio) a Nueva York lo cambiará todo. Tras un periodo en la cárcel, ha cerrado un trato con el FBI para colaborar con la justicia y ayudarles a encerrar a los criminales de la ciudad, a cambio de contar con beneficios como salir de la prisión.
Esta tercera temporada ha contado con Erik Oleson como Showrunner y escritor de varios episodios. Oleson ha significado una verdadera sorpresa positiva, ya que hasta la fecha sólo le conocía por series como «Arrow» y «The man in the high castle», que son solo correctas sin más.
En Daredevil, Oleson ha pegado un enorme salto de calidad al centrar su historia en el drama de todos los personajes, de forma que consigue que todos sean importantes, y que el espectador les conozca, comprenda y empatice con ellos. Con todos, incluidos los villanos.
Un hecho que considero muy positivo es que Oleson cuenta su propia historia, tomando elementos de numerosos comics, pero sin ser una copia literal de ellos. Viendo Daredevil, se nota la influencia de los comics de Frank Miller, Ann Nocenti, Kevin Smith y tantos otros, pero es un espíritu que sobrevuela sin marcar la historia, y de hecho, esta temporada no es «Born again», como se decía antes su estreno. Igual que ya vimos en Capitán América: Civil War, Oleson y el resto de productores con Jeph Loeb a la cabeza, toman elementos icónicos de los comics para añadirlos orgánicamente a su propia historia.
Una de las críticas más extendidas de las series Marvel de Netflix es relativa a su duración de 13 episodios, pudiéndose contar lo mismo mejor utilizando los 10 episodios habituales en series de la HBO. Y realmente es cierto que el visionado de series como Jessica Jones, Luke Cage o Iron Fist quedaba emborronado por numerosos minutos de la basura, por usar un símil de basket, con escenas de personajes secundarios sin interés o con el héroe repitiendo situaciones expositivas que no hacían avanzar la narración.
Me alegra poder decir que esto no pasa en Daredevil, y que no quitaría ni un minuto de esta tercera temporada, cuya duración, giros y cliffhangers me parecen perfectos. Esto demuestra que el problema no son los 13 episodios, sino que la historia no sea todo lo buena que debería.
La clave del éxito de Daredevil son sin duda sus protagonistas y el drama que se construye a su alrededor. Todos personajes son importantes y no parecen «secundarios», no al menos desde un punto de vista narrativo. Matt Murdock (Charlie Cox) y Wilson Fisk (Vincent D´Onofrio) están de nuevo excelentes, pero sorprende la importancia real que la serie da a personajes como Karen Page (Deborah Ann Woll), Foggy Nelson (Elden Henson), los agentes del FBI Ray Nadeem, (Jay Ali) y Dex Poindexter (Wilson Bethel), o el Padre Langton (Peter McRobbie ) y la monja Maggie Grace (Joanne Whalley).
Si una ventaja tiene la televisión en relación al cine, es que puede construir mejor a los personajes al no estar limitado por la duración de las películas, que tienen sobre todo que hacer que la trama avance. En Daredevil me ha parecido brutal que se hayan «atrevido» a parar la acción principal para mostrarnos el pasado de varios personajes, como son el agente Poindexter en el episodio 5 o de Karen Page en el 10. Y si para ello tienen que invertir 10 o 15 minutos de episodio porque eso es lo que el personaje necesita, Oleson lo hace, consiguiendo crear personas con aciertos y errores que les convierten en totalmente creíbles y reales.
Lo mismo diría para Matt, que es una persona rota emocionalmente y que comete error tras error en la primera parte de la temporada, alejando y tratando mal a todo aquel que intenta ayudarle. El camino de Matt hacia la luz será complejo, y antes de nada deberá reconciliarse consigo mismo si quiere poder servir de ayuda a los demás. Fruto de este proceso de sanación, me ha parecido muy interesante que Matt no lleve su traje en ningún momento esta temporada, inicialmente porque no se cree digno de llevarlo. Además, dado que está herido y no llega a estar nunca al 100% físicamente, sus peleas son mucho más brutales y es herido y vencido repetidamente durante la temporada. Narrativamente, es más interesante ver como el héroe se enfrenta a su mayor amenaza en su momento de mayor debilidad, y esto es algo que vemos explotado durante estos episodios.
Vincent D´Onofrio fue la gran sorpresa de la primera temporada de Daredevil, y en esta temporada vuelve a regalarnos una enorme actuación. Con una presencia imponente que transmite amenaza y peligro, consigue también ofrecer un ámplio abanico de sentimientos, al intentar proteger y recuperar a su amada Vanessa. Con permiso de Thanos, Kingpin es el mejor villano del Universo Marvel cinematográfico y televisivo.
Me gustaron mucho también los arcos de los demás personajes. Lo primero que hay que decir es que Marvel realizó un enorme casting con unos grandísimos actores que clavan sus papeles. Karen Page lo borda en cada escena, y su drama adquiere más intensidad cuando por fin conozcamos su origen. Me ha gustado mucho que Foggy sea el referente moral de la serie, en un momento en que Matt está dispuesto a lo que sea con tal de para a Fisk, Foggy es la voz que sigue teniendo fe en la lez y en la justicia, incluso cuando todo a su alrededor se desmorone. Muy interesantes también son los agentes del FBI Nadeem y Poindexter, sobre los que no diré nada para no spoilear la trama.
Como véis por mi artículo, Daredevil triunfa porque nos creemos a sus complejos personajes y consiguen tenernos en vilo. Pero es que además, la serie técnicamente es muy, muy buena. Respecto a las superdecepcionantes Iron Fist o Defenders, Daredevil cuenta con una excelentes escenas de acción, cuyo máximo exponente es el increíble largo plano secuencia del episodio 4. Hay además muchas escenas muy bien ejecutadas, como la emboscada del episodio 2, cuyo punto de vista es original y funciona para amplificar la tensión del momento. Y aunque globalmente hay menos escenas de acción durante esta temporada, cuando aparecen nos golpean con dureza.
Además de la acción propiamente dicha, los episodios consiguen aumentar la tensión ante la amenaza de Fisk y sus secuaces, de forma que cuando llegamos al episodio 12, no tenemos ni idea como van a poder salir nuestros héroes del pozo. Si es que lo consiguen. Esto se consigue gracias a una acertada narración que consigue amplificar la amenaza hasta niveles casi insoportables, creando cliffhangers brutales al final de varios episodios y giros narrativos super buenos.
Si tengo que decir algo menos bueno, quizá sería el climax final. Aunque globalmente el final me parece un gran broche de oro no solo a esta tercera temporada sino a la trilogía televisiva del personaje, para llegar a él los guionistas se ven obligados a caer en un par de convencionalismos comiqueros en el último episodio. Unos convencionalismos que no estando mal del todo, si están un peldaño por debajo de la narración hasta ese momento. Algo que en todo caso se perdona sin duda por el gran nivel de lo narrado en esta temporada.
Me ha gustado tanto esta temporada que creo que lo ideal es que Marvel y Netflix deberían dejar descansar al personaje una temporada. Creo que lo que han conseguido es difícilmente superable, y es mejor dejarlo ahora cuando están en lo más alto. Dicho esto, entendería que igual que el mundo del comic se caracteriza porque cada mes debe salir un nuevo tebeo, en la televisión no cierras una serie porque tiene éxito, sino que eso confirma que debe continuarse.
Comparto el trailer de esta temporada:
Daredevil marca el nivel de calidad al que toda producción televisiva debería aspirar. Una serie que va a entrar seguro en mi top de series de este año.
The Night Comes For Us es la película de artes marciales más bestia desde The Raid 1 y 2, y se ha estrenado en todo el mundo gracias a Netflix. Si eso no hace que la veas corriendo, no se qué más decir.
PUNTUACIÓN 7/10
Ito, un hombre que trabajaba para la mafia, tendrá que proteger a una joven y escapar de su anterior banda criminal en una violenta batalla en las calles de Jakarta.
La película es una producción Indonesia dirigida por Timo Tjahjanto, y cuenta con el equipo de coreografías de escenas de acción de The Raid. Está interpretada por Joe Taslim y Iko Uwais, que ya aparecían en la primera The Raid, aunque aqui Taslim tiene el papel principal y Uwais hace de antagonista.
La verdad es que el guión es una locura, como suele pasar en muchas películas asiáticas. Las motivaciones de los personajes son algo cuestionables y aparecen algunos personajes por que si, sin más motivo que porque quedan guay.
Hay también que reconocer que Gareth Evans es mejor director que Timo Tjahjanto, siendo The Raid 1 y 2 mejores películas tanto por la simplicidad de la primera como por el despliegue técnico de la segunda, ambas con unas coreografías brutales que han influido de forma clara en el cine de acción de los últimos años.
He preferido decir esto lo primero para no dar lugar a engaños. En todo caso, cuando vemos este tipo de cine, no buscamos una profundidad de personajes, sino os€»@s como panes. Y las que vemos en The Night Comes For Us son antológicas, con una pelea final entre Iko Uwais y Joe Taslim brutal y salvaje hasta decir basta.
Pero además hay varias melés sangrientas e incluso una pelea entre tres luchadoras que resultó novedosa y muy chula.
Dado además que hace años de The Raid 1 y 2, la segunda parte se estrenó en 2014, ver esta película me ha parecido una pasada. Y más teniendo en cuenta que gracias a Netflix la podemos ver al mismo tiempo en todo el mundo. Por que no nos engañemos, esta película no se hubiera estrenado en cines, igual que The Raid no se estrenó y solo unos pocos privilegiados pudieron verla en festivales tipo Sitges. Igual que hace unos días con Apostle, de Gareth Evans, tengo que agradecer que Netflix esté ofreciendo un catálogo tan variado y alejado en muchas ocasiones del mainstream.
The Night Comes For Us es la película de acción más bestia del año. Para los fans del cine asiático es como si fuera nuestro cumpleaños, Navidad y nos hubiera tocado la lotería todo el mismo día. Imprescindible su visionado lo antes posible.
He podido leerme de un tirón la nueva etapa de Greg Rucka como guionista de Woman Woman tras el Rebirth de DC Comics, publicada en los números 1 al 7 de la edición española de ECC Ediciones. Una etapa que aunque ese queda en sólo correcta es un buen punto de enganche para nuevos lectores.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
Diana de Themyscira ha descubierto que algunas verdades que consideraba inmutables no eran ciertas. Mientras oscuros secretos de su pasado salen a luz, Wonder Woman deberá reconstruir su cruzada como protectora y campeona de la Tierra. Greg Rucka, Liam Sharp y Nicola Scott construyen una historia formada por dos arcos argumentales paralelos, que exploran el pasado y el presente de este icono.
Esta etapa fue publicada en Estados Unidos en los números Wonder Woman: Rebirth, y del 1 al 24 de su serie regular, que fue publicada quincenalmente en los Estados Unidos.
Greg Rucka es un buen escritor muy conocido por sus historias de espías y noir protagonizadas por personajes femeninos complejos. Desde René Montoya en Batman, Carrie Stetko de Whiteout, Tara Chace de Queen & Country, o Forever Carlyle de Lazarus, sus series tienen siempre un importante marchamo femenino. De hecho, ya en 2002 escribió las aventuras de la amazona previo al relanzamiento de los Nuevos 52 que tuvo lugar en 2011. Por esto, el anuncio de que iba a escribir una nueva etapa de Wonder Woman no sorprendió excesivamente.
Una de los aspectos más positivos de esta etapa es la planificación de Rucka para conseguir que el ritmo quincenal de publicación no se convirtiera en un infierno con montones de dibujantes diferentes. Rucka plantea una novela larga de 25 capítulos contada en dos momentos temporales diferentes. Nicola Scott dibuja el «Año 0» del personaje, en el que nos cuentan su vida en Themyscira y su viaje junto a Steve Trevor al mundo moderno. Mientras, el británico Liam Sharp nos cuenta la parte de la historia ambientada en en presente, en la que Diana tiene que descubrir aquello que hasta ahora estuvo oculto.
Ambas líneas temporales no se juntas en los comics americanos, de forma que narrativamente hablando, en muchos momentos parecía que en lugar de una serie quincenal estuviéramos ante dos series diferentes de publicación mensual, cada una ambientada en un momento diferente. Por suerte, en España ECC Ediciones optó por publicar esta etapa en tomos de cuatro números cada uno, de forma que en cada entrega teniamos una dosis más o menos larga de cada parte de la historia. Junto a Nicola Scott y Liam Sharp, encontramos a algunos dibujantes de apoyo como Paulo Siqueira en el especial Rebirth que da inicio esta etapa, Matthew Clark, Bilquis Evely o Renato Guedes, que hacen una labor correcta.
En mi opinión, los números dibujados por Nicola Scott son de largo los mejores de toda la serie. Asistimos a la llegada de una inocente Diana al mundo moderno, y sus páginas transmiten un verdadero «sense-of-wonder» en cada una de sus viñetas. Diana en estas páginas no es la dura guerrera actual, sino una joven idealista que está descubriendo un mundo nuevo.
Liam Sharp es un buen dibujante y narrador que ha afinado su estilo desde aquellas primeras páginas de Death´s Head en la que le conocí allá por 1992. Su estilo es detallista, espectacular y un poco tétrico, aunque sigue teniendo el problema de que se nota demasiado cuando las fechas de entrega le apretan, alternando páginas brillantes con otras que con viñetas apenas abocetadas que no dan el nivel de un dibujante de primer nivel. En todo caso, globalmente creo que en Wonder Woman realiza un buen trabajo.
Otro hecho a destacar es que creo que DC ofreció el encargo a Rucka como parte de su Rebirth, un plan con el que la editorial buscaba devolver a sus personajes a su esencia. De esta forma Rucka escribe una historia que sirva de perfecto punto de entrada para nuevos lectores, contando el origen del personaje y un misterio en el presente que consigue enganchar al lector. Y diría que globalmente consigue su objetivo.
Aunque este Wonder Woman es un comic creado con oficio y evidente cariño y respeto por el personaje, hay varias cosas que me han gustado menos de esta etapa.
En primer lugar está la manía de DC Comics de reiniciar sus comics cada cierto tiempo, haciendo que los comics previos no hayan sucedido en continuidad o se descubra ahora que «todo lo que me habían contado es mentira». En este sentido, Wonder Woman se había convertido meses antes del Rebirth en la Diosa de la Guerra tras vencer en combate a Ares. Todo esto desaparece al descubrirse que fue un mentira, una ilusión imposible. Algo, en definitiva, que ya obliga a un salto de fe muy grande para un lector fiel del personaje, entre los que debo reconocer que no me encuentro.
Lo que sí puede resultar más molesto es que los diferentes reinicios hacen que cada cierto tiempo volvamos a leer una historia de todos sus personajes con algunas variaciones. Y sinceramente, este origen no siendo malo no mejora el de George Perez junto a los guionistas Greg Potter y Len Wein, que para mi es el origen definitivo del personaje y que no se tendría que haber tocado. Por tanto estando ante una correcta historia de Rucka que puede enganchar a lectores que jamás habían leído nada del personaje, en mi caso me provocó cierta sensación de «¿otra vez?»
Esto me lleva al siguiente aspecto menos bueno de la etapa de Rucka. Si lo que Rucka nos contara molara mucho, sin duda habría conseguido que nos olvidáramos de etapas previas del personaje. Sin embargo, globalmente esta historia se me ha quedado bastante insulsa, más allá de ser una correcta historia de origen.
A Diana la han mentido durante años, pero cuando se descubre el motivo y alcance de la mentira resulta que no es para tanto. Y estamos en una larga historia en la que pasado y presente convergen, en la que nunca hay una verdadera sensación de amenaza hacia Diana. De hecho, Rucka intenta humanizar a algunas villanas de la función, hasta el punto que consigue que sintamos lástima por Cheetah (la doctora Minerva, amiga del pasado de Diana), o la rica millonaria Verónica Cale, que no es mala del todo porque sus acciones vienen dictadas de intentar recuperar a su hija perdida. Está bien dar cierta profundidad a los antagonistas, pero si los villanos no amenazan de verdad a la protagonista, a la historia le falta «punch».
Por otro lado, lo que sí hace este etapa de Rucka es cambiar para siempre un elemento fundamental de la historia de Wonder Woman, cambio que no veo que vaya a provocar una mejora en las historias de la amazona. Muy al contrario, este cambio deja un poco cojo al personaje, al privarle de uno de sus elementos más icónicos y característicos. Aunque, claro, también es posible que este cambio se revierta en las próximas historias, con DC nunca se puede estar seguro de nada.
Comparto a continuación algunas páginas de Liam Sharp correspondientes al especial Rebirth que dió comienzo a esta etapa:
En resumen, la última etapa de Greg Rucka en Wonder Woman me parece que se queda sólo en correcta, aunque probablemente sí consiga el objetivo de contar el origen del personaje a las nuevas generaciones, y conseguir, quien sabe, enganchar a nuevos lectores.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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