Panini ha publicado el segundo tomo de la etapa de Jeff Lemire al cargo de Moon Knight (Caballero Luna), en la que seguimos conociendo más detalles de su enfermedad mental y sus diferentes personalidades.
Este tomo contiene los números 6 al 9 de la actual serie (el Volumen 8!), y el 2º número de la serie original, publicado en 1980, obra de Doug Moench y Bill Sienkiewicz. En él, ¡conoceremos a todos los hombres que viven dentro de la cabeza del Caballero Luna! Steven Grant ha despertado en Nueva York listo para producir el siguiente éxito de taquilla de Marvel, mientras Jake Lockley conduce su taxi por las calles de la ciudad. Pero ¡espera! El Capitán Marc Spector se enfrenta en la luna a una invasión de hombres-lobo que se han apoderado del planeta… ¿Qué está pasando? ¿Se ha vuelto definitivamente loco o está ocurriendo todo esto de verdad? Y la pregunta principal… ¿Donde está el verdadero Marc Spector? Aunque, ¿acaso existe esa persona?
Para este arco, Jeff Lemire está acompañado por varios artistas que narran los arcos de cada personaje, de manera que cada aventura tiene una personalidad diferenciada. Wilfredo Torres (Jupiter´s Circle) se encarga de Steven Grant el productor, Francesco Francavilla (The Black Beetle, Afterlife with Archie) del taxista Jake Lockley, mientras que James Stokoe (Orcstain, Alien: Dead orbit) nos traslada a la Luna. Y Lemire guarda para Greg Smallwood, el dibujante del anterior arco, unas pocas pero fundamentales páginas que marcarán el desarrollo de la historia que veremos en el próximo tomo.
¿Lo mejor del tebeo? El salto de personajes trasmite perfectamente la sensación de vértigo por la situación de Marc Spector, de forma que no sabemos qué es real y que es parte de su mente perturbada. Además, la historia fluye y se lee en un instante, y resulta realmente entretenida.
Mola también disfrutar de cuatro artistas tan diferentes como Wilfredo Torres, Francesco Francavilla, James Stokoe y Greg Smallwood. El feeling de cada uno es totalmente diferente, y realizan composiciones de páginas interesantes que mantienen el interés durante todo el relato.
Incluso hay varias páginas en que varios dibujantes comparten páginas, como veremos a continuación, lo que acrecienta la sensación de locura del protagonista. Globalmente, el cambio constante de artista podía haber provocado una sensación de caos chungo, pero no es el caso, y al menos en el apartado artístico, este volumen aprueba con nota.
¿Lo peor?
Hay dos cosas que me han molestado de este volumen. La primera es la inclusión en este volumen del segundo número de la serie original publicada en 1980, obra de Doug Moench y Bill Sienkiewicz. La excusa es que en el arco de Jake Lockley dibujado por Francavilla aparecen personajes que se presentaron en ese número, lo que serviría para comprobar las dotes de archivo de Lemire. Sin embargo, la sensación que me queda es que a Panini los 4 números de esta historia eran pocos para un tomo de su colección 100%, por lo que optaron por colocar este número de relleno que ayudara a justificar el precio que pagamos. Sacacuartos total con poca o ninguna justificación.
La segunda cosa que empieza a gustarme cada vez menos es el propio guión de Lemire. La locura de Marc Spector está bien trasmitida, eso no lo dudo. Pero empiezo a darme cuenta que Lemire utilizar el mismo «truco» narrativo una y otra vez, por lo que la sensación de «esto ya lo he visto» estuvo presente en toda la lectura.
Lemire suele contar varias historias simultáneamente, alternándolas. Esto ya se lo leí en Green Arrow, en la que nos contaba el origen secreto de Oliver Queen en la isla y como estas revelaciones afectaban su situación en el presente. En esta serie, ambas líneas narrativas eran fundamentales para entender al personaje y la historia globalmente era fluida y se sentía importante para su evolución.
Tras su desembarco en Marvel, ha continuando usando este estilo narrativo en series como Hawkeye y Old Man Logan. Y en estas series ya no vemos dos argumentos con el mismo peso e importancia narrativa, sino una historia principal y una secundaria que es casi relleno. Esto lo sufrí en Hawkeye, con una historia en un futuro que no va a producirse, y en Old Man Logan con unas historias en Los Baldíos sin demasiado interés.
En Moon Knight, Lemire lleva esta dispersión narrativa a su máxima expresión, contando tres líneas narrativas paralelas a la vez. Aunque la historia es entretenida, dado que sabemos que ningún arco es real, no consigue que nada de lo que cuenta con estos tres personajes tenga la más mínima fuerza dramática. Y al final, estos números quedan casi como relleno mientras esperamos que termine la historia. Aunque es un relleno muy bien dibujado.
Hace unos días comentaba en mi reseña de American Gods que Neil Gaiman escribe el mismo tipo de historia una y otra vez. Pero como solo leo una obra suya cada al año, o cada más tiempo, la sensación final es siempre positiva. Obviamente, Lemire no es Gaiman, en este aspecto, el escritor canadiense sale siempre perdiendo.
En todo caso, esta sensación la tengo porque he leído muchas obras de Lemire en los últimos meses. Para un lector que empiece a leer esta serie sin haber leído antes a este autor creo que la historia le resultará original y entretenida.
Moon Knight avanza hacia el final de la historia planteada por Jeff Lemire a buen ritmo, y confío que al final podamos decir que esta etapa se cierra de la mejor manera. Un tebeo especialmente recomendado para todos aquellos que buscan leer historias que se salgan de lo habitual en el género superheróico.
Tras ver Guardianes de la Galaxia Vol. 2 por segunda vez, me he quedado con ganas de leer más historias de aventuras espaciales. Por este motivo quiero recomendaros hoy Empress, obra de Mark Millar (guión), Stuart Immonem (lápices), Wade von Grawbadger (tintas) e Ive Svorcina (color), aprovechando además que este próximo mes de Junio Panini va publicarla en España. Esta serie fue publicada en los EE.UU. en el sello Icon de Marvel en que sus autores top publican obras conservando los derechos.
Imagina que estás casada con el peor tipo de tu peli favorita de ciencia ficción: un dictador alienígena temido a lo largo del Universo, que te asesinará si le abandonas, pero necesitas escapar con tus tres hijos. Todo lo que tienes son tu guardaespaldas, tres pistolas y tus agallas. Bienvenidos a Empress, tu nueva serie favorita.
Mark Millar se ha convertido en el Rey Midas del mundo del comic. Sus últimas series han sido compradas por varios estudios de Hollywood, y ya hemos visto las adaptaciones de Wanted o Kingsman. Este hecho ha provocado que una crítica muy habitual a su obra es que no estamos ante una serie de comic, sino ante un storyboard excelentemente dibujado que ayuda a vender el concepto más fácilmente a los ejecutivos.
En todo caso, estamos ante tebeos que se venden como churros que además proporcionan un ingreso extra a sus autores al vender siempre los derechos cinematográficos. Esto hace que literalmente todos los dibujantes de primer nivel quieran realizar un proyecto con Millar. En este caso voy a hablar de Empress realizado con Stuart Immonem, pero también estoy pendiente de leer Reborn con Greg Capullo, o el segundo volumen de Jupiter´s Legacy con Frank Quitely.
No me cabe duda que cuando Marvel anunció el rodaje de Guardianes de la Galaxia (estrenada en 2014), unido al acontecimiento que supuso el estreno de Star Wars: Episodio VII (2015), Millar, como buen hombre de nogocios que es, entendió que la ciencia ficción espacial iba a volver a ponerse de moda. Así que rápidamente se puso manos a la obra de su propia saga galáctica que poder vender a los estudios. Y si a esto le unimos la calidad de Immonem, el éxito estaba servido.
Immonem comenta en las entrevistas que Millar tenía una idea muy clara en lo referido a la historia y a donde quería llevarla. Pero en lo relativo a ambientación o diseños de personajes, tuvo casi total libertad creativa para dejar volar su imaginación y su creatividad. Sin duda, el sueño para todo artista que se precie.
Unido a la construcción de numerosos reinos y razas alienígenas, Immonem tuvo que «luchar» con un guión que no deja un momento de respiro y que construye la narración a partir de la acción y los cliffhangers al final de cada capítulo, dejando varias sorpresas para disfrutar a lo largo del camino.
Comparto las primeras páginas de esta serie. Para Immonem, esta serie ha significado un desafío importante a todos los niveles, experimentando con planos picados y ángulos imposibles, pero sin olvidar que la fluidez narrativa es innegociable.
Si después de ver estas páginas no corres a comprar este tebeo, es que no tienes alma:
Empress es un comic super entretenido dibujado por un Stuart Immonem en estado de gracia que ofrece un recital narrativo descomunal, con un Mark Millar más centrado en la historia que en los golpes de efecto. Un comic totalmente recomendable.
Tras la decepción provocada por Luke Cage, serie de Netflix estrenada el año pasado que no pude terminar de ver de lo mala que era, habían dudas sobre qué esperar de Iron Fist, la última serie inspirada en los héroes urbanos de los comics Marvel antes de la serie / evento The Defenders, que unirá a Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist. ¿Será un fail como Luke Cage o nos sorprenderá positivamente? Lo cierto es que las críticas han sido mayoritariamente negativas, lo que hace que la cosa no pinte bien, pero a pesar de todo empecé a verla con una mentalidad abierta y dispuesto como siempre a intentar pasar un buen rato.
El argumento de Iron Fist gira en torno al retorno de Danny Rand (Finn Jones) a Nueva York tras haber sido dado por muerto hace 15 años tras sufrir un accidente de avión en el Himalaya con su familia. El padre de Danny, Wendell Rand, fundó Rand Industries junto a su amigo Harold Meachum (David Wenham), que también falleció hace años a causa de un cancer. La empresa está ahora dirigida por los hijos de Harold, Ward (Tom Pelphrey) y Joy (Jessica Stroup), que inicialmente no creerán a Danny y pensarán que están siendo objeto de un intento de estafa a costa de su amigo muerto. Obligado a vivir como un mendigo, Danny solo recibirá un poco de compasión por parte de Colleen Wing (Jessica Henwick), una profesora de artes marciales cuyo dojo sufre problemas económicos.
Además, Danny no solo ha vuelto a Nueva York para reconectar con su vida anterior, sino que durante estos años se ha convertido en el Puño de Hierro (Iron Fist), un maestro en las artes marciales que es el defensor de la ciudad mística de K´un-Lun frente a la amenaza de La Mano, que está muy presente en Nueva York, como pudimos ver en la segunda temporada de Daredevil.
Iron Fist cuenta como showrunner a Scott Buck, veterano escritor y productor de series como A dos metros bajo tierra o Roma, y que también dirigió las peores temporadas de Dexter. No estamos por tanto con un director de garantías, aunque quería pensar que Jeph Loeb, la cabeza visible de Marvel Television, podría mantener la serie fiel a los tebeos.
El personaje de Iron Fist fue creado en los años 70 por Roy Thomas y Gil Kane, dos míticos autores de Marvel Comics, debido a la enorme popularidad de las películas de Kung-Fu y buscando repetir el éxito de Shang-Chi, personaje creado por Steve Englehart y Jim Starlin. Además de sumarse a la moda de las artes marciales, el personaje representaba el eterno outsider que no encaja en ningún sitio. Danny sufrió en K´un-Lun el rechazo y el racismo por parte de unos monjes que no le consideraban digno de aprender artes marciales. E incluso tras convertirse en Iron Fist, seguirá visto como un extranjero. Y al volver al mundo occidental, sus conocimientos y modo de vida oriental también le situarán al margen de la sociedad tradicional.
Tras varios años compartiendo serie junto a Luke Cage, con etapas tan recordadas como la de Chris Claremont y John Byrne, el personaje cayó en el olvido comiquero hasta que en 2006 Ed Brubaker, Matt fraction y David Aja firmaron una de las mejores etapas del personaje, resaltando el papel místico del personaje y su conexión con el mundo de K´un-Lun.
Esta serie de Televisión producida por Marvel y Netflix estuvo rodeada de una tramposa polémica durante la producción y rodaje que sinceramente creo que la ha perjudicado bastante, independientemente de la calidad de esta propuesta. Y es que un ruidoso (aunque confío que reducido) número de personas exigieron inicialmente que el protagonista debería ser un actor asiático, y criticaron duramente el casting de Finn Jones (Juego de Tronos) como Danny Rand. Opino que la polémica es tramposa porque el personaje de los comics es un blanco rubio de ojos azules, y el casting de Marvel solo buscaba ofrecer la máxima fidelidad con el personaje de unos comics que estas voces críticas claramente no han leído ni les importa lo más mínimo. Solo buscaban forzar un mal entendido concepto de corrección política y variedad étnica en una serie donde no correspondía. Y es que esas mismas voces que demandan ese cambio de raza no entienden que con su propuesta solo perpetúan el cliché de que los asiáticos sólo sirven como actores de películas de artes marciales.
A pesar de mi comentario anterior, siendo sincero hay que partir de la base que Iron Fist no es una serie demasiado buena y tiene numerosos defectos. Pero creo que globalmente ha sido lo suficientemente entretenida como para haber visto los 13 episodios de esta primera temporada, lo que ya es más de lo que hice con Luke Cage.
Si empiezo por el lado positivo, creo que Finn Jones clava a Danny Rand y sabe trasmitir todo su carisma, que es en parte lo que salva la serie. Danny es una persona perdida que no encaja en ningún sitio y que su misión es demasiado increíble que puede hacer que sea tomado por loco. A pesar lo lo cual, no dudará en hacer lo correcto en todo momento, ya sea en un combate o en el complicado mundo empresarial.
La serie también acierta en centrar la trama en un núcleo reducido de personajes: Danny, Colleen Wing, y los hermanos Ward y Joy Meachum. Colleen es quizá la más floja de los cuatro porque no llegas a creerte que esta menuda actriz pueda patear traseros como lo hace en la serie, y su giro de personaje es un WTF increible. Pero Tom Pelphrey (Ward ) y Jessica Stroup (Joy) realizan unas convincentes actuaciones como hermanos ejecutivos de una gran empresa, el primero atormentado por la enorme sombra de su padre (genialmente interpretado por David Wenham) y la segunda enfrentada a la dicotomía de ser la fría ejecutiva que la empresa necesita y a la vez intenta ser una buena persona. El problema, de nuevo, es un guión que les hace hacer una cosa y casi la contraria en el mismo episodio.
Me gustó y me sorprendió también que Iron Fist huya de la narración mediante flashbacks de la infancia de Danny en K´un-Lun, un recurso narrativo que Arrow ha utilizado hasta la extenuación. La acción transcurre casi por completo en Nueva York en la actualidad, aunque Danny nos cuenta durante los 13 episodios numerosos detalles de su vida anterior. Y aunque no es el tipo de historia que esperaba a priori, si consiguió que me interesara. Además, pasan un montón de cosas en esta temporada que consiguen que no sintiera como en Jessica Jones y Luke Cage que habían episodios enteros de relleno sin interés para la trama principal. En este aspecto, la serie acierta donde Jones y Cage fracasaron estrepitosamente.
La serie además conecta con las otras series del Universo con varios cameos entre los que destaca el de Claire Temple (Rosario Dawson), que nos recuerda que en pocos meses veremos la unión de los cuatro héroes urbanos en Los Defensores.
Y prácticamente aquí termina lo bueno que puedo decir de esta serie.
Y es que Iron Fist tiene unas notables carencias y locuras que voy a comentaros a continuación y que hacen que la serie no sea lo buena que me hubiera gustado.
El principal defecto de Iron Fist son sus mediocres escenas de acción con una horrenda realización, que suponen una enorme decepción. Tras Daredevil, con sus excelentes y brutales coreografías, Iron Fist tenía que aspirar a superar lo visto, y claramente la serie dirigida por Scott Buck naufraga en este aspecto. Leí que Finn Jones solo entrenó artes marciales de forma intensiva tres semanas antes del inicio del rodaje, debido al apretado planning de rodaje televisivo, lo que claramente no es tiempo suficiente para adquirir la fluidez requerida para el papel. No se si para maquillar las carencias de los protagonistas o directamente por una mala dirección y montaje, nunca vemos una buena escena de acción que no se vea lastrada por demasiados cortes. Además, Iron Fist dice ser el guerrero definitivo, pero en la realidad cualquier esbirro del tres al cuarto consigue golpearle, lo que demuestra una evidente contradicción entre lo que nos cuentan y lo que nos muestran. Iron Fist debería ser intocable por su fluidez y habilidad, y es algo que nunca llegamos a ver.
Por otro lado, antes comentaba como positivo que pasan muchas cosas durante la serie que evita que te aburras. Lástima que haya unos saltos de lógica brutales que hacen que piense que los escritores piensan que todo vale para que la trama avance. Además de algunos giros que son completas locuras. Algunos personajes cambian de opinión sin suficiente justificación y cometen errores de principiante que lastran nuestra empatía hacia ellos, o los guionistas les colocan en situaciones lamentables.
Las numerosas ridiculeces y locuras de varios giros del guión sitúan a Iron Fist al mismo nivel que otros productos de entretenimiento de perfil bajo como Arrow o Flash, cuando Daredevil miraba de tu a tu a las mejores series de la parrilla televisiva «seria». Y eso para Netflix no es suficiente. Si Daredevil marcó el standard televisivo para producciones de superhéroes para la pequeña pantalla, sus series son las primeras que deberían intentar mantener el nivel y este Iron Fist no lo consigue, como tampoco lo consiguió Luke Cage.
Además, me sorprendió que la trama se centrara en Nueva York y evitaran claramente mostrar K´un-Lun, cuando es una parte tan importante en la historia de Danny Rand / Iron Fist. Esto mirado por el lado positivo significa que los escritores consiguen hacen interesante a Danny Rand sin mostrar esa parte esencial de su vida. Y abre la posibilidad de una impresionante segunda temporada, que de momento no está confirmada, inspirada en la historia de Brubaker / Fraction que mostró las Ciudades Celestiales y el gran torneo de las artes marciales.
Pero si lo miramos con el vaso medio vacío, se nota que esta elección viene marcada de inicio por restricciones presupuestarias que marcaron el tipo de historia que se podía contar. Y hace que recuerde cuando escuchaba los comentarios de la sobresaliente The Shield creada por Shawn Ryan, en la que comentaban como el motivo del éxito de la serie es que siempre ofrecían la mejor historia posible sin guardarse nada en la recámara. De esta forma, si se les ocurría una historia brutal para el final de temporada, se las apañaban siempre para introducir y adelantar ese argumento a la mitad, lo que les obligaba a esforzarse en todo momento y evitaba que se acomodaran. En este aspecto, sí creo que Iron Fist ha jugado demasiado sobre seguro y se ha quedado en tierra de nadie, no consiguiendo contar la mejor historia posible con el personaje.
La realización es además demasiado televisiva y en lugar de potenciar la historia, la baja el nivel al de cualquier serie del montón, le quita todo elemento que convirtió a Daredevil en especial. Me queda la duda de si el ser la última serie antes de The Defenders, que empezó a rodarse justo a continuación de Iron Fist, haya podido hacer que Marvel Televisión se acomodara pensando que la serie verdaderamente importante a la que asignar la mayoría de recursos era esta última en detrimento de Iron Fist. No hay casi nada destacable en la producción, solo detalles inconexos entre episodios que muestran lo que podría haber sido y no fue.
En resumen, una serie que mejora a Luke Cage, algo que no era tan difícil para empezar, pero que no pasa de un aprobado muy justito que no es suficiente y deja poso de decepción. Comparto a continuación el trailer de la serie, que ha resultado ser mucho mejor que el producto final.
Iron Fist es entretenida pero montonera. Muestra cierta mejora si la compramos con Luke Cage pero no lo suficiente, y deja a las claras que la magia de Netflix se ha desvanecido. ¿Podrán Los Defensores recuperar el prestigio perdido por el canal online? En unos meses saldremos de dudas.
Panini acaba de publicar en España el final de Civil War II, el último evento de los comics Marvel que ha sido escrito por Brian Michael Bendis y dibujado por David Marquez, con color de Justin Ponsor y chulísimas portadas de Marko Djurdjevic. Un final que ha confirmado la decepción de este evento que no ha contado nada interesante y lo que es peor, parece que solo será recordado por ser el prólogo del siguiente evento de Marvel.
Shield y los Vengadores descubren la existencia de un nuevo Inhumano con poderes de clarividencia, Ulysses. Ante estas nuevas habilidades, Carol Danvers, la Capitana Marvel, no dudará en utilizar estas habilidades en todo momento en lo que cree que es una estrategia lógica para salvar vidas. Por contra, Tony Stark sabe que el futuro no está escrito y que por tanto, se estan tomando decisiones basadas no en certezas sino en probabilidades. A pesar de este poder, la muerte de varios héroes hará que esta diferencia de opiniones acabe degenerando en una guerra abierta.
Civil War de Mark Millar y Steve McNiven fue un evento publicado en 2006 que marcó un antes y un después para la editorial y que supuso el arranque del concepto de temporadas en sus colecciones más populares agrupadas bajo un concepto global. Tras Civil War vimos La Iniciativa, tras Secret Invasion (2008) llegó Dark Reign, y tras Fear Itself (2011) cambiamos a The Heroic Age entre otras. Bajo este control editorial, los eventos anuales servían para cambiar el paradigma de sus comics de ese año.
En 2015 disfrutamos la culminación de la larga etapa-río de Jonathan Hickman al frente de Los Vengadores con Secret Wars, para mi una de los mejores y más satisfactorios eventos de editorial en muchos años. Este evento supuso además un enorme éxito comercial para Marvel ese año, unido al estreno de los comics de Star Wars.
Estas buenas noticias de 2015 pueden convertirse en inconvenientes, dado que en el mundo empresarial moderno solo existe el ahora, y a la hora de vender, solo hay dos resultados posibles: éxito o fracaso. Y si las ventas en 2016 no igualaban a las del año anterior, la palabra fracaso sería inevitable. Sin embargo, Marvel tras Secret Wars ya tenía preparado su siguiente plan, apoyado además por el estreno de la película de Marvel Studios Capitán América: Civil War. Publicar Civil War II volviendo a enfrentar a los principales héroes de la editorial, aprovechando un argumento similar al de la película (aunque sustituyendo al Capitán América por la Capitana Marvel) parecía una fórmula segura para conseguir el éxito. Previsión que no solo no se ha cumplido sino que ha terminado siendo una enorme decepción.
Brian Michael Bendis intenta repetir la fórmula de éxito de la primera miniserie, que se caracterizó por increíbles sorpresas y cliffhangers al final de cada uno de los 7 números. Pero el escritor de Cleveland no tiene el mismo acierto que Millar y la historia naufraga desde el comienzo, con una Guerra Civil que no acaba de llegar y cuando lo hace es de forma totalmente anticlimática. Además que lo que Millar contó en 7 números, Bendis no supo hacerlo en 8 números de la serie principal, más un número 0 y otra historia publicada en el espacial de el Día del Comic Gratis. Muchas páginas que no cuentan nada.
Otro tema importante es que a Bendis se le ve cada vez más quemado y falto de ideas originales. Si Secret Invasion se le ocurrió casualmente en la misma época en que Galactica triunfaba en la televisión con el argumento central de la infiltración Cylon entre los humanos, no tengo duda que Civil War II y Minority Report han compartido también horas de visionado televisivo. En la comparación con Millar, Bendis sale siempre perdiendo, no hay color. Mientras que en las primeras CW pasaban muchas cosas cada número y la trama avanzaba, Bendis lo ha apostado todo al shock que creaba ante las muertes de varios personajes importantes en la historia Marvel, porque la trama general de Ulisses realmente casi no avanzaba nada.
Y lo que es peor, mientras esperábamos una resolución convincente de la trama acerca si Ulysses ve realmente EL futuro, o solo uno de tantos posibles futuros, en el quinto y sexto números se coló un argumento secundario relativo a Steve Rogers que ha terminado siendo mucho más interesante que la historia principal. Historia y personaje (Ulysses) que solo era el deux-ex-machina para Bendis, que no duda en usar y tirar de la forma más rastrera posible en el último número.
En el lado artístico, David Marquez junto al colorista David Ponsor se salen. En este aspecto no hay nada que decir. Visualmente la serie es sobresaliente, empezando por las icónicas portadas de Marko Djurdjevic con las que acompaño esta reseña. Quizá se nota que los retrasos provocados por el nacimiento del primer hijo de Marquez hicieron que al final le pillara el toro y sus últimas páginas no sean todo lo brillantes que se esperaban. Además, Bendis sitúa varias páginas en el futuro de Old Man Logan que son dibujadas por su artista oficial Andrea Sorrentino, consiguiendo que el añadido no cante demasiado, aunque se nota que son páginas de relleno colocadas a última hora.
La resolución de Bendis de la historia ha sido de nuevo un bajonazo anticlimático con el que ha intentado contentar a todos y se ha quedado en tierra de nadie. Además, ha cometido el peor pecado que puede sufrir un evento, dejarte con la sensación que la historia no tenía el más mínimo interés más allá de servir de plataforma de lanzamiento del siguiente evento Marvel, Secret Empire, en el que un Steve Rogers bajo la influencia de Hydra comenzará su batalla por el control del Universo Marvel.
Civil War II ha decepcionado. Creo que será recordada como uno de los eventos más flojos de Marvel, a pesar de un David Marquez que alcanza a pesar de todo la categoría de superestrella en Marvel. Una serie que solo recomendaría a los muy fans.
Esta semana en Twisted Podcast Fernando Verniere y un servidor hemos querido comenzar los podcast dedicados al comic por la puesta grande, destacando la obra de Jason Aaron, probablemente nuestro escritor de comic favorito, con obras maestras como Scalped, y superventas como Star Wars y Thor.
Jason Aaron es uno de los escritores más versátiles de comic mainstream de la actualidad. Aunque su obra magma -Scalped- fue editada en el sello para adultos Vertigo de DC Comics, ha realizado la mayoría de su obra en Marvel Comics, con una gran variedad de registros, con historias de ciencia ficción como Star Wars, de aventuras con toques humorísticos como Lobezno y los X-Men, o de género negro como Punisher Max.
Además, en los últimos años se está encargado de narrar exitosamente las aventuras de Thor, incluido el cambio de protagonista a la nueva Diosa del Trueno Thor, así como el relanzamiento de la serie del Doctor Extraño, editada con un año de antelación del estreno de la película de los Estudios Marvel.
Y dentro del ámbito independiente, Image Comics está publicando sus dos nuevas series de creación propia, Southern Bastards junto a Jason Latour, y The Goddamned junto a R.M. Guera.
Comparto el enlace de Ivoox donde podreis escuchar este largo podcast:
Si aún no conoces la obra de Jason Aaron, te recomendamos completamente que empieces los antes posible en cualquiera de las obras que hemos destacado en este podcast.
Y si ya le conoceis, ¿qué os ha parecido este Podcast? Espero vuestros comentarios y sugerencias. Y en cualquier caso, os recomendaría que os suscribierais al Podcast en los canales de Ivoox y Youtube.
¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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