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Crítica de Dune Parte 1 de Denis Villeneuve

¿Puede Dune de Denis Villeneuve ser una buena adaptación de la primera parte de la novela de Frank Herbert y una mala película? Acaba de pasar, voy a intentar razonar mi punto de vista.

Arrakis, el planeta del desierto, feudo de la familia Harkonnen desde hace generaciones, queda en manos de la Casa de los Atreides después de que el emperador ceda a ésta la explotación de las reservas de especia, una de las materias primas más valiosas de la galaxia y también una droga capaz de amplificar la conciencia y extender la vida. El duque Leto (Oscar Isaac), la dama Jessica (Rebecca Ferguson) y el hijo de ambos, Paul Atreides (Timothée Chalamet), llegan al planeta con la esperanza de recuperar el renombre de su casa, pero pronto se verán envueltos en una trama de traiciones y engaños que les llevarán a cuestionar su confianza entre sus más allegados y a valorar a los lugareños, los Fremen, una estirpe de habitantes del desierto con una estrecha relación con la especia.

Denis Villeneuve es uno de los directores más interesantes de la actualidad. Prisoners, Enemy, Sicario y La llegada son películas notables de un autor que muestra un gran interés por el drama y la ciencia ficción, con un gusto estético sobresaliente. Y para mi, Blade Runner 2049 es una obra maestra absoluta. Cuando se confirmó que Warner le contrataba para hacer una nueva versión de Dune que sería contada en dos películas, no podía ser más feliz, y para mi era de largo la película más esperada del año. Aunque inicialmente pensé que Villeneuve había rodado las dos películas simultáneamente tipo Peter Jackson y la trilogía de El Señor de los Anillos, la primera sorpresa negativa que tuve fue cuando conocí que Warner sólo ha producido esta primera parte y aún no ha dado el visto bueno de la segunda, lo que en el mejor de los casos va a provocar que tardemos dos o tres años en poder ver la conclusión de la historia. Vaya bajón.

Dune es uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción. La novela de Frank Herbert durante muchos años estuvo considerada la novela de sci-fi más vendida de la historia, y tras las 6 novelas escritas por Herbert, su hijo Brian junto al genial escritor Kevin J. Anderson han ampliado este universo con una nueva franquicia de novelas. La novela original de Herbert era increíblemente compleja, ya que además de crear un universo de casas casi feudales enfrentadas y seres con diferentes habilidades sobre humanas, trataba temas de ecología, mesianismo, selección genética o los problemas que el colonialismo salvaje provocaba en los pueblos autóctonos. Por este motivo, durante muchos años la novela se consideró imposible de adaptar al cine. A pesar incluso de la reivindicable película de David Lynch de 1984, que me parece un buen intento lastrado por la imposición de los productores de una duración inferior a las dos horas. La opción de este nuevo intento con dos películas de gran presupuesto, con los avances tecnológicos disponibles y un director de calidad como Villeneuve invitaba al optimismo, la verdad.

Para el colosal trabajo que supone adaptar la novela de Herbert a la gran pantalla, Villeneuve ha colaborado con el veterano guionista Eric Roth, guionistas entre otras de Forrest Gump, The insider, Munich, lo cual es una buenísima noticia, y Jon Spaihts, guionista de Prometheus o Passengers, lo que no me alegraba en exceso, a decir verdad.

La películas de 155 minutos de metraje ha contado con un importante presupuesto de 165 millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los más importantes blockbusters del año. Villeneuve ha colaborado con el director de fotografía Greig Fraser y el montador Joe Walker. El ganador del Oscar por Mad Max Fury Road Mark Mangini se encarga de la edición de sonido, que es uno de los grandes valores de Dune, junto a la música de Hans Zimmer y el diseño de producción de Patrice Vermette.

Y si el elemento técnico es sobresaliente y crea una experiencia sensorial única que merece disfrutarse en pantalla grande, Villeneuve ha unido uno de los más grandes repartos de una película de gran presupuesto de los últimos tiempos. Timothée Chalamet es Paul Atreides, el heredero de la Casa Atreides y posible elegido. Rebecca Ferguson es Lady Jessica, la madre de Paul y miembro de las Bene Gesserit, una hermandad femenina dedicada al cruce genético de las diferentes familias del Landsraad con la esperanza de crear al Kwisatz Haderach, el elegido que llevará a la galaxia a su futuro soñado. Jessica es además la concubina del duque Leto, interpretado por Oscar Isaac, el señor de la Casa Atreides, una familia que pone el honor como su ideal máximo, y a la que el Emperador ha otorgado la extracción de la especia melange del planeta Arrakis, la sustancia más poderosa de la galaxia. Un regalo que acabará estando envenenado.

Charlotte Rampling es la Reverenda Madre Bene Gesserit Gaius Helen Mohiam, Decidora de Verdad del Emperador. Jason Momoa es Duncan Idaho, maestro de la espada de la Casa Atreides,​ Josh Brolin es Gurney Halleck, maestro de armas de la Casa Atreides y mentor de Paul. Zendaya es Chani, una joven fremen que se convertirá en interés romántico de Paul, mientras que Javier Bardem es Stilgar, líder de la tribu fremen en Sietch Tabr.​ Sharon Duncan-Brewster es la Dra. Liet-Kynes, ecóloga jefe de Arrakis al servicio del emperador. En el bando de los villanos, tenemos a los estupendos Stellan Skarsgård como el barón Vladimir Harkonnen, enemigo acérrimo de los Atreides y​ a Dave Bautista como su sobrino Rabban, al que el barón ordena que exprima todos los recursos de Arrakis.

Empezando por los elementos positivos, ¡TIENES QUE VER DUNE EN PANTALLA GRANDE!!! Denis Villeneuve ha creado una de las experiencias sensoriales más alucinantes que vivirás en una sala comercial este 2021, eso seguro. Uno de los elementos fundamentales de la ciencia ficción es el world-building, la creación de un mundo fantástico imaginario que los espectadores sintamos como real. En el caso de Dune, más que verlo en pantalla, su escala arquitectónica hace que sientas que estás entrando y formando parte de él. El diseño de producción de Patrice Vermette me parece fantástico y creo que se va directa a los Oscars. La ESCALA de Dune en todos los planos me muestra a un Villeneuve que busca crear un nuevo standard dentro de las adaptaciones de obras de ciencia ficción, sacando el máximo partido de las posibilidades físicas y tecnológicas que tiene a su disposición.

Y si el diseño de producción, el vestuario, y todo lo técnico en general me parece sobre saliente, el montaje de sonido de Mark Mangini realmente me ha parecido que está a otro nivel superior. La experiencia sonora de Dune, algo en lo que también cuenta la fantástica música de Hans Zimmer, es lo más alucinante que he disfrutado en mucho, mucho tiempo. Descubrir que Mangini fue el responsable de Mad Max me pareció todo un descubrimiento que explicaba muchas cosas. Si tenéis ocasión, no lo dudéis y pagad el extra que supone ver Dune en una pantalla premium con Dolby Digital (o similar).

La creación de Arrakis, Caladan o Gidi-Prime me parece fantástica y creo que si Herbert viviera estaría muy satisfecho con la creatividad de Villeneuve, que plantea en todo momento una escala monumental que consigue dejarte sin aliento con la belleza de sus imágenes. La espectacularidad y grandiosidad de los gusanos es otro de los pluses visuales de la película.

El reparto de Dune me parecía a priori una locura, en positivo, claro, excepto por un Timothée Chalamet al que le tengo una tirria especial. Una vez vista la película, Rebecca Ferguson me parece que nos regala una perfecta Lady Jessica tal y como te la imaginabas leyendo la novela, me ha encantado y es también de lo mejor de la película. A pesar de sus pocos minutos en pantalla, Oscar Isaac, Josh Brolin, Jason Momoa, Charlotte Rampling, Stellan Skarsgård, Dave Bautista o Javier Bardem aportan una presencia y un carisma alucinante que llena la pantalla. Hay que felicitar completamente al director de reparto, porque ha dado en el clavo completamente.

Zendaya está guapísima en pantalla en sus pocas apariciones en esta primera parte. Realmente no tiene ninguna opción de hacer nada importante porque la novela es así, aunque lógicamente su importancia crecerá en la segunda parte. Y vamos, que su papel era salir guapa con una belleza onírica y lo consigue de principio a fin.

Comentaba mi tirria hacia Timothée Chalamet, al que veo como un niñato snob de clase alta de Nueva York que mira a todo el mundo por encima del hombro. Igual Chalamet en la vida real es super humilde y una bellísima persona desde el punto de vista moral, que es guapo físicamente no se discute, pero las revelaciones que Woody Allen contó sobre él en su libro de memorias no me hace pensar que ese sea el caso. Sin embargo, debo reconocer que al menos en este Dune Parte 1, Chalamet hace un estupendo trabajo como Paul Atreides. El caso es que Paul en el libro era un personaje un pelín antipático mientras recorría el camino que tiene predestinado hasta convertirse en el Kwisatz Haderach. El lado repelente de Chalamet me parece que está perfecto para la débil y confundida versión de Paul que vemos en esta primera parte. Así que globalmente, el reparto de Dune me parece también un triunfo total.

Aunque debo reconocer que los 155 minutos de Dune se me hicieron un pelín largos, la complejidad de la historia justifica más que sobra la duración, con momentazos visuales increíbles cada pocos minutos que hacen que, globalmente, Dune sea una experiencia que, de nuevo, recomiendo a todo el mundo que disfrute en pantalla grande.

Llegados a este punto, os daréis cuenta que me está quedando una reseña super positiva, ¿verdad? Os estaréis preguntado si no os habré engañado con el polémico comentario inicial, porque si parara de escribir ahora, la nota claramente sería un sobresaliente.

Antes de comenzar con los elementos que no me han gustado de Dune, creo necesario recordar que mi experiencia cinematográfica con la película de Villeneuve está condicionada por el hecho que soy un gran fan de las novelas de Herbert y las he leído varias veces, y también revisioné el año pasado la versión de Dune de David Lynch, que la encuentro mucho mejor que las críticas que recibió en su día. En este sentido, a pesar que entiendo que una cosa es la novela y otra la película y que las diferencias son inevitables, no hay duda que me acerco a la propuesta de Villeneuve en parte comparándola respecto a lo anterior. Y la verdad es que tengo mucha curiosidad por saber qué opinará de la película alguien que no sepa nada de Dune.

A partir de quí, entramos en territorio de SPOILERS:

El caso es que Villeneuve ha optado por el espectáculo widescreen, y como comentaba ha cuadrado el mundo de Arrakis y nos da una experiencia sensorial única. Pero tan centrado estaba en el envoltorio, en la potencia visual, que se ha olvidado del corazón, de porqué la lucha entre Atreides y Harkonnen nos tiene que interesar y porqué deberiamos empatizar con el protagonista Paul Atreides, futuro Muad‘Dib de los Fremen. Villeneuve ofrece una belleza arquitectónica que acaba resultando fría y vacía porque no ofrece elementos interesantes de los personajes.

Me quedo perplejo ante una película de dos horas y media que tiene tiempo de sobre para desarrollar las relaciones que sí quedaban claras en la novela y elije no hacerlo. Actores como Josh Brolin o el propio Oscar Isaac aportan su carisma de estrella y su presencia en pantalla, pero la película elije desaprovecharles, no sólo en lo relativo a los minutos en pantalla, sino en lo que estos personajes realizan proactivamente durante la historia. Excepto Jason Momoa al que le inventan una escena de acción para que lo flipemos con él y que no acaba de verse bien por el problema mal resuelto del escudo personal, el resto de grandes nombres están casi a modo testimonial. Y esto no es una imposibilidad técnica, es una decisión creativa que resta potencia al elemento humano de la historia. En este sentido, merece la pena destacar que los pocos momentos realmente emocionantes de la película no tienen lugar en el presente de Paul, sino es las visiones que tiene del futuro y en las que empieza a descubrir que tal vez sí sea el libertador predestinado de los Freman. Es un detalle que creo bes muy ilustrativo de los problemas de frialdad de la película.

Y claro que la novela de Herbert es también árida y el gran protagonista absoluto es Paul y el resto de personajes están tres y cuatro peldaños por debajo. Pero en la película no hay nada de la conspiración del Emperador, de la búsqueda del traidor en el palacio o de las motivaciones del propio doctor Yueh que resulta la clave de todo. Tampoco hay nada de la geo-política de la galaxia y de la crueldad de los Harkonnen que tan bien reflejada estaba en los libros. En esta primera parte de la novela de Herbert había una sensación de inevitabilidad ante el futuro de la casa de Atreides, casi como una tragedia griega de la que era imposible escapar, pero en la película no hay tensión ninguna y todo acaba pasando casi porque sí en momentos que quedan deslavazados.

Y es que Dune tiene, en mi opinión, un terrible problema de ritmo y de tensión dramática. Puse el ejemplo de la caída de los Atreides, pero realmente todo parecen escenas aisladas entre si que no buscan crear una intensidad dramática que alimente la siguiente escena y que nos dirija hacia un climax que resuelva la historia. Tenemos un montón de momentos bonitos individualmente que sólo por ellos merece la pena ver la película en pantalla grande, pero que no sirven a la narrativa mayor ni dirigen la historia hacia un hito. En este sentido, esta narrativa fallida por la falta de ritmo podría entenderse en una serie de televisión de X episodios, pero no es una película de gran presupuesto como es Dune.

De nuevo entiendo la complejidad de realizar una buena adaptación de Dune, y comentaba al comienzo que Villeneuve hace una buena adaptación de la primera parte de la novela porque la historia básica está mostrada en pantalla y la arquitectura y la escala de Arrakis ofrecen un gran espectáculo. Pero sin embargo, estos fuegos artificiales disimulan más o menos (menos) el hecho que de momento el contenido es endeble y Villeneuve no ha planteado adecuadamente los numerosos temas complejos que planteaba la novela. Al menos, no de momento. Hay un poco de anticolonialismo al comienzo y un poco de ecología, pero resulta demasiado poco.

Y aparte, queda la obviedad de una película que cuenta una historia que se queda a mitad y no termina. El elefante en la cacharrería, el traje del Emperador todo en uno. Volviendo al comienzo, yo le pido a una película que me cuente una historia con un principio y un final, con unos personajes carismáticos que hagan cosas interesantes que sean contadas con un ritmo adecuado que haga que la tensión dramática vaya aumentando hasta alcanzar un climax final satisfactorio. Climax que puede ser emocional o creado mediante un espectáculo de CGI. Y excepto en la parte de los personajes carismáticos, aunque más bien son los actores los carismáticos y no tanto los personajes, en todo lo demás la película naufraga en todo lo demás. Ni hay final, ni hacen cosas interesantes, ni hay tensión, ni ritmo, ni por supuesto un climax satisfactorio. Es por este motivo por el que opino que NO podemos considerar a Dune como una buena película.

Villeneuve podía haber planteado el final de Dune de alguna manera para dar cierta sensación de capítulo que se cierra, pero qué va. La película termina en ese momento como podía haberlo hecho 5 minutos antes o después, porque claramente no estaba en su ánimo dar un final, aunque sea parcial, a lo que ha contado en esta película.

Y yendo más allá de la película, es cierto que a última hora Warner ha incluido el «parte 1» al principio de la película, aunque en los trailers como el que luego compartiré no dicen nada al respecto. Tampoco en el poster de la película, por cierto. Es precisamente por este «1 de 2» que considero una estafa que Warner plantee hacer una nueva versión de Dune y ahora nos deje con la incertidumbre de si llegaremos a ver el final de la historia, al no estar de momento confirmada la segunda película y por supuesto el rodaje aún no tiene fecha prevista.

No es sólo el hecho que Warner (a través de New Line) produjera 3 películas de El Señor de los Anillos que se rodaron simultáneamente y que se estrenaron con un año de diferencia. Igual que El Hobbit. Matrix Reloaded y Revolutions se estrenaron con 6 meses de diferencia, al igual que, si no recuerdo mal, las dos últimas películas de Harry Potter que dividieron en dos «Las reliquias de la muerte». Cuando Warner divide en dos partes una historia, el estreno luego ha sido siempre inmediatamente a continuación. El único caso reciente en que esto no sucedió fue en IT, pero en ese caso Warner contó en la parte 1 toda la historia de los niños y el final de su pelea contra Pennywise si daba sensación de historia completa cerrada, con una segunda parte centrada en la vida de los niños años después cuando ya son adultos.

Me parece una tomadura de pelo que pongan la responsabilidad de rodar Dune en manos del público. Si quieres hacer Dune y aceptas las dos películas como la extensión adecuada, no entiendo que ahora Villeneuve afirme que la parte dos podría NO rodarse si esta primera parte no es el éxito que los ejecutivos de Warner esperan que sea. Porque aparte del COVID, la realidad es que HBO Max va a estrenar la película simultáneamente a su estreno en salas de Estados Unidos, lo que sin duda va a afectar su resultado en taquilla. Warner en este caso tiene la obligación moral con sus consumidores de rodar la parte dos pase lo que pase, y no hacerlo sería una de las peores cerdadas de mal pagador de la historia del cine del siglo XXI.

A lo anterior habría que sumar otro elemento que considero clave, y es que mucha gente no conecta con la ciencia-ficción. Dune es un clásico de la literatura, pero esta película al final es un remake de otra de 1984 que mucha gente igual tiene en casa en DVD o Blue-ray (yo, por ejemplo), y por tanto no sienten la necesidad de ver en el cine algo que ya conoce y ha visto. Si a eso le sumamos la casi nula promoción que ha hecho Warner, algo de nuevo incomprensible tratándose de un blockbuster de gran presupuesto, se da el caso que el amigo con el que fui a ver la película me comentó: Comentando con sus compañeras de departamento que iba a ver Dune, ninguna sabía qué era eso y cuando se enteraron de que era ciencia-ficción y explosiones, ninguna pensaba ir.

En el caso de Dune, que NO haya fecha de inicio de producción de la parte dos hace que en el mejor de los casos, aún empezando a rodar en 2022, el estreno no creo que pudiera realizarse hasta 2023, por lo que en el mejor de los escenarios posibles, Warner nos va a obligar a esperar dos años para ver el final. Pero dado que ahora mismo existe la duda sobre si esta parte 2 va a ser una realidad, puede darse perfectamente el caso que haya gente que NO querrá ver esta película ante la posibilidad que se quede colgada, cosa que de momento es lo que ha pasado. Cuando vayan a estrenar la segunda, si eso ya verá la primera, pueden pensar algunos. En el caso de Dune, creo que Warner ha vuelto a cagarla con su comunicación. Y van…

Comparto el trailer de la película:

A pesar de todo, la experiencia sensorial de Dune sobrepasa los problemas narrativos de la historia de Villeneuve. Es por esto que os recomiendo que vayáis a ver la película en la mejor pantalla posible. Espero que os guste.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Un saludo a todos!

La revolución Substack para los autores de comic

Analizo en mi nueva columna de opinión la revolución que Substack puede significar para la independencia económica y creativa de los autores de comics.

El pasado agosto una noticia revolucionó el mundo del comic mainstream americano, al anunciar James Tynion IV que abandonaba su puesto como guionista de los comics de Batman y Joker de DC Comic para centrarse en publicar sus propias obras de creación propia utilizando el servicio / web de creación de newsletters de pago Substack. Tras el anuncio de Tynion, otros autores también anunciaron que se unían a Substack (aunque con diferencias a las que luego volveré): Jonathan Hickman, Chip Zdarsky, Saladin Ahmed, Scott Snyder, Donny Cates y Ryan Stegman, Jeff Lemire o Skottie Young. Un autentico all-star de profesionales del mundo del comic con un importante apoyo de los fans.

Antes de preguntarme si el mundo editorial está en peligro, (no lo está), habría que ver primero qué es exactamente Substack. Se trata de una web para la creación de newsletters que permiten la generación de ingresos para los autores mediante un sistema de suscripción. NO se trata por tanto de una nueva editorial que vaya a competir con Marvel, DC o Image, sino un contenedor donde cada autor puede crear y publicar contenidos sobre los que mantiene el 100% de los derechos, pudiendo crear con total libertad y seguridad, dado que los ingresos que se generan les llegan antes incluso que haya publicado nada. En ese sentido, el sistema de pago de Substack tiene muchas similitudes con un crowfunding, en el que los mecenas apoyamos a un autor para que pueda realizar su obra.

A partir de la locura de interés hacia Substack, descubrí que la newsletter gratuita de Jason Aaron a la que estoy suscrito desde hace tiempo se publica desde una cuenta de Substack, por lo que queda claro que hay opción de crear contenidos gratuitos y otros de pago. Un elemento importante es que el propio hecho de suscribirse a una newsletter de un autor ya le da un montón de información, ya que soy un comprador potencial que quiere recibir información de sus próximos lanzamientos. Cuando anuncian algo, Aaron, Millar o Brubaker (a cuyas newsletters también estoy suscrito) saben que miles de lectores reciben sus anuncios y podriamos comprar los comics en cuestión cuando salgan.

Dentro del servicio de pago, Substack ofrece tres opciones de pago. El primero pagar mensualmente 7 ú 8 dólares al mes (en función del autor), realizar una suscripción anual por 70 / 80 dólares al año, (también en función de cada caso), o convertirse en suscriptor “Premium”, pagando un importe importante limitado a pocas personas, que recibirán a cambio más beneficios, algo que de nuevo recuerda a las recompensas de los crowdfundings.

La revolución para los autores radica en que aparte de mantener los derechos de su obra, Substack ofrece de forma general el 90% de estos ingresos a estos autores de forma automática, de forma que un escritor que tenga 800 suscriptores mensuales, puede cobrar en ese momento más de 4600 dólares al mes, lo cual es una gran cantidad de dinero que permite una estabilidad financiera que los autores no pueden ni soñar cuando hablamos de comics de creación propia en editoriales como Image o más pequeñas.

Kelly Sue DeConnick lo explica perfectamente en su newsletter: “Un comic de creación propia, por otro lado, podría, si tiene mucha suerte, venir con un anticipo que generalmente solo permitirá pagarle al colorista y al rotulador su tarifa completa. El artista recibe una tarifa reducida y el escritor generalmente espera hasta que el libro tenga ganancias para recibir el pago. Lo cual, si la primera edición se vende bien, significa 90 días después de que el libro llegue a las librerías. (Lo que podría ser un año después de que comenzara a trabajar en él). Pero puede llevar mucho, mucho más tiempo. Años a menudo. Conozco escritores muy exitosos en comics muy exitosos que nunca han visto un centavo de las ventas directas en el mercado de ciertos títulos. Y es lo que es, conocemos el trato cuando entramos, pero es por eso que una generación de escritores de los que venimos se ha esforzado por equilibrar el WFH (Work For Hire – los trabajos para Marvel o DC de encargo) y las obras de creación propia.”

Pero esto es a nivel general, ya que autores TOP como Tynion han recibido además un contrato “SubstrackPro” por el que además de recibir ingresos de suscriptores, Substrack les paga mensualmente como reclamo para llamar la atención de otros autores y se animen a comenzar a publicar en Substrack, que incluso incluyen extras importantes como poder contar con un seguro médico, algo vital en Estados Unidos. La web gana un porcentaje de los ingresos de los suscriptores, así que cuanta más gente publique y reciba ingresos, mejor le irá a la compañía.

El anuncio de Tynion de trabajar casi en exclusiva a través de Substrack era entendible porque supone un sueño hecho realidad para un escritor, y es que le paguen POR ADELANTADO para que haga lo que quiera, desde comics, prosa, historias largas o cortas, antologías… contenidos que el propio Tynion reconoce que son de difícil viabilidad comercial, pero que él tiene ganas de probar como creador que es y que cree que merecen ser vistos por un público ansioso de obras diferentes. Como digo, es un sueño hecho realidad, y se entiende que Tynion se lanzara a una oferta que posiblemente sea de las de “una vez en la vida”, abandonando su bien pagado trabajo en DC, por el que no tenía ninguna propiedad.

Pero la realidad es que el caso de Tynion es único, ya que el resto de autores de la lista antes mencionada NO abandonan sus trabajos de encargo en Marvel o DC, sino que lo plantean como un complemento además de su trabajo actual. Hickman de hecho salió inmediatamente a negar que su acuerdo con Substack tuviera nada que ver con su marcha de las series mutantes, algo sobre lo que ya hablé aquí, y que planeaba seguir en nómina de Marvel creando contenidos para ellos durante mucho tiempo. Algo que también van a hacer autores como Zdarsky, Cates o Lemire.

El propio acuerdo de Substack hace completamente compatible que el núcleo duro de fans de estos autores vean antes que nadie estas obras de creación propia a través de su newsletter, y el proceso como fueron creados, con que posteriormente estas obras sean publicadas en papel más adelante a través de la editorial que elijan, por lo que tampoco se trata de un acuerdo que pueda perjudicar de ninguna forma a las librerías especializadas de comics, restándoles oferta o compitiendo contra ellos.

Y este aspecto es clave, ya que el único pero que le veía de inicio al modelo de negocio Substack es que en mi caso no veía viable económicamente pagar 7/8 dólares a cada autor que me gusta sin tener claro qué tipo de publicaciones iban a hacer en un mes concreto. No tengo problema en comprar los tomos cada vez que salen, pero pagar por tener a mi disposición un making-of a mi no me encajaba. Una vez he conocido varios ejemplos de newsletters, incluso sin suscribirme a las opciones de pago, y leí varias entrevistas, tengo claro que estamos ante una fuente alternativa de ingresos para los creadores, lo cual siempre es positivo, y que cuando llegue el momento, podré leer en papel las obras que me interesen, así que todos salimos ganando.

Ed Brubaker lo explicó perfectamente en su newsletter: “No veo que los cómics de Substack sean disruptivos ni perjudiquen a los editores o minoristas. Aparte de Tynion, parece que la mayoría de los creadores que se han unido solo están añadiendo más trabajo a sus horarios y siguen haciendo comics para Marvel, DC, Image, Dark Horse, etc. Lo esto significa es que a algunos autores populares les están ofreciendo dinero (en algunos casos, MUCHO dinero) para iniciar newsletters, muy parecido a esta que estás leyendo ahora mismo, donde también publican nuevas historias de cómics en forma de serie a medida que las completan, y también ofrecen material de making-of y como han creado esta obra. Esto no es algo que tenga como objetivo enfrentarse a las grandes editoriales o competir con los cómics que venden 100.000 ejemplares en las tiendas de cómics. Se trata de creadores que encuentran a sus fans más acérrimos que quieren ver cómo se crean los libros y escuchar cómo funciona el proceso, y están dispuestos a pagar por ese acceso. No todos los lectores de cómics estarán interesados en esto, lo cual está bien, no está diseñado para atraer a todos los lectores. Se trata de una pequeña audiencia (entre 500 y algunos miles de lectores) que paga por adelantado para ver a los creadores hacer algo.”

Y es que aparte del acuerdo “SubstackPro” de Tynion y otros, en la web se indica que un autor con 2000 suscriptores, una cifra realmente modesta si hablamos de ventas de comics en librerías, cobraría al mes más de 11.000 dólares cada mes, una cantidad inmensa que le permite vivir sobradamente y sólo te tengas que preocupar de crear tu mejor trabajo.

Hay otro elemento importante del modelo de negocio de Substack y cómo los autores lo consideran mejor que los algoritmos de las redes sociales. Y es que Facebook, Twitter o YouTube trabajan con algoritmos que conectan lo que ves con otros contenidos similares, de forma que ellos trabajan y buscan el engagement que genere vistas, aunque sea con “clickbaits” o contenidos polémicos que generen reacciones airadas a favor o en contra. Frente al ideal utópico del intercambio libre de información, las redes sociales se han convertido en cajas de resonancia en las que sólo recibimos aquello que confirma nuestros puntos de vista, provocando una radicalización indudable de su audiencia y una disminución efectiva del intercambio de opiniones contrapuestas.

Sin embargo, Substrack no tiene algoritmo, si te suscribes a la newsletter de Tynion sólo recibirás información suya, por lo que no es posible acabar recibiendo información de otros autores que no te interesen o que compartan ideas que no te gusten o las consideres ofensivas. Además, la web se financia con las suscripciones, por lo que está libre de publicidad, lo cual es también otro elemento importante a tener en cuenta.

Por estos motivos, no me extraña que tantos autores hayan querido participar. No todos, claro. Aaron por ejemplo afirma estar super contento con su asociación con Marvel, y Brubaker comenta que Substack les ofreció este mismo acuerdo a Phillips y a él pero que no lo aceptaron porque de hecho ya están publicando todo lo que quieren con total libertad con Image Comics, por lo que sus sueños ya se han cumplido en este aspecto.

Sin embargo, Brubaker acertó en su análisis, porque Tynion, Snyder y Hickman SI aparecen como poseedores de “miles de suscriptores”, pero otros autores como Zdarsky, Cates, Lemire o Young sólo tienen “cientos”, y otros autores como Molly Knox Ostertag simplemente aparece “creada la newsletter hace un mes”. Entiendo que obviamente hasta que no empiecen a publicar regularmente carece de sentido suscribirse y pagar, pero esto confirmaría que estamos ante una plataforma con un alcance muy limitado, pero que permite tener una mayor estabilidad financiera a los participantes, lo cual no es poca cosa para empezar. Pero estamos aún muy lejos de tener un modelo viable para autores que no sean de primer nivel con una base ya establecida de seguidores, algo que excepto en casos puntuales, sólo puede conseguirse a partir de trabajar en las grandes editoriales tipo Marvel o DC Comics.

Les deseo suerte a todos estos autores y al modelo que plantea Substack. De hecho, ojalá este negocio tenga mucho éxito y cada vez más autores puedan crear sus mejores trabajos con libertad, independencia y estabilidad financiera, lo que haga que sólo tengan que preocuparse de crear sus mejores obras, no de como van a llegar a final de mes. Todo lo que sea dar más libertad y tranquilidad a los autores será siempre bienvenido.

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Crítica de What If…? episodio 6 (Disney+)

Nuevo episodio de What if…? en Disney+ y un nuevo triunfo, aprovechando el que con permiso de Thanos es el villano más carismático de los últimos años de MCU: Killmonger.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Episodio 6: ¿Qué pasaría si… Killmonger rescatara a Tony Stark?

UN soldado apodado «Killmonger» rescata a Tony Stark cuando sufre un ataque a Afganistán.

Matthew Chauncey, guionista de los episodios 2 y 5 vuelve a escribir el guión de esta historia que toma los sucesos de Iron Man 1 para llevarlo por un rumbo de colisión con la película de Black Panther. Bryan Andrews se mantiene en la dirección de este capítulo de 33 minutos, 29 si quitamos los títulos de crédito.

En este episodio volvemos a contar con un verdadero all-star de escrellas de Marvel en la versión original. Junto a Jeffrey Wright (Watcher), tenemos a Michael B. Jordan (Killmonger), Chadwick Boseman (T Challa), Jon Favreau (Happy Hogan), Angela Bassett (Reina Remonda), Don Cheadle (James Rhodes), Paul Bettany (Jarvis), Danai Gurira (Okoye), Andy Serkis (Ulysees Claw) y John Kani (Rey T Chaka).

Hay pocas dudas que Killmonger es uno de los villanos más carismáticos del MCU, sobre todo dentro de la comunidad afroamericana, donde abundan los comentarios de su papel en Black Panther sobre que «tenía razón, pero sus métodos fueron equivocados». El aspecto revolucionario en un momento previo al Black Lives Matter y el carisma del siempre genial Michael B. Jordan provocaron muchas, muchas adhesiones hacia el personaje, y su muerte al final de Black Panther fastidió a muchísima gente.

Así que es curioso como en cierto sentido este episodio puede servir para reivindicar al personaje ante su público, dejando claro eso si que es un villano que no duda en mancharse las manos de sangre para hacer que el mundo arda. En ese sentido, su motivación es la misma que en Black Panther, pero el marco narrativo que ofrece el episodio crea una historia en la que destaca su inteligencia a la hora de poner en marcha sus planes.

Como siempre en What if…?, un cambio en un suceso puntual tiene unas repercusiones mayores de las esperadas, y en este sentido me ha gustado mucho lo bien que han conectado el mundo de Tony Stark con Wakanda y la búsqueda de venganza de Killmonger. Además, me parece que la historia de este episodio sabe hilar mucho mejor el climax final de lo que lo hizo la propia película de Black Panther.

Otro elemento muy chulo de los What if…? es que por supuesto nadie está a salvo y cualquiera puede morir, lo que nos da varios momentos buenísimos (e inesperados) durante el episodio.

SPOILERS A CONTINUACIÓN:

Ver un episodio con una cuenta de bajas tan grande es alucinante, y me flipa que hayan planteado una historia en la que pesos pesados como Tony Stark, T Challa y Rhodey hayan sido asesinados por Killmonger. De hecho, leí por Twitter que Marvel ha matado a Tony Stark en cuatro de los seis episodios emitidos hasta ahora, lo cual es muy curioso y vendría a resaltar lo importante que fue Tony / Iron Man en el MCU. Como espectador, no podría estar más contento con una serie tan entretenida como esta.

Por ponerle un pero, el episodio hubiera sido perfecto si hubieran omitido los últimos 30 segundos, que me transmite como si de alguna manera a Marvel a última hora le supo mal el triunfo de Killmonger y forzaran un añadido final que abre una ventana de esperanza sobre el que bien al final acaba ganando. Algo que obviamente no tiene sentido en el formato de What if…? , en el que casi lo normal es ver un final que no acabe bien para los héroes. Hecha esta pequeña y personalísima salvedad, la verdad es que el episodio es super entretenido.

Comparto el nuevo trailer de What if…? que Marvel ha publicado al encontrarnos en la mid-season:

What if…? es ya una apuesta segura dentro del catálogo televisivo de Marvel, y llegados a este punto estoy seguro que no va a fallar en los episodios que restan por emitir en esta primera temporada.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítíca de Marvel vs DC, 50 años de guerra editorial de Reed Tucker (Planeta Comics)

Dentro de mi afición a los comics de superhéroes, sobre todo de Marvel y DC, el salseo siempre ha sido una fuente de diversión complementaria. Leer Marvel vs DC, 50 años de guerra editorial de Reed Tucker, editado por Planeta, ha sido una espectacular fuente de información sobre las relaciones de ambas editoriales a lo largo de casi medio siglo, escrito con un toque de humor irónico con el que conecté del principio a fin que hizo que prácticamente me leyera este libro en una sentada.

PUNTUACIÓN: 8,5/10



SON LOS DOS TITANES DE LA INDUSTRIA DEL COMIC, la Coca Cola y la Pepsi de los superhéroes, y durante más de 50 años Marvel y DC han estado enzarzadas en una épica batalla por la supremacía en el negocio del spandex. Lo que está en juego no son solo las ventas, sino la relevancia cultural y los corazones de millones de aficionados.
Para muchos devotos, Marvel está ahora en la cima. Pero durante gran parte de principios del siglo XX, DC fue la líder indiscutible tras el lanzamiento del género del superhéroe americano con la publicación en 1938 de la serie de Superman de Joe Shuster y Jerry Siegel. Los títulos de DC vendían millones de ejemplares cada año, y casi todos los norteamericanos estaban familiarizados con sus icónicos personajes. Superman, Batman, Wonder Woman… DC los tenía todos. Y entonces, en 1961, una advenediza editorial apareció de la nada para sacudirle un bofetón en los morros a la poderosa DC. Con la publicación de Fantastic Four n.º 1, Marvel cambió la forma de hacer superhéroes. El guionista y editor Stan Lee, el artista Jack Kirby y los talentosos miembros del Bullpen de Marvel desplegaron una serie de deslumbrantes nuevas creaciones, entre las que se incluyen Avengers, Hulk, Spider-Man, X-Men e Iron Man. El auge de Marvel dividió para siempre a los aficionados en dos tribus enfrentadas. De repente, la pregunta más reveladora que podías plantear a un amante de los superhéroes pasó a ser, «¿Marvel o DC?».

MARVEL VS DC, el primer libro que relata la historia de este épico enfrentamiento en una única y detallada narración, es la historia de la mayor rivalidad corporativa jamás contada. Con entrevistas a los nombres más destacados de la industria, MARVEL VS DC revela el arsenal de argucias que las editoriales han utilizado en su empeño por aventajar a la competencia, ya sea robar ideas, birlar empleados, colocar espías, plagiar personajes o decretar guerras de precios. La contienda jamás ha llegado a desaparecer por completo, y hierve a fuego lento hasta el día de hoy. En todo caso, con los personajes de DC y de Marvel convirtiéndose en iconos globales valorados en millones de dólares, nunca ha habido tanto en juego.

Reed Tucker es periodista free-lance y autor que escribe principalmente sobre cultura popular y entretenimiento. Su trabajo ha aparecido en New York Post, Esquire, Fortune y USA Today, entre muchos otros. Se graduóo en la Universidad de Nort Carolina en Chapel Hill. Vive en Brooklyn, N.Y.

La disputa de los Marvel Zombies y los DC Maniacos solía estar dominada por el típico «¿Quién es más fuerte, Superman o Hulk?» Sin embargo, más allá de las disputas que tuviéramos de críos, descubrir en este libro el origen de los históricos desencuentros entre ambas editoriales en los que millones de dólares y el ser la editorial más importante de comics en Estados Unidos me ha parecido una pasada.

Reed Tucker plantea una profunda investigación sobre esta cuestión y para ello ha hablado con numerosos profesionales de ambas editoriales que vivieron esta rivalidad en primera persona, además de estudiar numerosísimas fuentes bibliográficas. Comprobar el final del libro las más de 20 páginas de notas en las que indica las fuentes de las que ha sacado numerosas frases literales me ha volado la cabeza. Además, esta opción de hacer que la historia la cuenten los actores vivos que estuvieron allí hace que la lectura sea más amena y la dota de mayor relevancia académica.

Lo mejor de este ensayo es que además de ser super interesante por la información que da, es super fácil de leer y Tucker lo cuenta todo con mucha gracia y una fina ironía con la que he conectado desde la primera página. Leerle en la introducción su opinión sobre la horrenda Batman v Superman de Zack Snyder ya me indicó que era una persona cabal e inteligente con la que iba a conectar. Cosa que por supuesto acabó sucediendo. Aparte de la broma, lo cierto es que este libro no reparte carnets de buenos y malos, y Tucker no se posiciona (como no podía ser de otra forma) sobre qué editorial es mejor o quien tenía razón. Porque sería absurdo y aparte, porque ambas han hecho a lo largo de los años muchas cosas bien y otras que no lo eran tanto. El relato cronológico permite conocer las interioridades de ambas editoriales y la forma en que ambas desarrollaban su actividad, y el inevitable rumbo de colisión en el que se enzarzaron cuando una joven Marvel controlada por Stan Lee empezó a ganarle terreno a la hasta ese momento poderosa DC. Las 340 páginas de historia están llenas de anécdotas y situaciones buenísimas que valen su precio en oro.

Decir que Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y el resto del Marvel Bullpen produjeron comics que conectaron con el público de los años 60 mejor que DC no es ponerse del lado de Marvel, sino indicar una realidad histórica. Como lo es que sin la DC de los 80 no se hubiera producido el salto de calidad del medio hacia contenidos más adultos e interesantes que permite ahora en 2021 disfrutar de una edad de oro en lo referido a variedad y calidad de la oferta disponible a nuestra disposición. Eso si, leer el libro me permitió recordar lo gilipollas que era Bill Jemas y lo chunga que fue la campaña de insultos que organizó contra DC como forma de realizar una campaña publicitaria que hiciera que los fans volvieran a acordarse de Marvel.

La vertiente personal y el business son dos caras de la misma moneda, y es refrescante ver la forma en que analiza cómo los cambios en una faceta provocaban también desencuentros en la otra. Recordar como los cambios en la propiedad de Marvel Comics provocó una espiral de búsqueda de benefició a toda costa que acabó provocando el crack en los años 90 me ha gustado mucho. Y no es que DC estuviera libre de pecado, claro. Como también que se recuerde que ahora mismo los comics de Marvel y DC son una pequeña parte del pastel del sector del entretenimiento, sin duda de las menos rentables.

Otro elemento muy chulo, además de poder leer todas las anécdotas que aquí se resumen, es poder tenerlo todo en un único volumen, ya que conocía algunas de las situaciones que aquí se cuentan, y muchas de hecho las viví en directo cuando era un lector habitual de web como CBR, Newsarama o Bleeding Cool. Poder tener toda esta información y estas anécdotas en un único libro en mi librería para poder revisar siempre que lo necesite es sin duda otro gran plus de la compra de este libro.

El único pero de este estupendo libro ha sido descubrir que el libro fue editado originalmente en 2017 en Estados Unidos. Que haya tardado cuatro años en ser editado en España provoca que me haya quedado con la miel en los labios ante los choques y desencuentros que se han producido en los últimos años que lógicamente no pueden estar incluidos en el libro. Por no hablar de las locuras producidas a partir del Snyder-Cut de Justice League. En todo caso, tener estos más de 50 años de historia resumidos aquí es una pasada.

Entenderéis que si este es el único pero del libro, la cosa pinta muy bien, y lo cierto es que este Marvel vs DC me ha encantado. Una lectura obligada para todos los fans de los comics de superhéroes a los que les guste la intra-historia de la industria.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

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Crítica de Maligno de James Wan

Doy gracias a que James Wan se haya atrevido a hacer una película tan sorprendente, valiente y, porque no decirlo, loquísima. Maligno es un triunfo total y una de las mejores películas del año. Si aceptas la locura inspirada en Sam Raimi, la vas a disfrutar un montón.

No leas nada, no veas nada, pero ves a ver la película al cine, me lo agradecerás.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Crítica SIN spoilers.

Madison está paralizada por visiones de asesinatos espeluznantes, y su tormento empeora cuando descubre que estos sueños de vigilia son, de hecho, realidades aterradoras.

James Wan es uno de los grandes nombres del cine comercial americano actual. El director de origen malayo revolucionó el mundo del terror con las franquicias Saw, Insidious o Expediente Warren. Junto a esta faceta, su entrada en el mundo de los blockbusters se ha saldado con un gran éxito, al dirigir Fast 7 (para mi la mejor de toda la serie de Fast & Furious), y la mega exitosa Aquaman, que triunfó sobre todo por abrazar la maravilla y la locura del mundo del comic, en lugar de rechazarla en pos de una estúpida seriedad y «realismo» que parecía que imperaba en Warner en los últimos años.

Buscando nuevos desafíos y no repetirse, Wan pensó en la idea original de Maligno junto a Ingrid Bisu, aunque el guión definitivo de la película está firmado por Akela Cooper y J.T. Petty. La película de 111 minutos de duración cuenta con Don Burgess como director de fotografía y con música de Joseph Bishara.

Maligno está protagonizada por Annabelle Wallis como Madison «Maddie» Lake-Mitchell, una embarazada que empieza a tener unas visiones que resultarán ser reales y muestran una serie de crímenes macabros. Maddie Hason interpreta a su hermana Sidney, que la apoyará y la ayudará a buscar respuestas en su pasado.

Junto a ellas, tenemos en papeles secundarios a George Young y Michole Briana White como los detectives Kekoa Shaw y Regina Moss de la policía de Seattle, que investigan una serie de crímenes macabros, y a Jake Abell como Derek Mitchell, el marido de Madison.

No sabía nada de Maligno. No había visto ningún trailer ni había leído nada sobre ella, ni la sinopsis ni ninguna crítica. Tan sólo sabía que la dirigía James Wan, y con eso ya me valía. En todo caso, reconozco que leer que Maligno se estrelló en la taquilla me chafó un poco las expectativas. Tras hablar con mi hermano Fernando, que si la había visto, me animó a verla sin prejuicios para juzgar por mi mismo y reconozco que la película me ha volado la cabeza de las mejores formas posibles.

Qué bonito es que una película te sorprenda, te entretenga y te de mucho más de lo que imaginabas. Porque reconozco que con haber visto una película típica de terror de casa encantada o pesesión infernal a mi ya me iba bien, y en eso Wan es un maestro consumado. Pero en Maligno encontramos al Wan más valiente y experimental que se ha atrevido a correr riesgos y saltar sin paracaídas, creando una película que rechaza las etiquetas y juega a mezclar elementos muy variados que no tendrían por que funcionar. Con una clara fuente de inspiración en el primer Sam Raimi más loco y transgresor, Maligno es un triunfo total.

En este momento, debo reconocer que hay que ver Maligno con el estado mental adecuado (yo lo tenía), ya que puedo entender que alguien esperando ver una película de terror clásica que no acaba de llegar pueda salir decepcionado con la película, o enfadado, cuando la película muta del terror hacia corrientes más fantásticas y de serie B ochentera.

Dentro que no quiero destripar nada de la trama o de los enormes giros y sorpresas que esperan a los espectadores, si quiero detenerme para quitarme el sombrero ante la dirección de Wan. En los momentos de terror, utiliza todo su repertorio para crear escenas estupendas con una tensión perfecta, consiguiendo que la diversión fuera máxima. Casi en cada escena hay soluciones imaginativas y tiros de cámara perfectos, pero hay algunos planos que me dejaron boquiabierto, como un plano cenital de Madison moviéndose por toda su casa, el uso (creo) de efectos prácticos en el sangriento climax final o el uso de CGI en los cambios de ubicación, que son perfectos empezando por la iluminación, que me han dejado flipado. Wan es un genio, y espero que Warner o New Line le permita seguir haciendo lo que quiera durante muchos años.

Pero vuelvo a la valentía, y a la honestidad de Wan. Porque probablemente lo mejor para él hubiera sido jugar a lo seguro y no plantear una historia tan loca como es Maligno. Y no os podéis imaginar lo loca que es, hay que tener muchas narices para atreverse a plantear el giro que vemos en la película. Pero un verdadero creador tiene que experimentar, probar cosas nuevas para no repetirse. Y Wan lo ha hecho, rompiendo en el proceso con todas las etiquetas. Y para que Maligno triunfara, Wan debía jugar también al despiste empezando por el título, que sugiere un tipo de cine de terror que no es de lo que va la película.

Otro elemento que me ha flipado es que Wan plantea Maligno en la mejor tradición de la serie B de los 80, y nos ofrece una película que es pura diversión para los amantes del terror, el fantástico y los slashers sangrientos que no busca nada más que entretener. Sin moralejas, sin lecciones políticamente correctas o críticas sociales a las que tantos autores «serios» nos están acostumbrando en los últimos años, pero a los que muy a menudo se les olvida la parte de entretenimiento. No es el caso de Wan, que nos ofrece una película con un ritmo envidiable que es un disfrute de principio a fin.

No quiero irme sin olvidarme de destacar a la estupenda Annabelle Wallis en el papel protagonista. Desde el primer fotograma transmite indefensión y confusión ante lo que pasa a su alrededor, y hace imposible que no empaticemos con ella y deseemos que sobreviva a la experiencia. Junto a Wallis, creo que el resto está muy bien seleccionado y aportan los toques perfectos de empatía a sus personajes que hacen que funcionen.

Maligno ha contado con un presupuesto de 40 millones de dólares, alto para los estándares del género de terror, y lamento tener que decir que aunque a mi me ha volado la cabeza, en general está pasando totalmente desapercibida en la taquilla de todo el mundo. Por un lado, está el estreno simultáneo en HBO Max en Estados Unidos, pero en el resto del mundo tampoco ha funcionado, posiblemente por una campaña de promoción conservadora (o inexistente) que no ha sabido o no ha podido mostrar por los spoilers, la bendita locura que espera a los aficionados que se atrevan a verla en el cine.

En todo caso, la calidad y originalidad de la propuesta de Wan creo que va a hacer que la película alcance una categoría de culto con el paso de los años. Hablando por mi, acabo de verla y sólo estoy pensando en volver a verla (después de Dune, claro), para poder fijarme bien en las decenas de detalles visuales chulísimos, en los planos alucinantes de Wan y, en general, en el sangriento climax final que me ha volado la cabeza y aún no se cómo lo ha rodado Wan. Creo que es la primera vez que algo así me pasa con una película de terror.

Comparto el trailer de la película, que casi os recomiendo que NO veáis:

Maligno es una rara-avis de difícil clasificación. Quizá por ello la sorpresa y el triunfo sea tan importante y, a la vez, su pinchazo en taquilla. Sin embargo, si eres un fan del terror y el fantástico, no te la puedes perder, tienes que verla en pantalla grande.

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