No conseguí conectar con Seven to Eternity, el comic de fantasía creado por Rick Remender y Jerome Opeña, con color de Matt Hollingsworth. Sin embargo, dado que Remender y Opeña acaban de publicar en USA el final de su historia en el cuarto volumen, me he animado a volver al mundo de Zhal, comprando el tercer volumen que ya no compré en su día. Y lamentándolo mucho, me encontrado más de lo mismo respecto a los dos anteriores volúmenes.
PUNTUACIÓN: 6/10
Volume 3: Rise to Fall.
Adam Osidis recorre un camino velado lleno de elecciones imposibles y compromisos desgarradores. Entre Adán y la cura para su enfermedad debilitante se encuentra el Señor del Cielo Volmer y su sed de venganza contra El Dios de los Susurros. Adam ahora debe proteger al hombre que asesinó a su padre, pero ¿hasta dónde llegará para lograrlo? RICK REMENDER y JEROME OPEÑA llevan el primer capítulo del mundo de Zhal a una conclusión escalofriante.
Este tercer volumen, publicado en USA en marzo de 2019, recopila los números 10 a 13 de la serie regular publicada por Image Comics.
Bajo un concepto a priori de espada y brujería, Seven to eternity es en realidad una historia que gira sobre qué estaríamos dispuestos a sacrificar por salvar a nuestras familias o seres queridos. La historia genera paralelismos sobre el mundo actual, con una sociedad que busca la homogeneidad y lucha contra los que intentan salirse de la norma. E incluso diría que hay una crítica hacia la creciente radicalización de la sociedad americana, que es cada vez más radical y ultraconservadora, llegando a negar verdades científicas como el cambio climático, y aceptando mentiras fragrantes como “post-verdades”.
El primer volumen de esta serie, con los números 1 al 4, se publicó en febrero de 2017, mientras que el segundo, con los números 5 a 9, salió en octubre de ese mismo año. Ya en mi reseña de este segundo volumen, que publiqué en febrero de 2018, comentaba que no me acababa de cuadrar la historia de Remender, que nos estaba metiendo una turra infumable sobre las elecciones morales de una persona y hasta qué punto somos realmente libres. Y lo que es peor, Remender desaprovechaba completamente a Opeña creando unas páginas aburridas que se hacen super pesadas de leer y no ofrecían casi momentos para que Opeña pudiera desatarse y lucirse.
Algún día saldrá alguna entrevista a Remender, o a Opeña, y descubriremos la travesía en el desierto que ha supuesto ver publicado el final de Seven to Eternity varios años después. Lo mismo que pasó con Low, el comic de ciencia ficción de Remender junto a Greg Tocchini cuyo último tomo tardó 3 años y medio en ver la luz. Porque diría que igual que Seven to Eternity aburría a los lectores, tampoco enamoró a Jerome Opeña, al que le costó dios y ayuda seguir con la serie compatibilizando este comic con sus otros encargos en Marvel (y otras editoriales).
Y es que si los 9 primeros números salieron más o menos regulares, aunque con la sensación de casi-estafa que me provocó ver los números 7 y 8 dibujados por James Harren y no por Opeña, tuvimos que esperar un año y medio para que se publicara este tercer volumen en marzo de 2019. 17 meses para un tomo con tan sólo cuatro números USA. Esta espera, sumado al hecho que el comic realmente no me estaba gustando, hizo que no comprara el tercer tomo en su día, ya que además pintaba que este comic se iba a seguir demorando, cosa que se confirmó con el pasar de los meses. Finalmente, el pasado mes de agosto de 2021 se publicó la última grapa de Seven to Eternity, el número 17, con lo que el pasado septiembre salió el cuarto y último volumen, de nuevo con tan sólo 4 números, dos años y medio después de la publicación del tercero. Sin duda, parece que Remender está gafado, o no ha sabido tocar la tecla correcta para mantener interesados a sus colaboradores.
Aunque como digo no conecté para nada con la historia de Remender, saber que la historia finalizaba en el cuarto volumen me animó a comprar este tercer volumen para ponerme al día de cara a la compra del último tomo en cuanto salga, para así poder tener la historia cerrada. Mi afán completista comiquero en acción.
Y entrando a comentar este tercer volumen, ¡qué pena es ver a Remender fallar de esta manera!! Es tristísimo ver como el impresionante diseño de Opeña de los personajes y del mundo de Zhal se van a traste ya que la historia de Remender no consigue enganchar, ni crea ningún vínculo emocional (o de otro tipo) con ninguno de los personajes, haciendo que te de completamente igual su destino.
Parte del problema nuclear de Seven to eternity es que Remender falla en la construcción del protagonista, Adam Osidis. Tenemos un comic casi monopolizado por las elecciones de Adam y su onmipresente voz interior que nos cuenta su cambiante punto de vista, planteando que un héroe de valores inamovibles en el mundo real quizá sería un radical que pone su orgullo por delante de todo lo demás, incluso el bienestar de su propia familia. Sin duda, el Remender más nihilista concentrado en estas páginas, pero sin conseguir transmitir la empatía que sí generan los protagonistas de sus mejores comics, Deadly Class o Black Science. Y claro que el camino del héroe implica caer y levantarse, además de cometer errores, pero en este caso Remender no nos está dando casi nada a lo que agarrarnos.
Junto al problema de Adam Osidis, su relación con Garils, el Dios de los Susurros, es también un agujero negro que convierte la historia en el anti-entretenimiento. Leer este tomo de cuatro números USA y apenas 90 páginas de comic más las páginas iniciales de texto con el diario de Adam se me ha hecho super pesado. Estamos ante un comic bastante aburrido, en líneas generales, al que tampoco acabo de verle sentido al viaje en si de los protagonistas dentro del reino de Zhal, que un minuto está totalmente controlado por Garils para al segundo siguiente pasar a lugares en los que su poder carece de importancia. Por no acertar, no han acertado ni con la geografía del mundo o el viaje que realizan.
No, el título de los supuestos «7 para la eternidad», no es representativo de la historia. De hecho, de estos 7 protagonistas, cada vez quedan menos con vida ya desde el primer volumen, y lo peor es que no puede importarnos menos el destino de sus viajes individuales y la duda sobre si sobrevivirán al final. De hecho, algunas sorpresas y traiciones no acaban de funcionar ya que como digo, Remender no ha conseguido crear personajes tridimensionales que nos creamos para empezar.
En lo positivo, al menos puedo decir que el climax de este volumen sí permite a Opeña lucirse y nos ofrece la épica más-grande-que-la-vida que se espera de un comic de fantasía épica que iba a construir un mundo que mirara de tu a tu a los grandes clásicos del género. Este climax es a lo que me agarro para confiar que al menos Remender va a saber cuadrar el final de la historia. Espero que no me falle.
Y es que como digo, Jerome Opeña en el dibujo con colores del veterano Matt Hollingsworth no podían estar mejor a partir de la historia de Remender. La narrativa de Opeña es una pasada y crea unas viñetas repletas de detalles de un mundo que hubiera podido ser interesante, si hubieran acertado la historia. Como decía al principio, me gustaría encontrar un video en el que Opeña hablara con sinceridad de su experiencia dibujando este comic.
Comparto unas páginas de este tercer volumen:
Definitivamente, Seven to Eternity pinta a que se dirige hacia el calificativo de «comic fallido», y en este tercer volumen sigue sin acabar de ofrecer el espectáculo que los fans esperamos de unos autores con tanto talento. En unas semanas publicaré mi reseña del último volumen, esperando que al menos consigan darnos un final satisfactorio a la historia.
PUNTUACIÓN: 6/10
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Joe Abercrombie vuelve a triunfar con Tierras Rojas, novela autoconclusiva ambientada en el mismo mundo medieval fantástico de La Primera Ley. Y aunque me esperaba de alguna manera una novela ¿menor?, Abercrombie vuelve a darme un tortazo de realismo y realidad en toda cara que me ha volado la cabeza.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Shy Sur creía haber enterrado su sangriento pasado, pero tendrá que recuperar algunos de sus viejos hábitos para rescatar a sus hermanos. Comienza la persecución con un par de bueyes y su cobarde padre adoptivo Lamb por toda compañía. Pero Lamb también tiene sus propias cuentas por ajustar… El viaje por las áridas llanuras, marcado por viejas hostilidades, duelos y matanzas, los conducirá a un enfrentamiento con los Fantasmas. Peor aún, les obligará a aliarse con Nicomo Cosca, infame soldado de fortuna, y su abogado Temple, dos hombres de los que nadie debería fiarse.
«Joe Abercrombie sabe describir cada acontecimiento con una facilidad asombrosa como si estuviésemos viendo una película. Un soplo de aire fresco para amantes del género. » La Espada en la Tinta » Para los lectores que aún no conozcan a Abercrombie… ¿a qué esperáis? » Via-News » En su sexta novela Abercrombie rinde tributo al western, pero continúa su misión de arrastrar la fantasía al siglo XXI, con su característica mezcla de crudo realismo, grandes caracterizaciones, escenas de una violencia atroz y villanos que son tan redondos como sus imperfectos héroes. » The Guardian » Ésta no es la fantasía épica de nuestros padres. Abercrombie ha intentado algo muy audaz: ha escrito un western al estilo del periodo clásico de Clint Eastwood pero en el mundo de la fantasía épica. » The Independent » Impresionantes escenas de combates, personajes convincentes… y una prosa expresiva y sarcástica muestran a Abercrombie en su mejor momento. » Publisher Weekly.
Joe Abercrombie es una de las principales figuras de la literatura de fantasía actual. Alianza Editorial tiene publicada la totalidad de su obra, ambientada en el mundo de la trilogía «La Primera Ley»: » La voz de las espadas » , » Antes de que los cuelguen » y » El último argumento de los reyes » (la trilogía propiamente dicha) y sus novelas » La mejor venganza » , » Los Héroes » y » Tierras Rojas » , así como los relatos reunidos en » Filos mortales » .
¡Qué bueno es Joe Abercrombie!! Tierras rojas es un nuevo triunfo narrativo a todos los niveles. Por un lado, obviamente nadie escribe el grimdark como él, de hecho podría decirse sin equivocarnos que él creó este subgénero de la fantasía. Sus cínicas descripciones de todo lo que sucede desde el punto más nihilista y terriblemente certero me tuvieron atrapado desde la primera página. En un mundo en el que la vida no vale nada y sólo puedes luchar por sobrevivir el presente, es muy complicado que nadie se preocupe por la moralidad de sus acciones o si lo que hace está «bien» o «mal». De hecho, todo lo que lleve a la supervivencia un día más debe estar bien sin duda.
Los personajes de Tierras Rojas vuelven a ser sobresalientes. Se habla mucho del grimdark de Abercrombie y eso tapa de alguna manera su brillantez a la hora de construir a personas reales cuyas acciones, por muy terribles que sean, son perfectamente entendibles. Shy Sur es un triunfo total, una joven con una vida duda que ve lo peor de la gente y no confía en nadie que hará todo lo que esté en su mano por encontrar a sus hermanos secuestrados. También Temple me parece una pasada, el eterno cobarde que sigue la corriente porque es lo fácil y pesar de aborrecerle las acciones de su grupo de mercenarios dirigido por Nicomo Cosca, el célebre soldado de fortuna al que hemos visto en novelas previas como La mejor venganza o El último argumento de los Reyes.
Aunque Tierras Rojas es completamente autónoma y autoconclusiva, con un final perfecto que me emocionó, las conexiones con el resto de novelas de La Primera Ley son constantes. La aparición de Caul Escalofríos, por ejemplo, me heló la sangre ante la anticipación de una masacre, y cuando se descubre la identidad de Lamb, el padre adoptivo de Shy que para ella es «una especie de cobarde», literalmente pegué un salto de mi sillón y le hice la ola a Abercrombie por lo bueno que es.
Y además de todo ello, el título de Tierras Rojas alude a los territorios inexplorados vírgenes que se convierten en un baño de sangre con la llegada del mundo civilizado de La Unión, con una crítica evidente al colonialismo salvaje de la cultura anglosajona que masacró a todos los pueblos de lo que ahora es Estados Unidos. Tierras Rojas en muchos sentidos me pareció la versión de Abercrombie de todo el género del western, en la que el pueblo civilizado no sale bien parado precisamente.
En su primera mitad me recordó las películas antiguas con la caravana de pioneros que va en busca de territorios vírgenes que explotar, con personajes de todo tipo que tienen que trabajar juntos para sobrevivir, todo ello pasado por el tamiz de Abercrombie de seres despiadados, traiciones a cada esquina y momentos duros y sangrientos. En la segunda mitad cuando la caravana llega a Arruga, la novela muta y se convierte en un western con dos poderes enfrentados por el control del pueblo, teniendo los miembros de la caravana que elegir el bando o morir en el fuego cruzado. Un pueblo fronterizo lleno a rebosar de putas, borrachos y mierda por todas partes.
No quiero spoilear nada para que podáis disfrutar vosotros la novela, pero además hay momentos super crueles y despiadados sobre la realidad que cuando llega el «progreso», los pueblos autóctonos no tienen ninguna oportunidad y su exterminio acaba siendo un daño colateral inevitable sobre el que lamentarse cinco minutos mientras los personajes cuentan los beneficios obtenidos.
En este sentido, otro detalle que me ha gustado mucho de esta novela es que frente a la fantasía épica tradicional en el que el marco narrativo es siempre el mismo y no cambia, en esta novela se nota el avance del progreso, con unas fuerzas de la Unión que empiezan a utilizar cañones, además de asistir a la creación de fábricas alimentadas de carbón. Este elemento que anticipa la revolución industrial entiendo que será desarrollado por Abercrombie en sus próximas novelas. Y si la Edad Media fue terrible, no quiero ni imaginarme las punkarradas que puede crear a partir de la explotación del pueblo en las fábricas.
Tierras rojas en un triunfo sin paliativos. Junto a Sanderson y Pratchett, cada uno en su estilo, Abercrombie se ha convertido en uno de mis autores favoritos.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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Tras el éxito del post con mis impresiones tras la lectura del final de la etapa de Tom King en Batman que publiqué hace unos días, me animo a repetir la jugada analizando la actual etapa de Chip Zdarsky y Marco Checchetto en Daredevil, gracias a que mi amigo Félix nos ha dejado los 30 números USA publicados hasta la fecha en España por Panini en 23 números españoles.
Para muchos, el Daredevil de Zdarsky y Checchetto es el mejor comic Marvel de la actualidad, ¿aguantará el escrutinio o se desinflará debido al excesivo hype? Vamos a comprobarlo.
ARTÍCULO CON SPOILERS
PUNTUACIÓN: 8/10
En la actualidad hay tantos comics interesantes en las estanterías que resulta imposible comprar todo lo que nos gustaría. Es por esto que en su momento hace dos años cuando salió la actual etapa de Zdarsky y Checcheto, no me cuadrara y no lo compramos. Sin embargo, saber que nuestro amigo Félix sí lo compraba significaba tener un cinturón de seguridad, por decirlo de alguna forma, que nos permitiría a mi hermano Fernando y a mi poder leer esta etapa llegado el caso. En su momento puede leer los dos primeros arcos, pero al no comprarlo, no encontré el momento de reseñarlo en el blog. Ahora que se cumplen 30 números USA, y ante los cambios que están en el horizonte, creo que es un buen momento para hacer un repaso de los comics publicados hasta ahora.
Bajo el pseudónimo de Chip Zdarsky se oculta Steve Murray, un escritor, ilustrador y periodista canadiense. Su primer gran éxito fue como dibujante de la colección Sex Criminals de Image Comics, ganadora de los premios Eisner y Harvey, con guion de Matt Fraction. En su faceta como guionista, la más predominante de su carrera, ganó otro Eisner por Jughead para Archie Comics en el año 2017. En 2020 lanza la serie de terror Stillwater junto a Ramón K. Pérez, para el sello Skybound. En Marvel, Zdarsky ha desarrollado una carrera envidiable con un montón de comic que destilan la esencia de los personajes, mostrando su gran conocimiento del Universo Marvel. Marvel 2 en uno, Patrulla x + Los 4 Fantásticos y la miniserie Spiderman: Toda una vida son estupendos ejemplos de su buen hacer. Su actual etapa en Daredevil ha supuesto su aclamación por crítica y público.
Marco Checchetto es un dibujante de origen italiano, nacido en Venecia en 1975. Tras empezar su carrera en Italia, publica su primer comic con Marvel USA en 2007, un número de Masacre. Tras eso, fue saltando por varias series entre las cuales encontramos X-Men Legacy, Squadron Supreme, The Amazing Spider-Man e incluso Daredevil, dentro de la etapa de Andy Diggle. Uno de sus trabajos más reconocidos durante esos primeros años fue la excelente etapa con Greg Rucka en The Punisher (2012- ), y también ha realizado trabajos para la franquicia de Star Wars, como Star Wars Shattered Empire y Obi-Wan & Anakin. Dibujante también de comics como Old Man Hawkeye o Los Vengadores, en la actualidad es un artista con contrato en exclusiva con Marvel.
La actual etapa de Daredevil dió comienzo en febrero de 2019 en Estados Unidos (Septiembre de ese mismo año en España, de la mano de Panini) y hasta la fecha ha contado con los siguientes arcos:
Conoce el miedo (1-5 USA, 1-3 Panini)
¡El comienzo de una de las mejores etapas de Daredevil! Después de una experiencia cercana a la muerte, el Diablo Guardián ha vuelto a las calles, pero ¿es suficiente? Un trágico suceso lo pondrá a prueba como nunca antes. El guionista Chip Zdarsky (Spiderman: Toda una vida) y el dibujante Marco Checchetto (El Castigador) se unen en un cómic imprescindible.
No hay diablos, solo Dios (6-10 USA, 4-6 Panini)
¡El segundo arco de la aclamada etapa de Chip Zdarsky! Daredevil ha desaparecido de La Cocina del Infierno. En su ausencia, los auténticos diablos del barrio están empezando a surgir de debajo de las alcantarillas para reclamar lo que piensan que es suyo.
Por el Infierno (11-18 USA, 6-10 Panini)
¡Daredevil atraviesa el infierno! Mientras Matt Murdock lucha con sus demonios internos, el detective Cole North continúa cazando a los vigilantes de Nueva York. Y su primer objetivo es… ¡Spider-Man! Mientras tanto, el diablo todavía dirige la cocina, pero ¿quiénes, o qué, son? ¿Y qué pasa cuando policías sucios capturan a un DD falso? Cuando la saga en curso del alcalde Wilson Fisk da un giro brutal y sangriento, Matt pronto se encuentra sin más remedio que investigar la corrupción en la fuerza policial de Nueva York. Y sin un Hombre sin Miedo que se interponga en su camino, ¡el Búho dirige su horrible mirada tanto a Hell’s Kitchen como a Izzy Libris! La ciudad se está hundiendo en el caos, ¡y un protector debe levantarse!
Infierno (19-20 USA. 11-12 Panini)
¿Volverá el diablo de Hell’s Kitchen? Mientras Matt Murdock reaviva su alianza, y posiblemente algo más, con Elektra, el alcalde de Nueva York, Wilson Fisk, trabaja en algunas lealtades mortales propias. ¡Pero se está gestando una guerra en Hell’s Kitchen cuando Cabeza de Martillo hace su movimiento, y el búho ataca al Kingpin! Matt Murdock debe aceptar lo que realmente significa ser Daredevil. Y será mejor que lo haga pronto, ya que un nuevo y mortal enemigo ha llegado a la escena con un golpe decisivo, y se desata el infierno en la cocina …
La batalla puede haber terminado, ¡pero la guerra de Matt Murdock está lejos de terminar! Después de los impactantes eventos de DAREDEVIL # 20, Chip Zdarsky se reúne con Marco Checchetto para comenzar el siguiente capítulo de su saga definitiva de Daredevil: Hell and Back! Durante semanas, Hell’s Kitchen ha sido un vecindario sin ley gracias a los hermanos Stromwyn, pero cuando la policía finalmente puede reanudar sus patrullas, se da cuenta rápidamente de que no son los únicos interesados en mantener las calles seguras. Mientras tanto, después de los eventos de las últimas semanas, Matt Murdock continúa luchando por encontrar la mejor manera de apaciguar su sentido de la justicia. Pero será mejor que piense rápido, porque un enemigo familiar está echando raíces en la cocina …
Cumpliendo condena (25-30 USA, 18-23 Panini)
¡Un nuevo Daredevil se levanta para proteger Hell’s Kitchen! Matt Murdock está en la cárcel, pero mientras cumple su condena disfrazado de enmascarado, su hogar se queda sin un demonio guardián. Eso es, hasta que Elektra Natchios se encargue de proteger el vecindario de Murdock, y su legado, ¡y se ponga una nueva apariencia como la Mujer sin Miedo! Pero la nueva Daredevil tiene mucho trabajo: Wilson Fisk permanece sentada como alcaldesa de Nueva York, con Typhoid María Tifoidea, el Buho, Vabeza de Martillo y otros villanos letales a su entera disposición … y eso es antes de Knull, el aterrador Rey de Negro, sumerge al mundo en las tinieblas! Es posible que Elektra se vuelva loca por primera vez en su vida, ¡mientras que Matt debe encontrar la fuerza para continuar la lucha mientras el infierno se desata en la prisión.
Empezando con lo que me ha gustado de este comic de Chip Dzarsky y Marco Checchetto, debo comenzar por dar gracias por lo bien que Dzarsky ha clavado a Matt Murdock, el irlandés católico acosado por la culpa y la duda, el abogado que cree en la justicia y en el aparato legal del estado que sin embargo se lanza cada noche a quebrantar dichas normas. Un Matt acosado por unos problemas físicos que le hacen cuestionarse si sus tiempo como vigilante se ha acabado. Y junto a esto, por qué no decirlo, el fucker que se lleva a la cama sin casi pretenderlo a casi cada mujer que se cruza con él por la calle. Matt es un personaje mucho más complejo de lo que podría parecer a primera vista, y creo que lo ha acertado completamente. Sólo por eso, ya me levanto a aplaudirle.
Junto a Matt, disfrutamos del regreso de eternos secundarios como Foggy, Kingpin, Elektra y Bullseye, junto a la recuperación de la ex-novia de Matt, Kirsten McDuffie, y la aparición de multitud de héroes y villanos que consiguen que el comic tenga una estupenda sensación de interrelación con el resto del universo Marvel. En la actualidad Marvel, Wilson Fisk es el alcalde de Nueva York tras los sucesos del evento Matanza Absoluta con Veneno de protagonista, lo que en realidad no es un cambio tan importante, ya que Fisk siempre intentó mantener una fachada de respetabilidad mientras realizaba sus negocios criminales en la sombra. Que sea alcalde no cambia demasiado su motivación, a pesar de un tímido intento de abandonar su actividad criminal para potenciar su faceta limpia, que es acabar con los héroes como DD que se interpusieron en su camino.
Una de las verdaderas sorpresas positivas de esta etapa reside en ver a Elektra asumir la identidad de Daredevil y defender a la Cocina del Infierno mientras Matt se encuentra entre rejas. Además del placer de ver a Elektra por si misma y por el carisma que tiene, verla sufrir para intentar mantener los valores de Matt, sobre todo en lo referido a NO matar, es un cambio importante y sustancial en el personaje. A esto que en si mismo ya es importante, tenemos a Elektra convertida en una mentora de una joven, que también nos da unos estupendos momentos en los últimos números publicados en España.
Junto a los personajes de toda la vida, Zdarsky presenta a unos nuevos personajes que aportan mucho a la trama. Empezando por el detective Cole North, un duro policía de Chicago transferido a Nueva York y que quiere ver entre rejas a todo aquel que quebranta la ley, empezando por los héroes enmascarados. Sus fuertes valores morales entrarán en conflicto con un Matt en su momento más bajo que duda si puede seguir haciendo su trabajo tras haber sido herido de gravedad, haciéndole dudar de si mismo.
Otro personaje interesante es la matriarca mafiosa Izzy Libris, una vecina de la Cocina del Infierno que también intenta hacer lo correcto para el barrio, aunque sea de una forma ilegal. Sin embargo, su forma de ser también tiene resonancias con los actos de Matt, que siempre ha puesto sus valores morales por encima de los que dice la ley. Colocar a Matt en medio de ambos personajes le sitúa en una situación muy incómoda de la que aún no está claro como va a salir.
Argumentalmente, Zdarsky plantea una gran historia que se construye a partir de una duda moral que reconcome a Matt, y es si los super-héroes están realmente por encima de la ley hagan lo que hagan o deben hacerse responsables de sus actos como todo el mundo, incluso cuando accidentalmente causa la muerte de un criminal de poca monta. Empezar el comic con Matt en su peor momento, tras haber estado varios meses en el hospital, plantea el marco perfecto para atacarle por todos los frentes, llegando a la sorprendente (aunque lógica) conclusión de ver a Matt declararse culpable e ir a la cárcel para cumplir condena.
La historia de Zdarsky es super entretenida y justifica la lectura de las grapas mensuales, además de ofrecerme un estupendo entretenimiento leído de un tirón. Una vez leídos estos 30 primeros números, se nota la planificación que ha tenido a la hora de escribir la serie, de forma que diría que desde antes de publicarse el primer número Zdarsky sabía que metería en chirona a Matt en el número 25, lo cual me parece un signo de una buenísima escritura. Globalmente me han gustado mucho los comics, reconociendo quizá que el ritmo cae en Verdad / Atrevimiento, el arco comprendido tras el número 20
Junto a Zdarsky, tenemos a un Marco Checchetto extraordinario que se encuentra en un momento de plenitud artística maravilloso. Checchetto dibuja más de la mitad de los números publicados y está maravilloso transmitiendo todo el carisma de los protagonistas, acertando además en las escenas de acción y convirtiendo a Nueva York como un personaje más del comic. Como debe ser. A Checchetto le han ido acompañando durante esta etapa al color Sunny Gho, Nolan Woodard, Mattia Iacono y Marcio Menyz y si mantiene este nivel, ya puede seguir en este comic el tiempo que él quiera.
Jorge Fornés también se encarga de dibujar 4 números USA y justifica por qué es uno de los artistas más solicitados del momento dentro de comics que busquen transmitir una temática noir. Pensando en el apartado artístico de este Daredevil, realmente me parecería sobresaliente si no fuera porque en otros comics el nivel baja muchísimo al contratar a artistas como Lalit Kumar Sharma (flojísimo), Francesco Mobili y Mike Hawthorne, que son flojos a secas. Sobre esto comentaré más extensamente a continuación.
Otro elemento super destacado también son las super icónicas portadas de Julián Totino Tedesco, que acompañan este artículo y que me parecen una maravilla.
Globalmente, este Daredevil me parece un super buen comic de superhéroes que muestra que tiene un plan y que cuenta la historia de forma que nos deja cada mes con ganas de más. No se le puede pedir más a una lectura pijamera, en mi opinión. La lectura de estos 30 números USA han sido una experiencia super entretenida y satisfactoria (te miro a ti, Tom King…).
Pero no todo pueden ser alabanzas, ya que la lectura de un tirón también me han mostrado una serie de problemas o, al menos, de elementos menos buenos que también tengo que mencionar.
En primer lugar, tenemos el problema del dibujo. O mejor dicho, tenemos el problema que cuando no dibuja Checchetto, los sustitutos no están a la altura. Con la excepción del siempre estupendo Jorge Fornés, claro. En concreto, Lalit Kumar Sharma que dibuja la mayoría del segundo arco “No hay diablos, sólo Dios”, puede ser uno de los peores artistas de Marvel que he tenido la desgracia de leer en los últimos años. Francesco Mobili que dibuja varios números de “Por el Infierno” es también un dibujante muy flojito. O igual es que todos los dibujantes “normales” quedan en mal lugar al ponerlos Marvel junto al fuera de serie de Checchetto.
Mike Hawthorne me parece un buen dibujante y está correcto en los números que dibuja, pero no evita a que se eche muchísimo de menos a Checchetto en cada grapa que no está. Y aunque es cierto que Checchetto dibuja más del 50% de los 30 números USA y que Zdarsky adapta su historia para que Checchetto pueda dibujar en varias grapas aunque no dibuje el comic en su totalidad, como en el caso del tie-in con El Rey de negro, en que Checchetto se encarga de la parte de Elektra en Nueva York mientras que Hawthorne se encarga de la parte de Matt en prisión, el resultado final de deja se ser un pelín insatisfactorio por todos los cambios de dibujo.
Comentaba al principio que para mucha gente, Daredevil es el mejor comic de Marvel. Con estos tremendos altibajos artísticos, si ese fuera el caso indicaría que Marvel tiene un problema tremendo de calidad en su línea editorial. Y ojo porque el comic de Zdarsky y Checchetto realmente me ha gustado, pero en mi opinión se queda muy lejos de El Inmortal Hulk de Al Ewing y Joe Bennet. Por temática es muy difícil comparar ambas colecciones, y es normal que cada lector tenga un gusto particular a este respecto. Pero lo que es indudable es que en el comic de Hulk mantiene una mayor estabilidad artística con un Bennet que prácticamente no ha fallado y, cuando lo ha hecho, los editores han acertado con su sustituto, cosa que no ha sucedido en Daredevil.
Pero no es sólo un tema del dibujo, hay varios elementos de la historia de Zdarsky con la que no he conectado nada. Partiendo que la propia premisa no inventa nada y se dedica a reciclar y/o actualizar temas que ya hemos visto en etapas anteriores del Hombre sin Miedo. Desde la caída en desgracia de Matt Murdock y el abandono (temporal) de su identidad de Daredevil, los problemas de Kingpin ante otros poderes que buscan sustituirle o ver a Matt en prisión, todos estos elementos tienen una tremenda familiaridad a otras lecturas previas y sin embargo su lectura no me deja sensación que estos arcos sean mejores que lo anterior.
Desde la irrupción de Occupy Wall St hace un par de años ¿a partir de la bancarrota de Lehman Brothers?, ha surgido en todas las facetas del entretenimiento un argumento recurrente sobre que el verdadero villano no son los rateros o ladrones de medio pelo, ni siquiera los super-villanos, sino los grandes poderes económicos que controlan el mundo en la sombra. Dentro de este contexto, no sorprende que Zdarsky plantee una línea argumental alrededor del descubrimiento que Kingpin puede ser malo, pero hay villanos mucho peores frente a los cuales Wilson Fisk está indefenso, personalizados en los malvados hermanos Stromwyn. El problema es que NO ME LO CREO. Entendiendo que como digo es una idea popular entre un público con ideas más tirando hacia la izquierda, hacia lo políticamente correcto y las ideas de justicia social, usar a KINGPIN es un error total. Porque hablamos del mismo Kingpin que controlaba a políticos y militares en Born Again, que ha dominado a La Mano y masacrado a cualquiera que intentó amenazarle. Que unos niñatos de Wall Street y empresas tecnológicas le pegue una paliza que casi le lleve al hospital hizo que mi suspensión de credulidad saltara por los aires, porque lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
Comentaba que me gusta la sensación realista que los primeros comics ofrecían y en general la idea central sobre que los superhéroes enmascarados deben ser responsables de sus actos y, en su caso, pagar el precio que las leyes establezcan. Esa idea es muy potente y ofrece un marco narrativo super interesante que encaja como anillo al dedo a Matt Murdock. Y si está dibujado por Checchetto, mues mucho mejor. Lo malo es que una vez Zdarsky nos sorprende con el giro al final de Verdad / Atrevimiento en el que Matt se declara culpable y acepta ir a prisión aceptando su responsabilidad por la muerte del raterillo allá por el número 1, la ejecución deja mucho que desear.
Vale que Zdarsky no inventó a Mike Murdock, una falsa identidad de Matt de la época de Stan Lee realmente tonta que un Inhumano convirtió en una persona real. Si, la idea es tan ridícula cómo parece. Pero que una historia ridícula exista no significa que debas utilizarla. Y en mi opinión traer el personaje de vuelta rompe totalmente con el supuesto tono realista que se suponía que Zdarsky quería imprimir a sus historias. Dado que la historia está aún contándose no puedo valorar aún su importancia, pero en general es un truco barato muy chungo para justificar que siga existiendo un Matt Murdock en Nueva York mientras Daredevil está en prisión.
Y hablando de prisión, la excusa que Zdarsky se saca de la manga para justificar que Matt pueda cumplir condena con la máscara de Daredevil para no ser identificado es otra locura absoluta que rompe todo atisbo de verosimilitud, además de la propia suspensión de credulidad a la que hay que acercarse para leer un comic fantástico como es éste. Y obviamente la historia de Zdarsky es esta y sin la trampa no podría contarse, pero al mismo tiempo, si me venden una moto de realismo luego no puedes intentar colarme locuras absurdas como esta o todo lo relacionado con Mike Murdock, porque entonces tu propio concepto va a saltar por los aires.
Y ojo que el comic de Daredevil me ha gustado, mucho en algunos momentos, y no tengo duda que ofrece un estupendo entretenimiento que encajará con la gran mayoría de fans y lectores de Marvel Comics, ya sean veteranos o novatos. Pero me parece que el calificativo de “mejor comic Marvel actual” es exageradísimo y, en mi opinión, no se sostiene.
En todo caso, la lectura ha sido super amena y le reconozco un plus de interés ante una historia de Zdarsky que se nota pensada para plantear una interesante evolución en todos los personajes.
De hecho, que la etapa de Zdarsky y Checchetto es un éxito no cabe ninguna duda. Sin ir más lejos, se va a tomar un respiro en Estados Unidos a partir del número 36 USA, que se publicará en noviembre, dado que en diciembre comienza Devil´s Reign, evento de 6 números a cargo de Zdarsky y Checchetto que narrará la guerra abierta que Kingpin va a lanzar contra los héroes del Universo Marvel de Nueva York.
Entiendo que cuando Zdarsky y Checchetto retomen el comic del Cuernecitos, el paisaje superheroico de la ciudad habrá cambiado para siempre, en el enésimo giro que de apariencia de cambio en el universo Marvel.
Como digo, me está gustando la etapa de Zdarsky y Checchetto en Daredevil, pero se me queda muy por debajo de El Inmortal Hulk, este si mi comic favorito de Marvel, aunque sí creo que es un comic super recomendable.
PUNTUACIÓN: 8/10
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What if está teniendo la difícil tarea de tener que superarse semana a semana, y en el octavo episodio emitido esta semana han conseguido volarme la cabeza de nuevo planteando una historia diferente a las anteriores.
PUNTUACIÓN: 8/10
Crítica CON Spoilers.
Episodio 8. ¿Qué pasaría si… Ultrón ganara?
Natasha Romanoff y Clint Burton se lanzan a la caza de Ultrón tras un cataclismo.
Este octavo y penúltimo episodio de la primera temporada ha sido escrito por Matthew Chauncey, que escribió los episodios 2 (Black Panther), 5 (Marvel zombies) y 6 (Killmonger), y el 3 (el Whodidit) junto a A.C. Bradley. En la dirección tenemos como siempre a Bryan Andrews, en un episodio de 30 minutos, 25 sin los títulos de crédito.
En las voces originales, junto a un Jeffrey Wright (Watcher) más ocupado que de costumbre tenemos a Jeremy Renner (Clint Burton ) y Toby Jones (Arnim Zola), junto a un cameo sorpresa que prefiero no revelar, en lo que es uno de los episodios con menos voces originales de esta temporada.
¡Menudo episodio hemos disfrutado esta semana!! No se si este octavo episodio es el mejor de los emitidos hasta la fecha, pero sin duda es uno de los más impactantes. Y de nuevo, se nota el planteamiento de hacer que cada episodio sea diferente de los anteriores, consiguiendo un gran éxito a todos los niveles.
Partiendo de Vengadores Age of Ultron como base a partir de la que construir esta realidad alternativa, el episodio es un triunfo desde el minuto cero al coger a Natasha Romanoff y Clint Burton como el punto de vista de los héroesque se van a enfrentar a esta versión de Ultrón. Así se consigue que a pesar de ser un What if…? , haya conexión emocional y no quieras que mueran los protagonistas, aunque sepas que gran parte del universo si va a perecer. Esto además sirve para que estos miembros de los Vengadores tengan una posibilidad de brillar que hasta ahora no tuvieron en los episodios anteriores, lo cual me gusta mucho.
Esta conexión emocional consiguió momentos super potentes que consiguen impactar, hasta el punto que algunas muertes causadas por Ultrón me dolieron en el alma, a pesar de ser una realidad alternativa contada en un episodio de animación de 30 minutos. Narrativamente, es de 10. Pero visualmente también tiene un montón de escenas que me dejaron con la boca abierta.
Las conexiones con casi todo el MCU consiguen dar una escala al episodio que ningún otro episodio, salvo quizá el del Doctor Extraño, han tenido. Con el giro buenísimo de hacer que el Vigilante tenga que enfrentarse a Ultrón, abandonando su posición de observador pasivo de los eventos del Multiverso. Este cambio y la espectacularidad del combate me ha volado la cabeza y ha sacado todo el partido a las posibilidades que pone a disposición de los creativos de Marvel la animación de la serie, que transmite perfectamente la acción más-grande-que-la-vida que hasta hace poco era un elemento que sólo se podía encontrar en las páginas de los comics. El listón está muy alto tras ver el episodio, a ver qué se sacan de la manga para superarlo. Lo bueno es que visto lo visto, no tengo duda que lo van a conseguir.
Y además tenemos la guinda de hacer que el episodio tenga un «continuará», rompiendo la tónica de historias autoconclusivas que tuvimos hasta ahora. De hecho, que el episodio anterior terminara con la llegada de Ultrón al mundo del Thor juerguista, fue un teaser chulísimo totalmente inesperado, que ahora tras ver este episodio ha adquirido una nueva dimensión. Y entraba dentro de lo posible que el final de temporada se planteara con una historia aún más grande, pero creo que la ejecución ha sido espectacular.
Y por último, la sorpresa final con la aparición de Strange Supreme (Benedict Cumberbatch), continuando donde quedó al final del 4º episodio, ofrece el elemento final alucinante que me invita a pensar (y a soñar) que van a unir a más personajes de otros personajes para protagonizar el combate final que sería un espectacular climax de esta primera temporada. Un episodio y una temporada que no pueden ser calificado más que de espectacular.
A falta de un episodio, What if…? ya es un triunfo y una de las series más satisfactorias del universo super heroico.
PUNTUACIÓN: 8/10
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A pesar de lo incorrecto de la afirmación, el mundo del comic y en concreto el comic de superhéroes siempre ha sido considerado de alguna manera el “hermano pequeño” del cine y la televisión. Y es incorrecto porque antes incluso que Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y otros autores dieran inicio a la Marvel Age of Comics en 1961, los comics de superhéroes ofrecían en las páginas impresas un nivel de espectáculo, épica, ambientaciones fantásticas y acción más grande que la vida imposible de recrear en imagen real, ofreciendo un tipo de entretenimiento que el resto de medios no podía igualar.
Esto fue así durante más de 40 años, hasta que el director Sam Raimi nos mostró en 2002 a un Spiderman en imagen real que miraba de tú a tú a su versión comiquera. El avance exponencial de la calidad de los efectos especiales no se ha detenido y la ventaja en espectacularidad de los comics respecto al cine se ha ido acortando con cada film. En 2019 se estrena Avengers Endgame y pocos podrán discutir que su batalla final es mucho más espectacular que la mayoría de las peleas que podemos encontrar en los comics. Pero para conseguir este nivel de espectáculo visual, es necesaria la inversión de enormes sumas de dinero, algo que no está al alcance de todas las producciones.
El avance de los efectos especiales desde los años 90 y sobre todo en el siglo XXI ya permiten crear cualquier cosa que un director pueda imaginar. Los comic con temática fantástica y superheroica se han convertido de esta manera en un filón de historias en las que los grandes estudios de cine invierten grandes presupuestos que suelen ser recompensados con buenos resultados de taquilla y rentabilidad.
En los últimos años los superhéroes también han saltado a la pequeña pantalla y cada vez hay más series de este género en la televisión. Las primeras series de este tipo también solían ser éxitos, a pesar de tener presupuestos menores, ya que la curiosidad que generaba el poder ver a tus personajes favoritos en imagen real suplía la falta de efectos especiales y medios. Pero cada vez hay más series superheroicas y cada vez más series fracasan en su búsqueda de audiencia debido a la saturación de contenidos que ofrecen todos los canales.
Y esto es lo que le ha pasado a Jupiter´s Legacy, la serie de Netflix que adapta los comics de Mark Millar y Frank Quitely. Como ha quedado demostrado, Netflix no es infalible y la serie ha sido cancelada tras la emisión de su primera temporada. En mi opinión este es el último ejemplo de una forma de hacer televisión que busca aprovecharse de la popularidad de las obras originales del mundo del comic, pero olvidándose en muchos casos de los motivos por los que esos comics son queridos y populares en primer lugar. Y no es un caso único. En los meses previos los lectores de comics sufrimos numerosas decepciones con las adaptaciones a imagen real de comics muy queridos como The Umbrella Academy (comic creado por Gerard Way y Gabriel Bá) o Locke and Key (de Joe Hill y Gabriel Rodríguez), entre otros muchos.
El primer y más obvio motivo de queja es que el comic es ante todo un medio visual en el que el lector disfruta de la acción espectacular que viven los personajes. Partimos que trasladar las aventuras y peleas de seres super poderosos a imagen real resulta muy caro, en caso de que quiera hacerse bien. Y excepto casos muy puntuales como el final de Juego de Tronos, The Mandalorian o las series de Marvel Studios estrenadas en Disney+, las cadenas de televisión no tienen a su disposición150-200 millones de dólares para producir una serie de televisión. De forma que lo que en los comics es un despliegue de imaginación y acción más grande que la vida, en las adaptaciones a la pequeña pantalla quedan convertidos en sitcoms con cabezas parlantes que ocupan el 90% del metraje del episodio, repletos de diálogos redundantes que repiten situaciones que funcionarían mejor con una imagen potente.
Esa limitación presupuestaria acaba convirtiendo las historias superheroicas en dramas en los que los personajes verbalizan sus sentimientos y la trama avanza a partir de dichos diálogos, no de la acción que se supone deberían mostrarnos. Casi parece que Netflix sabe que los espectadores durante los fines de semana tenemos la televisión puesta mientras limpiamos, cocinamos o hacemos labores de la casa, por lo que la sensación que están creando “series para escuchar” aumenta con cada nuevo visionado decepcionante.
La prueba del algodón para separar las buenas series de televisión del fast-food es muy sencilla: ¿Cuánto tiempo pasan estas series en las mismas tres localizaciones? ¿Cuánto metraje se destina a conversaciones rodadas en plano-contraplano genéricos? Cuando ves The Mandalorian o Wandavision, es imposible despegar los ojos de la pantalla porque las imágenes son las que cuentan la historia y consiguen que a los espectadores nos interese lo que está sucediendo. Con Jupiter´s Legacy, puedes tender la ropa o poner el lavaplatos y no te pierdes nada esencial porque los personajes verbalizan las situaciones y convierten lo que debería ser especial en mundano y sin chispa.
Esto por supuesto es todo lo contrario de lo que debería ser, y acaba generándose una sensación pobre, de un producto que no está a la altura del original. Si hay una constante que debería ser obligatoria es la aventura y el espectáculo. Y lamentablemente, cada vez es más habitual ver una serie con capítulos de 50 minutos en los que la falta de presupuesto hace que sólo muestren una única escena de acción y efectos especiales por episodio.
Existe otro problema añadido que es el de las escenas de acción. Te gustarán más o menos, pero son algo consustancial al género y no rodarlas bien transmite un feeling mediocre. Puestos a tener que mostrar acción espectacular, querer rodarla bien debería ser lo más importante para los productores y creativos, y sin embargo habitualmente se nota que se plantea como un trámite que hay que despachar de la forma más mecánica, impersonal y barata posible, copiando la película de moda en ese momento. Por ejemplo, John Wick.
Otro de los elementos fundamentales que explica las diferencias entre las series de televisión y los comics es la capacidad de síntesis. En las 20 páginas mensuales del comic los autores tienen que condensar las escenas más potentes y los mejores diálogos que ayuden a contar la historia, con la obligación añadida de dejar a los lectores con ganas de volver a comprar el comic el mes siguiente gracias a unos cliffhangers que son otro elemento consustancial del medio. Sin embargo, cuando ves que un comic de 6 números que se lee en 30 minutos se intenta convertir en una serie de televisión de 8-10 episodios y al menos 45/50 minutos de duración, ya puedes intuir que la cosa no puede acabar bien.
El virus «Lost» es otro problema que aqueja a una parte de la narrativa televisiva de género. Debido a la influencia de la histórica serie creada por Damon Lindeloff, las series dividen en dos sus historias, una mitad en el presente de los personajes y la otra en un pasado que explica su origen y los posibles problemas emocionales que sufren, y que debería servir para dar pistas del misterio al que se enfrentan. Realmente esta técnica narrativa es correctísima si se utiliza bien, pero lamentablemente en los casos a los que me refiero su mala utilización hace que las historias queden partidas en dos y ninguna de las dos contiene elementos interesantes que me apetezca saber cómo terminan.
Netflix cambió el paradigma televisivo con su concepto de “binge-watching” o estrenar sus series en su totalidad el día del estreno para permitir que los espectadores puedan verse la serie entera en modo maratón. Al principio, poder ver series como House of Cards o la primera temporada de Daredevil se convirtió en un vicio tremendamente adictivo. Pero lo que antes era un acontecimiento ha mutado a una saturación de contenidos en los que Netflix estrena cada semana varias series y películas simultáneamente que hace imposible estar al tanto de todo. Mucho menos verlo.
La sensación de “serie de la semana” y que a Netflix le da igual qué serie emite mientras sigamos conectados, genera una sensación “montonera” e intercambiable en la mayoría de sus estrenos recientes de fantasía y género superheroico. Con el añadido (a peor) que en Disney+, Prime Video o HBO el estreno semanal ayuda a que el boca a boca de los espectadores genere interés por su estreno, de forma que las audiencias en muchos casos crecen semana a semana a medida que se va emitiendo. Sin embargo, Netflix prácticamente sólo promociona una serie o película la semana de su estreno y, excepto pelotazos puntuales, pasan a segundo término casi inmediatamente ante la necesidad de promocionar el estreno de la semana siguiente, con lo que el posible impacto que pudiera tener se reduce, quedando oculto entre el propio catálogo. Jupiter´s Legacy se estrenó en Mayo y a los 15 días nadie se acordaba de ella. Loki terminó en Julio y aún seguimos analizando las consecuencias de lo que ha sucedido en esa serie y sus repercusiones en el MCU.
Y esto no quiere decir que Netflix no tenga series muy disfrutables, El Método Kominsky o Gambito de Dama por ejemplo me han encantado. Pero en lo referido a adaptaciones en imagen real de historias nacidas en el mundo del comic, la cadena de streaming está mostrando una preocupante falta de calidad y personalidad.
La personalidad, o la falta de ella, es otro problema recurrente en estas adaptaciones de Netflix. Los comics reflejan ante todo la personalidad de sus autores, y no se entiende Locke & Key sin la imaginación oscura de su dibujante Gabriel Rodríguez o Jupiter´s Legacy sin el poderío visual de Frank Quitely y los golpes de efecto de Mark Millar. Sin embargo, cuando se estrenaron las series de televisión, buscando un producto que pueda gustar a un público mayoritario de todas las edades eliminaron precisamente todo lo que hacía especial el comic, consiguiendo unos personajes planos y un aspecto visual mediocre, que casi podría intercambiarse con el de otras series de la cadena.
Quizá lo primero que habría que pedir a Netflix es que si realmente quieren seguir produciendo series basadas en comics de superhéroes o de temática fantástica, que inviertan en ellas para que luzcan de la mejor manera posible. Pero no es sólo cuestión de dinero, también influye la calidad de los profesionales contratados y si realmente son fans del género y conocen qué es lo que hace que la historia sea especial, o estamos ante alguien con un contrato “alimenticio” al que le da igual hacer esto mientras le paguen y probablemente estuviera más a gusto en otro tipo de historias.
También es importante recordar que el aspecto visual por supuesto es importante, pero lo es incluso más crear historias potentes que resalten los valores que poseen los personajes. Superman o el Capitán América no han sobrevivido 80 años desde su creación por lo llamativo de sus uniformes o sus poderes, sino por el carisma y la personalidad que han transmitido a varias generaciones de lectores que queremos seguir leyendo sus aventuras, porque nos interesan Clark Kent y Steve Rogers.
Lamentablemente, mientras la política de Netflix siga siendo la de inundar la parrilla de novedades en lugar de cuidar cada uno de sus estrenos, no veo un final feliz a la vista. Si mantienen esta tendencia y no saben crear personajes interesantes que se enfrenten a amenazas originales con historias visualmente atractivas, tal vez sea mejor seguir disfrutando de los superhéroes en su medio natural, el comic.
**Escribí este texto el pasado mes de junio para la revista – fanzine El Colmo editada en Alcora (Castellón). Problemas de producción han provocado que la revista aún no haya sido publicada por lo que, debido el tiempo transcurrido, he decidido compartirlo en el blog para que llegue a más lectores y no se pierda. Espero que os guste.
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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