Crítica de Crossover vol. 2 de Donny Cates y Geoff Shaw (Image Comics – Panini)

Segundo volumen de Crossover de Donny Cates y Geoff Shaw, con colores de Dee Cunniffe, que trae a numerosos invitados especiales amigos de los creadores del comic para reforzar la idea de comic meta textual que habla sobre el proceso de creación y la relación entre autores y su obra impresa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Hace cinco años el reino de ficción de los cómics colapsó sobre nuestro mundo real. Ahora, en medio del caos, se alza una nueva amenaza. Alguien, o algo, está matando guionistas de cómics por todo el país. ¡Scott Snyder! ¡Brian K. Vaughn! ¡Chip Zdarsky! ¡Robert Kirkman! ¡Brian Michael Bendis! Nadie está a salvo en el sangriento y explosivo segundo volumen de… ¡Crossover!

Este segundo volumen incluye los números 7 a 13 USA, que además de los creadores, incluyen historias de Chip Zdarsky y Phil Hester (nº 7), Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming (nº 10, Powers) y Robert Kirkman con Phil Hester (nº 12, The walking dead).

Crossover es un comic con una elevada carga metatextual, al presentar la premisa de un mundo en el que personajes de comic han penetrado en el mundo «real». En el primer volumen jugaron a sorprender al lector al incorporar a la historia a numerosos personajes del mundo indy como Madman (creado por Mike Allred), Savage Dragon (Erik Larsen), Hit-Girl (Mark Millar y Romita Jr.) y muchos otros, creando una situación en la que cualquier cosa podía pasar. En este segundo volumen la dosis de entretenimiento se mueve hacia la narración metatextual, jugando con la relación entre creador y obra y como una vez el personaje aparece impreso en el comic deja de pertenecer a los creadores y pasar a ser de los lectores.

Hablando de comics en los que se reflexiona sobre la relación de los personajes de comic con sus creadores, creo que hay una influencia y homenaje claros de Cates y Shaw a comics maravillosos como el Animal Man de Grant Morrison en el que Buddy le pedía explicaciones a su creador por todo el sufrimiento que le había hecho pasar, y en modo humorístico a la Hulka de John Byrne en el que Jennifer criticaba y acababa despidiendo a Byrne por los comics malos que estaba creando a su costa. Tengo que reconocer que dada la fama de creador de historias punkies de Cates, dentro que el comic es muy entretenido, no acaba de sorprender que la idea de Crossover ante esta relación sea hacer que un personaje de comic quiera matar a su creador. De la forma más sangrienta y chunga posible, claro.

En este volumen, más que crossover de personajes (que los hay), el cruce se realiza entre autores de comics amigos de Cates y Shaw. Ya no es que Bendis y Oeming presten a los personajes de Powers, es que Bendis aparece en el comic y un segmento del comic está escrito por el y dibujado por Oeming. De igual forma, sorprende que todo el número 7 esté guionizado por Chip Dzarsky con dibujo de Phil Hester y tinta de Ande Parks, algo que rompe como digo las expectativas previas.

Dentro de este elemento metatextual, me gusta la forma en que resaltan algo que sobre todo en el mundo mainstream de Marvel y DC se ha dejado de lado, y es que el comic es un esfuerzo colaborativo entre un escritor que imagina la historia y un artista que la transforma en imágenes y sin el cual el comic por definición no existiría. Los Vengadores de Hickman no son sólo del guionista, o no deberían ser, dado que habría que valorar a los diferentes artistas que trabajaron en ella, cosa que lamentablemente suele obviarse. Sin embargo, en los últimos años los plazos de entrega cada vez más ajustados hacen imposible que un artista pueda mantenerse en una colección, provocando las propias editoriales que hayan una sucesión de artistas sustitutos y fill-ins constantes que hacen imposible que haya una continuidad artística que sí encontramos en el indy. Hablamos tanto del Veneno de Donny Cates en lugar del Veneno de Cates y Stegman, por ejemplo, que está genial que se nos recuerde explícitamente que este crossover es tan propiedad de Geoff Shaw como de Cates, y de hecho Shaw es fundamental para darle el aspecto gráfico que al final tiene el comic.

Hablando de Shaw, su trabajo en Crossover junto al colorista Dee Cunniffe me parece que está genial y brilla a gran altura, presentando la historia de forma super dinámica y jugando sin problemas con los diferentes estilos de dibujo que se asocian a los personajes especiales que pasarán por estas páginas. He comentado muchas veces que se me hace difícil poder valorar positivamente un comic si el dibujo es montonero (o directamente mediocre), y me alegra confirmar que no es el caso en absoluto con este comic.

Dentro que el comic me ha gustado, hay una parte con la que he conectado menos. Y es que Crossover se ha vuelto menos divertido en este segundo volumen, al pasar de ser un comic que muestra una aventura protagonizada por personajes de comic, al convertirse en un comic que habla de los autores que los crean. La parte de Bendis o Kirkman puede considerarse bromas autoconscientes al enfrentarse a lo que siempre se ha dicho (y criticado) sobre sus comics y su estilo de creación, y en el caso de Zdarsky a la imagen pública que él se ha creado. Pero la parte que Cates se guarda para si mismo me ha resultado super egomaniaca y bastante ombliguista, convirtiendo la historia en un «mira que listo y ocurrente soy». Y lo que es peor, mira qué vida tan interesante tengo que provoca que este comic sea de esta manera. Unido a esto, llega a un nivel de autoconsciencia meta textural que Cates incluso introduce una pulla a la web de cotilleos comiqueros Bleeding-Cool que es imposible de entender a no ser que estés un poco al tanto de la actualidad USA, lo que de nuevo provoca que en lugar de plantear un comic entretenido, está presentando uno que presume de lo ocurrente e imaginativo que es. Cosa que lo es a medias, en mi opinión.

Cates en todo caso confirma en Crossover que es un experto narrador que entiende perfectamente el medio comiquero, creando unos estupendos cliffhangers al final de cada grapa que mantienen al lector interesando en el comic y en lo que va a pasar a continuación. En ese sentido, el cliffhanger final del tomo resulta super chulo aunque se trata de un giro que claramente se ve venir. Crossover me parece un buen comic, pero me deja cierta sensación que no es tan inteligente como Cates cree, o quiere hacernos creer. Sin embargo, puestos a no decir sólo cosas que no me han encajado, me gusta de este comic la idea que al ser todo ficción, no tiene sentido limitarte a ti mismo creando un comic cuando puedes ir a por todas si te atreves a estar dispuesto a romper tus propios límites autoimpuestos.

Por cierto, dentro que este segundo volumen de Crossover me ha gustado (aunque sin fliparme), compruebo para mi disgusto que tras la publicación de este segundo volumen en USA, no se ha publicado ninguna nueva grapa, ni siquiera está solicitado el número 14. Esto significa que vamos a tardar muchísimo tiempo en poder leer el tercer volumen, que ya veremos si es el último de la serie.

Leí que Donny Cates ha estado una temporada pachucho. Y aunque va a abandonar su trabajo en Hulk y Thor, tiene ya planificada una historia importante para Marvel, que de momento aún no puede ser anunciada. Espero que además del trabajo por encargo pueda volver a ponerse al día con su trabajo de creación propia, no sólo este Crossover, sino también Redneck, su otra serie en Image con dibujos de Lissandro Estherren, cuyo último arco se canceló y está pendiente también de publicarse.

Comparto las primeras páginas de este volumen, obra de Chip Zdarsky y Phil Hester:

Crossover me parece un buen comic pero demasiado auto consciente de si mismo, de forma que se ha perdido un poco el disfrute que debería darnos su lectura.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Caballero Luna vol. 2 de Jed MacKay, Alessandro Capuccio y Federico Sabbatini (Marvel Comics – Panini)

La nueva etapa de Caballero Luna de Jed MacKay y Alessandro Capuccio,  con color de Rachelle Rosemberg, continúa con un excelente segundo volumen.

PUNTUACIÓN: 8/10

DEMASIADO DURO PARA MORIR

¡La nueva y brillante fase de Caballero Luna, dirigida por Jed MacKay, continúa! Marc Spector tiene un misterio que resolver: ¿cómo pelear con alguien a quien nadie conoce? En Nueva York, a veces las calles son tan duras que devuelven el golpe. Y mientras el Caballero Luna se abre paso por los bajos fondos buscando respuestas, quizás encuentre algo que no espera: la derrota.

Este volumen incluye Moon Knight 7-12 y Devil’s Reign: Moon Knight One-Shot USA.

El primer volumen del relanzamiento de Caballero Luna fue una sorpresa total, y con este segundo se confirma que no estamos ante la promesa de un buen comic, sino que estamos ante una etapa del personaje que puede quedar super maja, con un Jed MacKay que ha entendido desde el primer momento las cosas más interesantes del personaje con las que merecía la pena jugar. Es curioso porque MacKay plantea este segundo volumen con una estructura igual que la primera, creando historias autoconclusivas en las primeras grapas que resultas super satisfactorias, y que van construyendo la amenaza del nuevo villano Zodiaco, estallando todo en las dos últimas grapas que forman un arco a modo de climax del volumen.

La idea del Caballero Luna como protector de los que viajan por la noche planteada por Warren Ellis le funciona de maravilla a MacKay para crear algunos números estupendos en este volumen. En este sentido el octavo número con una aventura de Luna de Cazador me parece una pasada y posiblemente la mejor grapa de este volumen, algo curioso teniendo en cuenta que no es el titular de la serie. De hecho, los personajes secundarios como Luna de Cazador o Tigra me parecen estupendos, lo que ayuda a que estemos ante una combinación ganadora. El objetivo de entretenimiento escapista a partir de buenos personajes está más que conseguido, y con el cliffhanger final tengo claro que voy a comprar el próximo volumen. ¡Misión cumplida, Marvel!

Mi valoración del dibujante Alessandro Cappuccio y el color de Rachelle Rosenberg ha mejorado respecto al tomo anterior. En lo positivo, me super flipa la representación gráfica de Caballero Luna y todo lo referido al mundo de Khonshu. Sus imágenes, sobre todo las splash pages, tienen una fuerza tremenda gracias también al color de Rachelle Rosemberg, añadiendo además una capa de expresionismo alucinante. Esto me sorprende muy positivamente, y pensando en positivo diría que Cappucio tiene aún bastante margen de mejora.

Lamentablemente, Cappucio sigue siendo un narrador muy muy normalito, con unas escenas de acción confusas y una repetición de primeros planos con caras con un toque cartoon con el que no conecto nada. ¿Puede un dibujante gustarme mucho cuando dibuja a un personaje (dos si incluyo a Luna de Cazador y en general el mundo de Khonshu) y mucho menos cuando dibuja a todos los demás? Acaba de pasar. En este tomo tenemos también al dibujante Federico Sabbatini dibujando el número 7 y el One-shot Devil’s Reign: Moon Knight. Y la verdad es que estos fill-ins hacen bueno a Cappucio, así que ya imagináis el nivel de Sabbatini.

Incluso con las cosas menos buenas del dibujo, y en esto debo repetirme y reconocer lo mucho que me gusta la forma en que Cappucio dibuja al protagonista, la verdad es que Caballero Luna es un comic sorprendente con muchísima personalidad que creo merece una oportunidad por parte de los lectores. Yo desde luego os lo recomiendo.

Comparto las primeras páginas de este volumen, dibujadas por Sabbatini, que realmente no representan el apartado gráfico real de la colección:

Caballero Luna está en buenas manos. Jed MacKay y Alessandro Capuccio nos invitan al optimismo tras un primer año estupendo lleno de personalidad. Si aún no lo has leído te invito a que lo hagas.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Willow episodios 1 y 2 (Disney+)

Esta semana Disney+ ha estrenado los dos primeros episodios de Willow, la serie secuela del clásico de 1988 dirigido por Ron Howard que vuelve a estar interpretado por Warwick Davis. Comparto mis impresiones del arranque de esta serie.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Willow regresa en una nueva serie ambientada años después de la película original.

Aunque la posibilidad de una continuación de Willow es algo que llevaba años comentándose, no fue hasta la creación de Disney+ y la necesidad de dotarla de contenidos que la serie consiguió tener luz verde. Lucasfilm contrató a un hombre de la casa como creador de la serie: Jonathan Kasdan, guionista de Solo: a Star Wars story e hijo del director Lawrence Kasdan, guionista de El imperio contraataca y el retorno del Jedi entre otras, además de director de películas como Silverado, Grand Canyon o Wyatt Earp. Jonathan Kasdan escribe el guion del episodio piloto, teniendo a Bob Dolman, guionista de la película original, como guionista del segundo episodio y uniéndose al grupo de escritores contratado por Disney.

Estos dos episodios (de ocho que va a tener la serie) han sido dirigidos por Stephen Woolfenden, director inglés conocido por ser el director de la segunda unidad de algunas películas de Harry Potter y por dirigir algún episodio de Doctor Who. Además de utilizar el tema clásico de la película obra de James Horner, la serie cuenta con nueva música escrita por James Newton Howard.

Warwick Davis vuelve a ser Willow Ufgood, un hechicero enano de Nelwyn. Junto a Willow volvemos a ver a Joanne Whalley como Sorsha, la guerrera hija de la malvada Bavmorda que 20 años después es la reina de Tir Aslin. Los nuevos personajes de esta historia ambientada 20 años después son Ruby Cruz como la princesa Kit, hija de Sorsha que lidera un grupo para rescatar a su hermano gemelo el príncipe Airk (Dempsey Bryk), secuestrado por unos misteriosos villanos. En esta misión viajan justo a Kit Erin Kellyman como Jade, una caballero en entrenamiento y la mejor amiga (novia) de Kit, Ellie Bamber como Dove, una criada de cocina y novia de Airk, Tony Revolori como el príncipe Graydon, prometido de Kit y más interesado en los libros que en los combates. Por último, Amar Chadha-Patel interpreta a Boorman, un ladrón al que se le ofrece la libertad de prisión si ayuda al grupo.

Empezando por los elemento positivos, mi corazoncito de fan de la fantasía se alegró un montón al volver a ver a Willow Ufgood en carne y hueso. Que Warwick Davis se encuentra en condiciones de volver a trabajar en una serie de este calibre me parece una pasada. Creo que sólo por él ya sabía de antemano que iba a ver esta serie en su totalidad. Al menos en eso, Disney me tenía ganado de inicio.

La serie tiene el mismo tono de aventura ligera para toda la familia pensando en un público adolescente que tenía la película original. En eso no se le puede poner un pero porque es exactamente igual, aunque los que la viéramos en su día en el cine tengamos ahora 34 años más y no seamos niños. En ese sentido, entiendo lo difícil que es crear una serie que intenta recuperar la magia de un clásico contando algo nuevo y original. Willow fue muy importante para mi yo chaval, y esa sensación es casi imposible de recrear para mi yo adulto de 2022, pero me gustaría que sí lo consiguiera para posibles nuevos espectadores.

El nuevo reparto de actores jóvenes me parece que están todos correctos, y de alguna manera me hace gracia que recreen el espíritu de las partidas de Dungeons & Dragons en las que para las campañas siempre te encontrabas a un mago, un bruto, un espadachín, un arquero y un erudito, entre otros. La historia no intenta inventar ninguna rueda y opta por una estructura super clásica de ensamblar una compañía formada por personas diversas que formen un grupo heterogéneo que provoque numerosas dinámicas interesantes a lo largo del viaje. En esto, los lectores y fans de la fantasía heroica y todos los jugadores de rol se sentirán como en casa viendo la serie. Al menos, así me sentía yo.

Otro detalle que me hace cierta gracia es ver a actores que han trabajado en el MCU como Erin Kellyman (Karly Morgenthau en Falcon & Winter Soldier) y Tony Revolori (Flash Thompson en la última trilogía de Spiderman). Además, aunque el primer episodio diría que es bastante flojo, creo que la cosa mejora en el segundo, obviamente con la aparición de Willow, por lo que confío y deseo que la serie no deje de ir a más en los 6 episodios restantes de esta primera temporada. Ah! Se me olvidaba comentar que la serie ha sido rodada en localizaciones naturales en Gales, y algunas escenas en bosques y a caballo están chulas.

Dentro que todo me parece correcto y como comentaba antes voy a ver la serie en su totalidad, la verdad es que este arranque de Willow no me ha apasionado en absoluto. Un primer problema es la terrible puesta en escena del televisivo Stephen Woolfenden, dicho esto en el peor de los sentidos posibles. Woolfenden rueda todas las escenas de la forma menos interesante posible, lo cual tendría mérito si no fuera algo malo. Por ejemplo, en el asalto del grupo de villanos los Vendavales a Tir Aslin hay varios combates y todos están rodados con planos medios y primeros planos con millones de cortes entre ellos, no sea que tuvieran que preparar algún tipo de coreografía, algo que entiendo lleva tiempo y trabajo y claro, para qué. Modo irony on. El maravilloso pueblo de los Nelwyn que fue construido realmente para la película ahora ha sido sustituido por unos decorados de cartón piedra terribles en una cueva. Y así todo.

Willow fue un hito dentro de la fantasía heroica en los años 80 en un momento en el este género no existía en el mainstream. Que para recrear este mundo de magia y aventura hayan optado por algo mediocre en lo visual es algo terrible que si algo hace es precisamente quitar la magia que sentimos al ver Willow por primera vez. Espero que esto se mejore a medida que avance la serie, pero a priori no me ha transmitido buenas sensaciones.

Por cierto, junto a Warwick Davis me alegra también volver a ver a Joanne Whalley retomando su personaje de la ahora Reina Sorsha. Pero una vez dicho esto hay que reconocer que su personaje es el causante de una de las grandes idioteces que tiene la serie en lo relativo al personaje clave de Elora Danan. Y es un enorme elefante en una cacharrería absurdo sin el cual hay que reconocer que NO habría serie tal y como se ha planteado, pero reconozco que me ha fastidiado bastante que hayan sido tan ineptos en no pensar en algo mejor que no sea tan ridículo para poner en marcha la historia.

Esto es un gran problema inicial del guion que tienes que dejar marchar porque no tiene solución. Luego habría un segundo elemento que no es que sea un fallo pero que genera cierta duda y que espero sea aclarado a medida que avance la serie, y es el porqué ha sido justo el príncipe Airk el secuestrado, teniendo la opción de haber cogido a quien hubieran querido durante el ataque. Espero que se justifique convenientemente, ya veremos.

Antes decía que en general el casting de actores jóvenes me ha gustado. Por ponerle un pero, dentro que no me parece que actoralmente lo haga mal, a la actriz Ruby Cruz que interpreta a la princesa Kit le ha tocado bailar con la más fea (narrativa y figuradamente hablando). Al principio de la serie parece que va a ser la protagonista al tratarse de una mujer lesbiana empoderada que quiere labrarse su propio futuro sin que nadie, y en especial su madre, la mande. El ideal del feminismo woke imperante, vamos. Sin embargo, el guion la convierte en una malcriada y orgullosa, con lo cual ahora mismo es el único personaje que cae mal de todo el reparto. Espero que esto se arregle a medida que avance la serie y la podamos ver en una versión más positiva, pero la sensación tras estos dos primeros episodios de estar ante una nueva Galadriel de Los Anillos de Poder ha estamos más presente de lo que me hubiera gustado.

Comentaba al principio que me encanta el Willow original. Sin embargo, merece la pena recordar que en 1988 NO había fantasía heroica D&D en los cines. Podría decirse que Star Wars fue lo más parecido que llegamos a ver en imagen real de un género que no se estilaba y parecía para críos, ciertamente algo menor. Por eso entre otros motivos Willow fue revolucionaria en su día. E incluso con esto en mente, hay que recordar que la película que ahora es un clásico en su momento fue una decepción en taquilla. Sin embargo en 2022 hay competencia como nunca antes se había visto en el género de la fantasía heroica / espada y brujería. Ya no es suficiente con crear una serie de fantasía «correcta», tiene que ser buena (o a ser posible muy buena) o va a lucir cutre comparada con Los Anillos de Poder, La Casa del Dragón o The Witcher. Dado que La rueda del tiempo fue super cutre, estoy seguro que al menos Willow si conseguirá superar a la serie inspirada en los libros de Robert Jordan.

Que se hayan estrenado todas estas series es en sí mismo un milagro y un sueño hecho realidad para los fans de la fantasía heroica. Aparte de la existencia de series de animación estupendas como El Príncipe Dragón o Legend of Vox Machina. Y en 2023 se estrena en cine la nueva película de D&D. Es una pasada, de verdad que si. Y claro que la comparación de Willow frente a los principales contenidos de Netflix, HBO Max y Prime puede ser injusta. Pero al final todos lo hacemos, y al espectador «normal» no fan de la fantasía le tienes que dar algo que haga que le merezca la pena invertir su tiempo en Willow en lugar de en la última serie hot de Netflix. Por ejemplo Miércoles producida por Tim Burton.

Ojalá me equivoque y la cosa mejore rápidamente, pero lamentablemente se me hace difícil imaginar que mucho público no friki pueda engancharse a esta serie visto lo visto. Incluso a pesar del estupendo final del segundo episodio con la revelación que hace Willow y el cliffhanger con el que nos dejan. Cuanto más lo pienso, más me parece que siendo todo correcto, estos dos episodios de Willow no han sido lo potentes que deberían haber sido para enganchar al público no convencido previamente como es mi caso.

Comparto el trailer de esta serie:

Willow ha empezado correcta sin más. Espero que vaya de menos a más, pero lo visto hasta ahora no se si es suficiente para enganchar al público no friki de la fantasía.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Follow me down: A Reckless book de Ed Brubaker y Sean Phillips (Image Comics)

Si pensamos en «Clásico instantáneo», las fotos de Ed Brubaker y Sean Phillips deberían aparecer en la entrada de wikipedia. Con algo de retraso por fin me llegó Follow me Down: A Reckless book, la quinta novela gráfica de esta pareja creativa, con Jacob Phillips en el color.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ya está aquí el quinto libro de la exitosa serie RECKLESS. Los maestros del crimen negro ED BRUBAKER y SEAN PHILLIPS presentan otra novela gráfica original protagonizada por el alborotador a sueldo Ethan Reckless.

Tras el terremoto de 1989, Ethan viaja a San Francisco para buscar a una mujer desaparecida. Pero casi inmediatamente, se encuentra en un camino de oscuridad y asesinato en un caso diferente a todo lo que ha enfrentado antes.

FOLLOW ME DOWN es el más intenso de los libros de RECKLESS hasta ahora y otro éxito del equipo más aclamado del cómic, creadores de PULP, MIS HÉROES SIEMPRE HAN SIDO JUNKIES, CRIMINAL, THE FADE OUT y KILL OR BE KILLED. Una obra imprescindible para todos los fans de BRUBAKER & PHILLIPS.

Follow me down es la quinta novela gráfica de la serie Reckless creada por Ed Brubaker y Sean Phillips (junto a Jacob Phillips en el color) en el sello Image en tan sólo dos años. Esto ya en si mismo es un hito en el mundo del comic mainstream, tan acostumbrado como estamos a que un dibujante de Marvel o DC no pueda publicar ni siquiera 5 grapas seguidas sin necesitar un artista fill-in que le permita cumplir con los plazos de entrega. Por hacer la comparación, 24 grapas normales de 20 páginas (lo normal ahora mismo en Marvel o DC) supondrían aproximadamente 480 páginas en dos años. La serie Reckless nos ha ofrecido 720 páginas en sus 5 novelas gráficas publicadas en este mismo tiempo, lo que supone un 50% más de material, que es además de una calidad muy superior al de cualquier grapa mainstream normal.

Ethan Reckless, el protagonista de esta serie, conecta con el mundo de los detectives privados que tienen su propia brújula moral que motiva sus acciones. Ethan sólo coge los casos que le llaman la atención y no le mueve el dinero, y en esta aventura ambientada en 1989 cambia su ubicación habitual de Los Ángeles por San Francisco y las zonas rurales de California, lo que supone un interesante cambio frente a las obras previas. En la primera novela gráfica conocimos los motivos por los que que Ethan es una persona fría a la que le cuesta emocionarse con nada de lo que pasa a su alrededor. La novedad en Follow me down radica en conocer a la que podría ser su media naranja, Rachel, una persona rota por dentro como él también lo estuvo en su momento. De alguna forma el caso en si acaba siendo secundario frente a la conexión que siente con ella y que acaba rompiendo la armadura que Ethan había construido a su alrededor. Una relación que parece abocada al desastre, todo hay que decirlo.

Otro detalle que me gusta de Follow me down es que se nota que Brubaker y Phillips buscan elementos que sean interesantes y aporten una capa adicional para Ethan pero a la vez ofrezcan cosas diferentes que creativamente les mantengan interesados. Si en The ghost in you, la cuarta novela gráfica de la serie, convertían a Anna, la amiga y ayudante de Ethan en protagonista, en esta obra vemos lo que provocó que Ethan estuviera fuera de Los Ángeles en ese momento. Las tres primeras obras de la serie Reckless (Reckless, Friend of the Devil y Destroy all monsters), eran totalmente autoconclusivas, y aunque The ghost in you y Follow me down pueden ser también leídas de forma autónoma siendo lecturas satisfactorias por ellas mismas, cuando las lees juntas forman una especia de duología en la que cada obra retroalimenta emocionalmente a la otra, consiguiendo un resultado aún más satisfactorio si cabe.

En el apartado gráfico Sean Phillips y Jacob Phillips están brillantes como siempre. Empezando por el color, Jacob consigue que las 5 novelas gráficas de Reckless tengan una estupenda coherencia cromática. Pero a la vez, ver a Ethan saliendo de su zona de confort para vivir una aventura que en gran parte tiene lugar en el mundo rural afecta a los colores que vemos en esta obra. Los colores además añaden en muchos momentos profundidad a la página y está en perfecta sintonía con el dibujo de su padre, consiguiendo un resultado sobresaliente.

Y hablando de Sean Phillips, lo que está creando en la serie de Reckless es muy grande. Aparte de la perfecta narrativa y la caracterización de Ethan y Rachel, algo a lo que realmente ya estamos acostumbrados y damos por supuesto, un detalle que me ha flipado en esta obra y es la forma en que Phillips construye a Ethan a partir de su expresión corporal. Debido a su dificultad para sentir nada, es una persona que tiende a cerrarse en si mismo. Cuando investiga un caso su cuerpo está siempre en tensión como si estuviera a punto de estallar. Sólo con Anna (que no está físicamente presente en esta obra) cuando comparten veladas en su cine llega a relajarse y sentirse en paz siendo casi otra persona. Y esto es algo que veremos a medida que avanza la novela gráfica y él y Rachel se van conociendo y confiando el uno en el otro. Esta evolución no sólo se aprecia en las expresiones faciales sino especialmente en la expresión corporal, y me parece una pasada.

Dentro que Follow me down me ha gustado mucho, hay un elemento que también he empezado a notar leyendo esta novela gráfica, y es que a Brubaker se le están empezando a notar las costuras en cuanto a la estructura de sus historias, empezando a ser demasiado evidente y repetitiva. Que a ver, sólo leo dos (o tres) obras suyas al año y en parte no me importa porque sólo Brubaker está haciendo este tipo de historias. Pero tener otro comic con inicio impactante, desarrollo lento y giro anticlimático final en las últimas páginas empieza a ser una herramienta demasiado fácil y trillada. Ojo que me encanta Ethan Reckless y su mundo y compraré la siguiente novela gráfica que publiquen, pero las cosas como son.

De hecho, esto debe ser tan evidente que Brubaker ya cambió a la protagonista en The ghost in you para que de alguna manera no se notara tanto que está usando la misma estructura. Y ahora, tras cinco novelas gráficas super exitosas de Reckless, Bru+Phillips anunciaron que su siguiente proyecto para primavera de 2023 NO va a estar ambientado en el mundo de Reckless, sino que va a ser una novela gráfica autónoma radicalmente diferente. No cabe duda que ellos mismos notan el agotamiento y la necesidad de renovarse y hacer cosas diferentes para no estancarse creativamente. Y yo me alegro por ello.

En todo caso, incluso con el pero de la estructura, realmente nadie hace ahora el tipo de noir en el que se han especializad Brubaker y Phillips. E igual que en su día me hice fan de James Bond y sus películas básicamente son todas iguales, no tengo problema en seguir leyendo nuevas obras de esta pareja creativa, ojalá sigan con esta consistencia durante muchos años. Y Brubaker se anime a romper sus procesos mentales con mayor frecuencia.

Comparto las primeras páginas de esta obra:

Follow me down es otra estupenda entrega de una serie que se ha convertido en única en su especie y de lectura obligada para todos los fans del género noir. Clásico instantáneo ya es sinónimo de Brubaker + Phillips.

PUNTUACIÓN: 8/10

Y en 2023, les volveremos a ver en Night Fever, la nueva novela gráfica de Brubaker y Phillips que promete ser distinta a todo lo que han publicado hasta ahora. No puedo tener más hype.

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Andor y el problema de la narrativa periódica

La primera temporada de Andor, la última serie de imagen real del Universo Star Wars creada por Tony Gilroy, ya está disponible en Disney+. Y aunque fui publicando reseñas de los diferentes arcos argumentales, siento que se me quedaron elementos claves por analizar ahora que ya podemos valorar la serie en su conjunto, que es lo que me mueve a escribir esta entrada.

En primer lugar, valorar que Andor globalmente me ha gustado y pienso ver la segunda temporada, cosa que no puedo decir de otras series frikis que se han estrenado este año como Obi-Wan Kenobi o Ms. Marvel. Esto en si mismo ya marca que la serie puede ser considerada un éxito de Disney+ y Lucasfilm. Hay que reconocer además que la serie va de menos a más, siendo los mejores episodios de esta temporada el 6º con el robo en Aldhani, el 10º con la fuga de la prisión en Narquina 5 y el 12º con el climax en Ferrix. A todo esto, podéis leer en los links mis opiniones sobre los cuatro arcos que se desarrollaron en los episodios 1-3, 4-6, 7-10 y 11-12.

Sin embargo, dentro que como digo la serie tiene numerosos elementos interesantes y estupendas interpretaciones, me veo en la necesidad de criticar algunas de las decisiones creativas que se han tomado en lo relativo a la estructura narrativa de Andor. Y es que no es normal que Lucasfilm haya estrenado una serie con periodicidad semanal que es imposible de ver semana a semana porque hay numerosos episodios que literalmente no cuentan nada. El planteamiento de hacer arcos dentro de la serie provocó que los episodios 1 y 2 fueran flojísimos mientras preparaban el climax del tercer episodio con el encuentro de Andor y Luthen Rael en Ferrix. Estaba tan claro que los episodios individuales no se aguantaban por si mismos que Disney tomó la inédita decisión de estrenar estos 3 episodios de golpe ante el temor cierto que si sólo estrenaban uno o dos episodios, la audiencia desertaría en masa. Y aunque esta decisión del estreno fue acertada, el estreno semanal de los episodios 4, 5 y 6 confirmaron que Andor ha sido una serie que NO puede verse con cadencia semanal, al tener de nuevo 2 episodios como son el 4 y 5 que son un suplicio para el espectador mientras esperamos el climax del robo en el planeta Aldhani.

Siguiendo con la estructura, tras mostrar a la audiencia que Andor es una serie planteada en arcos de 3 episodios, tras los dos primeros los productores y creativos rompieron su propia norma al hacer un séptimo episodio de transición que nos lleva a un tercer arco desarrollado en 4 episodios en el planeta prisión Narkina 5. Si buscaban marear a los espectadores, la verdad es que creo que lo consiguieron. En mi caso, tras ver el 7º episodio, me salté el visionado del 8º cuando se estrenó para verlo junto al 9º, para encontrarme que el arco no finalizaba esa semana y tenía que esperar una semana más para verlo. Finalmente, tras un satisfactorio episodio 10, opté con buen criterio por no ver el episodio 11 y esperarme a verlo junto al 12, lo que hizo que la sensación de relleno y presentación de elementos que explotarían en el climax final del 11º no fue tan mala como lo hubiera sido si lo hubiera visto por separado.

Con Andor me quedo con la sensación que escritores de cine han intentado escribir para televisión como si fuera lo mismo, y no es el caso en absoluto. Los arcos narrativos protagonizados por Andor tienen la estructura clásica de película mainstream con presentación-nudo-desenlace pero planteando estos elementos en cada episodio del arco. Y aunque se añadan otras líneas argumentales de varios personajes secundarios que sí se han extendido a lo largo de toda la temporada, globalmente los episodios 1, 2, 4, 5, 7 y 8 (justo la mitad de la serie) no han ofrecido elementos a los espectadores que hagan que tengan necesidad o ganas de seguir viendo la serie semanalmente.

Entiendo que Disney+ tiene que llenar su parrilla todas las semanas y para ellos ocupar 10 semanas es mejor que sólo 4, en caso que hubieran optado por ejemplo por estrenar semanalmente los arcos completos como hicieron en el estreno. Toda serie de televisión estrenada semanalmente tiene como primera obligación mostrar elementos que te hagan querer volver la semana siguiente, y ese no fue el caso en absoluto con Andor. Incluso reconociendo que la serie en su conjunto me ha gustado al haber acertado el final y debido a la complejidad de algunos personajes, no tengo claro que una serie que me hizo dejar de ver los episodios semanalmente pueda ser consideraba «buena televisión». Al menos en lo referido a su narrativa serializada, que me parece deficiente. Si Disney hubiera estrenado Andor con el modelo Netflix, tengo claro que la valoración de la serie sería diferente. Pero esto no ha pasado. De hecho, comparaba antes a Andor con Obi-Wan Kenobi que no me gustó nada. Pero al menos en lo referido al aprovechamiento del formato televisivo y del uso del episodio como unidad de medida argumental y creativo, resulta mucho más satisfactoria (incluso con sus carencias) que esta serie.

Es por esto que tras el final de la serie no dejo de leer cuentas oficiales de Disney / Star Wars (y a numerosos medios de comunicación y críticos del ambito friki) invitando a ver la serie en su totalidad incidiendo en que el esfuerzo de llegar hasta el final merecerá la pena. Porque aunque Disney no publica las cifras de audiencia, no tengo duda que Andor ha sufrido una caída abismal de audiencia en las semana malas tras la emisión de los episodios 4 y 5, o luego tras el 7-8. Y veo super normal que mucha gente se bajara del carro. Porque no es normal un episodio como el 5 en el que la gente básicamente habla entre si todo el rato sin un avance en la acción principal del robo.

Cambiando de tema, he escuchado también algún podcast comentando que manda narices que la mejor y más adulta serie de Star Wars hasta la fecha vaya a ser la menos vista de toda la franquicia. En este sentido, reconozco que el concepto «a pie de calle», la complejidad de algunos personajes y el ritmo pausado que Tony Gilroy plantea para la serie hace que pueda ser considerado «el producto de Star Wars más adulto hasta la fecha». Sin embargo, tengo que negar la mayor, porque no entiendo como el calificativo de «adulto» parece una barra libre para crear una serie aburrida o una que no cuenta nada interesante. Yo me considero adulto, y me parece que la primera temporada de The Mandalorian es de largo un mejor entretenimiento «adulto» que Andor. Volviendo a la idea clave que una serie que no te deja con ganas de ver el siguiente episodio no puede ser mejor que otra que si lo hace. Una cosa es plantear temas complejos que se desarrollen a lo largo de una temporada, cosa correctísima si se hace bien, y otra tener a personajes hablando todo un episodio sin que la trama avance de manera sustancial. Los adultos también queremos ser entretenidos con una serie de televisión (y ya si es de Star Wars ni te cuento), no se por qué motivo a una parte de la progresía cultural le parece que no es así.

Como ya fui comentando en mis reseñas de los diferentes arcos, me ha encantado la complejidad de Luthen Rael (de largo lo mejor de la serie) y la maravillosa interpretación de Stellan Skarsgård, mostrando que no todos los rebeldes eran seres de luz y algunos no tenían problema en ensuciarse las manos y hacer lo que hay que hacer para luchar contra el Imperio. También me parece sobresaliente Kino Loy, el personaje protagonizado por Andy Serkis que ve como su ordenada existencia se ve barrida por los aires ante la evidencia que sólo luchando podrá salir con vida de la prisión. Maarva, la madre de Andor, destaca en la serie gracias a la interpretación de Fiona Shaw, que eleva al personaje. Junto a ellos, ver a Forest Whitaker como Saw Gerrera siempre está bien.

Y sobre todo, me gustan las dos ideas claves de Andor. En primer lugar, que la chispa de la Rebelión más que un intento organizado de lucha fueron en su concepción muchas luchas individuales a lo largo y ancho de la galaxia, a menudo condenadas al fracaso. En ese sentido, la fuga de la prisión en Narkina 5 del episodio 10 y el levantamiento del pueblo de Ferrix durante el entierro de Maarva (mientras Andor está a otras cosas) en el último episodio me parecen los mejores momentos de toda la serie, unas escenas tremendas de tensión y emoción. Entiendo que en este sentido en la segunda temporada ya nos mostrará misiones de una Rebelión más formada y con una mayor (y mejor) estructura que plantee una amenaza al Imperio. De momento, por lo visto en esta temporada, narrativamente han dejado a la serie en un momento muy interesante.

La segunda idea clave de Andor gira en torno al Imperio, y me parece genial la forma en que nos lo presentan como una fuerza avasalladora que aplasta a la gente normal. La forma en que una burocracia excesiva se va convirtiendo en fascismo me parece muy interesante, y en esto la filosofía «a pie de calle» me parece que funciona de maravilla. Por otro lado, para mi Star Wars siempre ha mostrado que TODO el imperio es malvado, no era un tema limitado al Emperador, Darth Vader y los Moffs imperiales, todos los miembros del imperio lo son. La broma de Kevin Smith en Clerks sobre los curritos de la Estrella de la Muerte hizo un daño tremendo en esta percepción, porque para mi no hay duda. Es por esto que dentro que me ha gustado la fría precisión del ISB para detener a los rebeldes, tampoco es que mostrarles como «malvados» me parezca la genialidad que tanta gente ve.

Como ya comentaba, si pongo la balanza las cosas buenas y las que no me han gustado, al final me sale a cuenta haber visto la serie, aunque no fuera con la periodicidad semanal. Sin embargo, como digo el problema no es que el público no acepta series «adultas» de Star Wars, sino que no acepta conceptos aburridos mal contados semanalmente.

Una de las cosas que me parecen más problemáticas de Andor es la falta de carisma de Diego Luna, algo que no es problema de la serie en si, ni tampoco del propio Luna, al venir arrastrado desde el casting de Rogue One. Debido a esto, aunque las cosas que le pasan a Andor a nivel general deberían ser interesantes, la interpretación de Luna hace que queden como momentos grises que no son lo más destacados de la serie en su conjunto. Unido a esto, el concepto coral de la serie y el planteamiento de ver el nacimiento de la Rebelión desde varios puntos de vista hace que los mejores momentos de la serie sean de otros personajes mejor interpretados que Andor, lo que a la larga es un problema.

Hablando de «El nacimiento de la Rebelión», hago constar que el concepto a priori no podía ser más interesante y desde luego consiguió captar toda mi atención. Sin embargo, la ejecución en lo referido a alguna de las tramas secundarias de la serie no puede ser más montonera y mediocre. Empezando por la lamentable Mon Mothma (friamente interpretada por Genevieve O’Reilly), que convierte una teórica función de espionaje en el Senado Imperial en una serie de ridículas discursiones con su hija y en un drama alrededor de una auditoría contable. Esta parte es muy muy floja, verdaderos minutos de la basura de la serie, al igual que el intrascendente arco de Vel Sartha (Faye Marsay) la comando rebelde y líder del golpe en Aldhani que resulta ser prima de Mon Mothma. Si quitáramos todo el metraje de Vel después del robo (episodios 7-12), realmente no nos hubiéramos perdido nada, porque lo que hace no tiene trascendencia ni interés. Otro bluff. No, que su supuesta novia la abandone porque está centrada en la lucha no entra en «interesante».

Por el lado Imperial, comentaba como me gusta la forma como muestran a la fría burocracia Imperial aplastando a la gente normal. Esto está correctamente personalizado en Dedra Meero, la inteligente oficial del ISB imperial cuya tenacidad consigue descubrir la existencia de los rebeldes. Meero está correctamente interpretada por Denise Gough, pero su papel se plantea desde una frialdad extrema casi deshumanizadora, por lo que diría que está bien sin más.

El otro arco que me produce vergüenza ajena es el del subinspector de la Autoridad de Preox-Morlana Syril Karn (interpretado por Kyle Soller). Su papel como antagonista que busca detener a Andor en el primer arco es correcto, pero su fall-from-grace en los episodios 4 a 12 es realmente penoso. Su viaje a Coruscant y sus discursiones con una madre que le ridiculiza constantemente probablemente sea un arco aún peor que el de Mon Mothma. Entiendo que el creador de Andor Tony Gilroy plantea una historia coral con diferentes puntos de vista, pero como comentaba antes, lo que muestres debe ser interesante, cosa que Kyle Soller o Mon Mothma no son, o si no la sensación con la que te quedas es que han creado estos arcos para rellenar minutos, el gran problema del streaming actual.

Tener una serie sin presencia de alienígenas tampoco ayuda a que Andor tenga el feeling correcto de Star Wars. Y no es un tema de «tono adulto», sino que diría que se trata de una decisión de diseño de producción motivada por motivos presupuestarios, lo que me parece impropio de una franquicia multimillonaria como es Star Wars. Otro aspecto que provoca el feeling «a pie de calle» es la ausencia de otro aspecto consustancial a Star Wars, los viajes y combates espaciales. Creo que es algo tan evidente que en el undécimo episodio de transición antes del climax final se añaden dos escenas que maquillen esto, al ver a dos habitantes de Narkina 5 cuando Andor y Melchi escapan de la prisión, y luego con la huida de Luthen de la nave imperial que intenta atraparle. Que sean justo en el episodio 11 (de 12) diría que es porque alguien notó que estas ausencias eran atronadoras y plantearon una solución de urgencia para disimularlo.

La ambigüedad de Luthen Rael me parece de largo lo mejor de Andor a pesar de sus pocos minutos en pantalla. Que este personaje entre de alguna forma en conflicto con el espíritu de Star Wars de la lucha del bien contra el mal no me supone ningún problema mientras resulte interesante. Pero aceptando la premisa de Andor, no comulgo nada con esta idea cínica que un argumento de «el bien contra el mal» no pueda ser utilizado en una historia dirigida a un público adulto. No la compro porque me parece una falacia grosera, la verdad.

De cara a la segunda temporada ya confirmada de Andor, Tony Gilroy ha comentado en entrevistas que vuelve a plantear los 12 episodios como cuatro arcos de 3 episodios. Cada arco contará un año en la vida de Andor, se entiende que realizando diferentes misiones para Luthen, que acabarán desembocando en el comienzo de Rogue One. Visto lo visto, creo que la mejor opción será ver los arcos por separado como si fueran películas de una serie (¿he oído Bourne?), evitando el visionado semanal. Sinceramente me gustaría que Gilroy me callara la boca en la segunda temporada a base de buenos episodios. Y ojalá consiguiera engancharme y hacerme volver a ver Andor semanalmente, sería el mejor indicativo que la temporada me estará gustando mucho más que esta primera. A ver si es verdad.

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