Panini ha publicado justo a tiempo para Navidad el segundo volumen de Die, el estupendo comic de Kieron Gillen y Stephenie Hans inspirado en el mundo de los juegos de rol.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Nadie escapa de Die hasta que todos estén de acuerdo en volver a casa. O, mejor dicho: nadie puede escapar de Die hasta que todos los que permanezcan vivos estén de acuerdo en volver a casa. El segundo arco del la nueva fantasía romántica y sombría de Kieron Gillen y Stephanie Hans comienza a revelar los secretos de este mundo y el pasado de nuestros héroes. Quizás escapen de Die, pero no pueden escapar de ellos mismos.
Tras el monumental cliffhanger del final del primer volumen, habían ganas de leer este segundo volumen, que Gillen y Hans plantean como expansión de este mundo de fantasía, ofreciendo muchas respuestas y alguna pregunta adicional.
El dibujo de Hans me sigue pareciendo maravilloso, super expresivo y repleto de momentazos visuales increíbles. Sin duda el gran valor de este comic es un acabado artístico sobresaliente, con una potencia en cada una de sus imágenes que suple de sobra su falta de fluidez narrativa en muchas de sus páginas. Hans sigue siendo más ilustradora de narradora, en mi opinión. En todo caso, esta distinción entiendo que es algo tonta dado que lo importante es si su arte me llega como lector, y sí que lo hace.
Si en el primer volumen Gillen y Hans nos sorprendieron añadiendo a la trama la historia de Tolkien, padre de la fantasía heroica, en este segundo volumen he conocido la historia de la familia Brontë, una familia de artistas que escribieron obras como Jane Eyre o Cumbres borrascosas, y que crearon en común mundos fantásticos muy similares a los de la fantasía que son ahora tan habituales. Es hecho que esto sucediera realmente y que Gillen encuentra la forma de añadirlo a la historia me parece una pasada.
Para esta parte de la historia de la familia Brontë, Hans cambia su estilo de dibujo y en lugar de sus habituales páginas pintadas, realiza unas páginas con lápiz y tintas que asemejan ese número a un comic tradicional, en las que Elvire de Cock añade el color. Gracias a ello, consiguen resaltar el elemento de historia dentro de historia y creo que queda muy bien dentro.
Otro elemento a destacar es que Gillen usa un elemento interesante como es hacer que el narrador no sea ni «imparcial» ni probablemente «bueno», convirtiendo esta voz normalmente guardada para conocer la motivación del héroe de la historia en la narración del ascenso al poder del villano de la función. Esto, a todas luces es otro detalle que me gusta y que aleja al comic de las historias típicas.
Sin embargo, llevo 10 comics USA y todavía no he conseguido conectar con ninguno de los personajes protagonistas. Gillen tiene una forma de escribir que me impide empatizar con unos personajes por otro lado lleno de traumas que se ven representados en sus identidades dentro de este juego de rol. Entiendo que todo lo mostrado hasta la fecha está planificado y veo que todo lleva a un final que seguro estará genial, pero me gustaría, no se, encontrar una conexión que sigo sin encontrar.
En este sentido, en este segundo volumen si he sentido que al no ser yo jugador de rol, me estoy perdiendo cosas al ser cada uno de los personajes del comic arquetipos de los diferentes tipos de personajes de los juegos de fantasía tipo Dragones y Mazmorras, y quien sabe si también de los jugadores que los emplean. ¿Es posible que un jugador si vea claro ese subtexto y por tanto disfrute más de la historia de Gillen? No me cabe la menor duda.
Si hay algo claro leyendo Die es el amor que Gillen y Hans sienten por el mundo de los juegos de rol, y esto a menudo también significa mostrar aquellos elementos menos buenos de esta afición, como es la obsesión que a veces provocaban estos juegos en algunos jugadores, para los que estos mundos resultaban más interesantes que el triste mundo real.
Die mantiene un buen nivel en este segundo volumen, que nos ofrece un estupendo cliffhanger que nos deja en lo más alto. Ahora, toca a esperar hasta que Panini publique el tercer tomo, espero que la espera no sea demasiado larga.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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He aprovechado las vacaciones navideñas para conseguir algo que no pude conseguir el pasado verano: Leerme las 1240 páginas de Palabras radiantes, la fenomenal segunda novela de Brandon Sanderson de su gran saga El archivo de las Tormentas, de la que acaba de publicarse su cuarta novela.
PUNTUACIÓN: 8/10
La aclamada continuación de El camino de los reyes es, como el primer volumen de «El Archivo de las Tormentas», el resultado de más de una década de construcción y escritura de universos, convertida en una obra maestra de la fantasía contemporánea en diez volúmenes. Brandon Sanderson se postula con ella como el autor del género que más lectores está ganando en todo el mundo.
Los Caballeros Radiantes deben volver a alzarse.
Los antiguos juramentos por fin se han pronunciado. Los hombres buscan lo que se perdió. Temo que la búsqueda los destruya.
Es la naturaleza de la magia. Un alma rota tiene grietas donde puede colarse algo más. Las potencias, los poderes de la creación misma, pueden abrazar un alma rota, pero también pueden ampliar sus fisuras.
El Corredor del Viento está perdido en una tierra quebrada, en equilibro entre la venganza y el honor. La Tejedora de Luz, lentamente consumida por su pasado, busca la mentira en la que debe convertirse. El Forjador de Vínculos, nacido en la sangre y la muerte, se esfuerza ahora por reconstruir lo que fue destruido. La Exploradora, a caballo entre los destinos de dos pueblos, se ve obligada a elegir entre una muerte lenta y una terrible traición a todo en lo que cree.
Ya es hora de despertarlos, pues acecha la eterna tormenta.
Y el asesino ha llegado.
Brandon Sanderson (Lincoln, Nebraska, 1975) es el gran renovador de la fantasía del siglo XXI y el autor más prolífico del mundo. Desde que debutara en 2006 con su novela Elantris, ha deslumbrado a diecisiete millones de lectores en treinta lenguas con el Cosmere, el fascinante universo de magia que comparten la mayoría de sus obras. Sanderson es autor de la brillante saga Nacidos de la Bruma (Mistborn), formada por El Imperio final, El pozo de la ascensión, El héroe de las eras, Aleación de ley, Sombras de identidad y Brazales de duelo. Tras El aliento de los dioses, una obra de fantasía épica en un único volumen en la línea de Elantris, inició con El camino de los reyes una magna y descomunal decalogía, El Archivo de las Tormentas, que continuó con Palabras radiantes, Juramentada y la presente El Ritmo de la Guerra. Con un plan de publicación de más de veinte futuras obras (que contempla la interconexión de todas ellas), el Cosmere se convertirá en el universo más extenso e impresionante jamás escrito en fantasía épica.
Sanderson vive en Utah con su esposa e hijos y enseña escritura creativa en la Universidad Brigham Young.
Como ya me pasó con El Camino de los Reyes, compré hace bastante tiempo la novela aunque sus 1200 páginas me intimidaron demasiado para animarme a empezar a leerla. Tuve un intento fallido en verano, pero aprovechando las dos semanas de vacaciones navideñas, pude con ella. Y la verdad es que la lectura ha sido una pasada, como no podía ser de otra manera conociendo a Sanderson.
Una de las cosas que más me echaba para atrás a la hora de afrontar este lectura era saber que Sanderson plantea El archivo de las Tormentas como su obra maga con 10 novelas. Pensar en tener que leer 10.000 páginas o más reconozco que se me hacía muy cuesta arriba. Sin embargo, dentro que obviamente al final de esta novela quedan elementos abiertos para los protagonistas, una de las principales sorpresas positivas que he encontrado en esta novela es la sensación de cierre de una parte de la historia, que empezó en El camino de los reyes.
En esta segunda novela el elenco protagonista crece de tres a cuatro. Kaladin, el hijo de un cirujano hecho soldado y convertido en esclavo que ahora lidera a los hombres del Puente Cuatro y sirve a Dalinar Kholin, deberá enender el alcance de sus poderes y si merece la pena dejar su odio atrás para convertirse en el héroe que está destinado a ser. Dalinar Kholin el alto señor de Alethkar y hermano del rey asesinado Gavilar deberá poner en marcha su plan paral acabar con la guerra contra los parshendi. Shallan Davar, la hija de una familia noble venida a menos y discípula de Jasnah Kholin, hermana del rey de Elhokar Alethkar y sobrina de Dalinar, deberá dar un paso al frente ante la traición que acecha con destruir el reino. Por último, Adolin Kholin, el hijo de Dalinar, deberá arriesgarlo todo para intentar que los otros Altos Señores se unan a su padre.
La construcción de todos los personajes me parece maravillosa, de forma que todo que leemos sirve para que conozcamos una faceta interesante de ellos. Los giros que se van sucediendo son lógicos y sin embargo te atrapan emocionalmente, preocupándote por su futuro, dado que no es seguro que todos vayan a llegar a ver el final de la historia.
También me gusta la forma en que Sanderson ha empezado a dar respuestas a algunas de las preguntas que se plantearon en la primera novela, y cómo hace que en las últimas páginas lo que pensábamos que conociamos sobre un personaje u otro da un vuelco total con una última revelación. No tengo duda que las sorpresas se seguirán sucediendo y lo que hemos visto hoy no va a ser más que la punta del iceberg.
Palabras radiantes tiene también épica y algunos momentazos bestiales a lo largo de sus páginas, aunque no está tan centrada en las batallas en las llanuras quebradas sino en las intrigas entre los diferentes Altos señores. En este sentido, diría que el climax de esta novela no es tan grande como el de El camino de los reyes, uno de los momentos más grandes que jamás he leído en una novela, aunque está también muy bien.
He estado seis días en los que no he leído ningún comic ni novela, concentrado como estaba en este mundo. Y el final ha resultado extraordinariamente satisfactorio, dentro que la aventura, el misterio y las traiciones estoy seguro que no han hecho más que empezar.
Palabras radiantes ha sido una experiencia lectora increíble, si te gusta la fantasía épica, no vas a encontrar nada mejor que la obra de Brandon Sanderson, que recomiendo sin duda. Y ahora, solo me falta salir a comprar Juramentada, la tercera novela, aunque probablemente no me atreva con ella hasta mis próximas vacaciones…
PUNTUACIÓN: 8/10
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La primera película del año 2021 que veo en el cine ha significado un fantástico y duro duelo interpretativo entre Anthony Hopkins y Olivia Colman en El padre, drama dirigido por el director y dramaturgo francés Florian Zeller adaptando su propia obra de teatro.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Anthony (Anthony Hopkins), un hombre de 80 años mordaz, algo travieso y que tercamente ha decidido vivir solo, rechaza todos y cada uno de las cuidadoras que su hija Anne (Olivia Colman) intenta contratar para que le ayuden en casa. Está desesperada porque ya no puede visitarle a diario y siente que la mente de su padre empieza a fallar y se desconecta cada vez más de la realidad. Anne sufre la paulatina pérdida de su padre a medida que la mente de éste se deteriora, pero también se aferra al derecho a vivir su propia vida. (FILMAFFINITY)
Florian Zeller es un novelista, dramaturgo y director francés. Ganó el prestigioso Prix Interallié en 2004 por su novela La Fascination du Pire (Fascination of Evil) y varios premios por sus obras de teatro. Su obra de teatro Le Père (el padre) ganó en 2014 el premio Molière a la Mejor Obra francesa del año. Se estrenó en septiembre de 2012 en el Théâtre Hébertot, París, con Robert Hirsch (André) e Isabelle Gélinas (Anne) y fue considerada «la obra nueva más aclamada de la última década» ganando varios premios y nominaciones en París, Londres y Nueva York.
Su comedia, The Truth, se estrenó en el West End de Londres en junio de 2017 y recibió una nominación al premio Olivier a la mejor comedia. The Height of the Storm, protagonizada por Jonathan Pryce y Eileen Atkins, se estrenó en el West End de Londres en septiembre de 2018 y en Broadway de Nueva York en septiembre de 2019. Ha sido nombrada «mejor obra de teatro de 2018» y «una de las mejores obras de teatro del siglo XXI» por The Guardian.
Para la adaptación cinematográfica de su obra El padre, Zeller no hay duda que ha ido a lo seguro al conseguir que los espectaculares Anthony Hopkins y Olivia Colman firmaran para interpretar al anciano Anthony y a su hija Anne respectivamente. Junto a ellos tenemos a unos estupendos Rufus Sewell as Paul, Imogen Poots, Mark Gatiss y Olivia Williams, confirmando la cualidad teatral de la historia con pocos personajes y localizaciones.
La película, de tan sólo 97 minutos de duración, cuenta con fotografía de Ben Smithard, montaje de Yorgos Lamprinos y música de Ben Smithard.
El padre es una interesante e intrigante mirada hacia la realidad de la demencia senil y como afecta no sólo a las personas mayores sino también a los que les cuidan de forma a menudo ingrata y desde luego no reconocida. El primer elemento que me ha gustado de la película es su propia estructura fragmentada. Lo que parece ser un retrato de apariencia convencional de un anciano enfurecido contra su hija y su cuidadora se transforma enseguida en un brillante estudio de una mente que cae en un pozo, de forma que el espectador asistimos casi igual aturdidos que el pobre Anthony Hopkins ante lo que está sucediendo a su alrededor, que no es otra cosa que su mente empieza a jugarle malas pasadas aunque él no quiera admitirlo.
El padre nos ofrece un duelo actoral antológico. Por un lado, Anthony Hopkins está en modo Dios ofreciendo otra interpretación magistral, aunque en este caso ofreciendo un retrato doloroso pero muy real de lo que supone perder la memoria al hacernos mayores. Y por otro lado, tenemos a una Olivia Colman como su sufridora hija que ama a su padre y quiere cuidarle pero ve como su estado no se lo va a permitir. Hay que reconocer que estos papeles son un regalo ya que están pensados para el lucimiento de los actores, y no veo nada malo en que ambos lo aprovechen para ofrecernos una película magistral desde el punto de vista actoral y la emoción que transmiten.
Por cierto, aunque es obvio, en la medida de lo posible si podéis os recomiendo que veáis la película en V.O. para poder alucinar con las potentes interpretaciones de ambos actores en sus voces originales, repletas de matices super interesantes que diría que es imposible que puedan ser trasladados igual de bien al castellano.
Visualmente la película transmite en todo momento su origen teatral, pero Zeller hace un estupendo uso de los espacios y la colocación de cámara para transmitir la confusión en la que se ha convertido la vida de Anthony. La ejecución transmite sencillez y la sensación de eliminar todo elemento superfluo que impida el trabajo de sus dos estrellas y del resto de un reparto muy acertado.
Sólo hay un elemento que no me cuadró de la película, y es que la película está contada desde el punto de vista de la confundida mente de Anthony. Sin embargo, en una escena Zeller cambia el punto de vista, creando una situación que no se corresponde con el resto. Entiendo que este elemento sirve para mostrar el drama que la hija vive en silencio cuidando a su padre y como eso la va minando a ella también, pero me pareció una escena un poco tramposa.
En todo caso, hay películas como Sound of Metal que reseñé la semana pasada o este El padre que no son películas de historia sino de personajes, y creo que merecen la pena ser descubiertas. De momento, el 2021 ha empezado bien, espero que la racha de buenas películas se mantenga.
Comparto el trailer de la película:
El padre es una de esas películas que hay que ver aunque sólo sea para admirar el gran talento interpretativo de Hopkins y Colman. Reconozco que no salgo maravillado, pero me ha resultado interesante y me ha gustado.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Imperio, el evento Marvel de 2020 con los Vengadores y los 4 Fantásticos llega a su fin este mes de enero y llega el momento de hacer una valoración global de la enésima invasión alienígena de la Tierra.
PUNTUACIÓN: 8/10
¿Quién dominará el Imperio? Sólo puede haber un rey en el espacio: quien permanezca en pie tras la batalla. El arma definitiva puede decidir la lucha, pero también destruir la Tierra. Los Vengadores y Los 4 Fantásticos son puestos a prueba como nunca antes.
En cuatro meses y a toda velocidad Panini ha publicado el último evento Marvel. Dejo a continuación los links a mis reseñas del número uno, dos y tres que nos han traído hasta aquí, así como de los comics asociados al evento que compré.
Lo cierto es que tras leer esta conclusión… no puedo más que quitarme el sombrero ante la habilidad de los guionistas Al Ewing y Dan Slott para construir la narrativa de esta historia, de forma que este último número ha resultado ser un puro climax con un montón de momentazos. Tras situar todas las piezas, en este comic por fin vemos las numerosas amenazas que se están produciendo simultáneamente, y el trabajo combinado de los héroes para resolverlo. Justo la semana del asalto al Congreso de los USA, resulta muy inspirador leer un comic cuyo concepto central es dejar de lado los conflictos del pasado para trabajar juntos para sobrevivir. Bravo por vosotros, Slott y Ewing.
Como aventura comiquera pura, este comic tiene también un montón de detalles chulos, como son los hechos simultáneos que se van sucediendo: desde el comienzo en el que Reed Richards y Tony Stark se distribuyen las tareas imposibles, las resoluciones de las peleas en Nueva York contra Cosecha Oscura y en Wakanda entre Susan Richards, Ben Grim y Mantis frente a la poseída Hulka, o los climax de la traición en la Alianza Kree/Skrull y la batalla final contra los Cotati. Todo se presenta por duplicado y las amenazas crecientes son imponentes.
Si Imperio globalmente me ha gustado no hay duda que una parte importante del mérito hay que dárselo al genial Valerio Schiti en el dibujo con colores del espectacular Marte Gracia en el color, que últimamente está metido en todos los fregados importantes. A pesar del enorme casting y las múltiples localizaciones, los personajes han estado siempre perfectamente identificables, y la narrativa en los combates ha estado siempre genial, aprovechando al máximo los momentazos de los guionistas para lucirse él y el color de Marte Gracia. Desde el punto de vista artístico, el dibujo ha sido siempre un plus de esta serie.
Otro tema del comic es su final cerrado satisfactorio. Dentro de unas semanas tendremos los epílogos en los que nos explicarán los nuevos status-quo de los protagonistas y las razas galácticas, pero en este mundo de historias sin fin de Marvel Comics, mola ver un final cerrado que culmina en un momentazo de nivel Star Wars (la original), dejándonos por todo lo alto. Aunque el segundo mes de evento me pareció que le faltaba épica, Slott y Ewing han conseguido callarme la boca con un comic final estupendo.
En resumen, Marvel nos ha ofrecido con Imperio un buen evento que ha ido de menos a más y que cumplido sobradamente con su objetivo de entretenimiento con varios momentos memorables, pero que difícilmente estará en los listados de las mejores de Marvel dentro de cinco o diez años.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Wonder Woman 1984 de Patty Jenkins comete el peor pecado que se le puede achacar a una película comercial mainstream, resultar aburrida y sin gracia ni inspiración. Voy a comentar todo acerca a la última producción de Warner del personaje de DC Comics, tanto de la película en si como de algunas curiosidades generadas a su alrededor.
PUNTUACIÓN: 3.5/10
En 1984, en plena Guerra Fría, Diana Prince, conocida como Wonder Woman, se enfrenta al empresario Maxwell Lord y a su antigua amiga Barbara Minerva / Cheetah, una villana que posee fuerza y agilidad sobrehumanas. (Filmaffinity).
Voy a empezar este artículo con un disclaimer previo y un aviso. En primer lugar, mi opinión aquí desarrollada no significa que piense que los que no opinéis igual no sabéis de lo que habláis. Tampoco me mueve escribir este post ninguna intención de «fastidiar» nada a nadie o arruinar la afición al personaje de nadie, tan solo desarrollar mi punto de vista sobre la película. Confío que los lectores seáis lo bastante maduros para entender esto, aunque luego desarrollaré por qué digo esto y en todo caso me alegro por los que os haya gustado la película. Bien por vosotros. En segundo lugar, dado que hace más de 15 días desde su estreno, para poder comentar los numerosos elementos que no me han cuadrado, este crítica va a ser CON SPOILERS
¿Estáis preparados? ¡Vamos allá!!
Patty Jenkins regresa al dirección de la secuela de su exitosa Wonder Woman (2017), película que significó uno de los pocos éxitos de taquilla para Warner dentro de su última etapa de películas basadas en los personajes basados en los comics de DC Comics. Debo reconocer que yo fui uno de los pocos a los que esta primera película no le gustó, ya que entendí que, entre otras cosas, la película traicionaba unos valores que decía defender pero no mostraba jamás en pantalla. Si te interesa leer mi crítica de esa película, puedes leerla aquí.
De lo que no hay duda es que el enorme éxito de crítica y taquilla permitió a Jenkins no solo repetir como directora, sino aumentar su control de la película, dado que además de productora, aparece acreditada como guionista junto a Geoff Johns (con el que comparte la autoría de la historia original), y Dave Callaham en la realización del libreto definitivo. Dado el poder y control que tuvo de esta película, los éxitos y fracasos de la película son suyos y sólo suyos. Bueno, Geoff Johns tampoco sale demasiado bien parado, las cosas como son.
Wonder Woman ha acabado siendo una larguísima película de 151 minutos (146 minutos quitando los títulos de crédito), que ha contado con fotografía de Matthew Jensen, que también trabajó con Jenkins en la primera Wonder Woman, montaje de Richard Pearson, veterano del cine de acción de Warner que ha trabajado en Justice League o Kong: Skull Island, y música de Hans Zimmer (Gladiator, Inception, Man of Steel, Blade Runner 2049 entre otras muchas).
Dado que la primera película de Wonder Woman tuvo lugar durante la primera guerra mundial, la idea clave de 1984 era de servir de puente entre la primera aventura de Diana, la princesa de las Amazonas interpretada por Gal Gadot, y su primera aparición en el mundo actual que tuvo lugar en la fallida Batman v Superman (Zack Snyder, 2016). Además, se notaba un claro y evidente intención de aprovechar la nostalgia ochentera existente en el mundo del entretenimiento, que ha convertido en grandes éxitos en todo el mundo a series como Stranger things o Cobra Kai, como un elemento adicional con el que asegurar el éxito económico y creativo de la película.
Para esta continuación volvemos a tener a Chris Pine como Steve Trevor, el piloto y espía estadounidense de la Primera Guerra Mundial que se convirtió en el gran amor de Diana ¿antes de morir al final de la primera película? Connie Nielsen como Hipólita, la reina de Temiscira y la madre de Diana, y Robin Wright como Antíope, la tía de Diana y hermana de Hipólita, tienen también un pequeño cameo en la escena inicial de la película.
Para esta segunda parte, los antagonistas de Diana / Wonder Woman son Pedro Pascal (Juego de Tronos, Narcos, The Mandalorian) en el papel de Maxwell Lord, un empresario y celebridad televisiva que busca un objeto de gran poder, y Kristen Wiig como Bárbara Minerva / Cheetah, una arqueóloga y geóloga que se hace amiga de Diana a pesar de su nula capacidad social, encarnando el típico villano de origen nerd que llevamos viendo desde Batman Vuelve (Tim Burton, 1992), o más recientemente, en The Amazing Spiderman 2 (Marc Webb, 2014). ¿Es este un primer problema de la película? Mejor no adelantarse.
Empezando por los elementos que más me han gustado de Wonder Woman 1984, creo que los cuatro protagonistas cumplen para lo bueno y para lo malo lo que Patty Jenkins les pidió que mostraran en pantalla. En especial Gal Gadot, que a pesar de seguir siendo una actriz muy limitada, sí transmite la humanidad y amor de Diana hacia una humanidad a la que intenta inspirar para que consigan ser su mejor versión. Además de mostrar el dolor ante lo que perdió una vez y volverá a perder durante la película. El corazón de la película es Gadot y creo que ella ayuda a mantener a flote la película, en la medida de sus posibilidades y de lo que el guión la manda hacer.
También me gusta Chris Pine. Si en la primera película era el hombre del mañana que enseñaba a la inocente Diana el mundo moderno de 1918, y que acababa inspirándola con su sacrificio, en esta segunda parte es él el hombre fuera de su tiempo al que Diana enseña el mundo de 1984 y es utilizado durante la película de alivio cómico. Alivio cómico que NO funciona nunca, pero no por culpa suya, sino del deficiente guión, al que me referiré más adelante. Pine asume con deportividad este elemento cómico sobrevenido a su personaje, y vuelve a ser el faro moral que le dice a Diana (2 veces) lo que debe hacer porque es lo correcto.
Pedro Pascal está super over-the-top y pasado de rosca en su interpretación de Maxwell Lord, pero de nuevo creo que eso es lo que le pidieron que hiciera en pantalla y cumple con profesionalidad y oficio a pesar de interpreta a un personaje vacío con un esbozo de personalidad. Teniendo en cuenta su minimalista interpretación en The Mandalorian, sorprende verle tan loco y exagerado en todas sus expresiones, pero teniendo en cuenta que está poseído (aunque él crea controlarlo) por fuerzas sobre naturales, creo que transmite bien que es una persona que ha tragado más de lo que su cuerpo o su mente puede soportar.
La pobre Kristen Wiig tiene muy poco con lo que trabajar y su personaje es el menos importante de los cuatro, hasta el punto que si lo eliminaran no afectaría de forma sustancial a la trama, pero realiza bien la parte de Barbara Minerva nerd, mal vestida, nula en habilidades sociales (a pesar de ser un estereotipo andante), y también acierta en su interpretación de una Diana oscura que se intoxica de poder y va perdiendo su humanidad. Globalmente, creo que Wonder Woman 1984 andaba sobrado de talento interpretativo, lo malo es que el nefasto guión no parece saber qué hacer con ellos. La película tiene muchos problemas, pero el casting no es uno de ellos.
También me encanta la música de Hans Zimmer, creando una música espectacularque sabe transmitir el sense-of-wonder, la aventura, el amor e incluso la locura que fueron (vistos con ojos de 2020) los años ochenta. Zimmer me parece un seguro de vida en este tipo de producciones y aquí volvemos a tenerle a un gran nivel. La música de la película tiene un pero enorme, pero prefiero comentarlo luego ya que de hecho no es nada achacable a Zimmer sino a Jenkins y su montaje o el editor de la música.
Jenkins comenta que para esta película tuvo como gran referente al Superman de Richard Donner, y creo que hay una parte de aventura inocente ligera y optimista en la segunda escena en el mall que apuntaba maneras, aunque quedan en nada luego, y una parte con Diana intentando inspirar a la humanidad a hacer lo correcto en la parte final que si me gustaron y que creo que transmiten este espíritu de las películas clásicas que intentan transmitir valores positivos. Espíritu que Warner en los últimos años decidió dejar de lado hipnotizados por el grim-n-gritty de Zack Snyder, todo sea de dicho.
Visualmente Wonder Woman 1984 me ha parecido normalita por no hablar de mediocre. Hay dos escenas de acción correctas, la persecución en la carretera en Egipto y la pelea en la Casa Blanca, pero eso, me parecen sólo correctas y muy muy alejadas del momentazo visual que supuso el primer combate de Diana en la zona de nadie entre trincheras de la primera película. El momento de Diana y Steve en el avión invisible entre fuegos artificiales me parece bonito pero vacío.
El MOMENTAZO de la película, este si con todas la letras, es cuando Diana recupera todo su poder y descubre que puede volar, aprovechando el recuerdo de su amor hacia Steve. Un momento magnífico en el que por fin vemos a Diana en toda su gloria.
Lástima que en parte Jenkins me arruinó el momento colocando el Adagio en D Menor en este momento clave de la película, un tema explotado hasta la locura en todo tipo de películas, series y hasta en publicidad. ¿Quién decidió que teniendo a Hans Zimmer era mejor colocar otra música no original diferente a la suya en el momento clave de la película? Emocionalmente me provocó un bajonazo, porque usar una música tan sobada en el momento en que la película más tiene que mostrar el carisma y la personalidad única de Diana me parece uno de los fails musicales más estrepitosos del año. De los últimos años.
Y con esto empiezo con los elementos negativos de la películas que hacen que mi nota sea suspenso. El principal problema es el gran pecado de hacer una película de Wonder Woman ABURRIDA, algo que debería ser impensable en una película comercial mainstream de más de 200 millones de presupuesto. Los 146 minutos de metraje se convierten en una losa insalvable al tener más de una hora central insufrible en el que sólo vemos locuras y situaciones «por que si» una detrás de otra que encima son aburridas.
Por otro lado, no tenía ningún problema a priori en que Jenkins planteara la película con un feeling más ligero que las películas previas de Warner, pero lo cierto es que hay un intento de humor a costa de reírse de lo que fueron los años 80 en lo referido a vestuario, peinados, etc que no funciona nunca y adquiere niveles sonrojantes en varios momentos, lo que acaba siendo otro de los problemas graves de la película.
El humor y las situaciones que se van sucediendo son cualquier cosa menos interesantes, pero es que encima todos los diálogos son muy flojos también y resulta imposible encontrarle la chispa a ninguna escena, malogrando a los actores que tienen. De hecho, me resulta incomprensible que Geoff johns tenga algo que ver con este desastre de guión a todos los niveles. Tras ver la película me hice un minutaje aproximado de lo que pasa durante los larguísimos 146 minutos, y el esqueleto de una historia que podría haber sido correcta está ahí, pero todo muy mal hilado, con diálogos fallidos, sin conexiones emocionales ni apenas momentos visuales de interés. En mundo al revés de lo que debería ser una película de Wonder Woman.
Sólo Chris Pine consigue aportar carisma y rectitud moral a lo que le hacen decir mejorando el material con el que cuenta. Kristen Wiig es una buena humorista a la que no le dan ninguna posibilidad. Sin embargo, veo a Pedro Pascal entendiendo la broma que la película no había que tomarla en serio y lanzándose sin paracaídas a una explosión de gestos y movimientos imposibles casi como si fuera un villano chungo de una película de la Canon, lo que le ha granjeado más de una crítica, aunque yo le veo como el que más claro tuvo la condición de película de humor involuntario que tiene esta Wonder Woman 1984 y la abrazó sin complejos. Bien por él.
No se a quien se le ocurrió hacer que el villano fuera la «Piedra Filosofal» que concede deseos a su portador como si fuera el genio de Aladdin, pero me parece uno de los fail creativos más grandes en mucho tiempo. Esta «Dream Stone» en la versión original aparece de la nada porque si sin ninguna conexión con Diana, y crea situaciones que van escalando en ridiculez a medida que avanza la película, y desaparece sin el menor rastro al final. Centrar una trama en un Maxwell Lord concediendo deseos absurdos para acumular poder provoca una cascada de situaciones ridículas en lugar de intentar crear personalidad o carisma a Lord o Minerva para que cuando llegue el momento de sus enfrentamientos con Diana tenga cierta potencia dramática. Pero eso nunca pasa y lamentablemente nunca pasan de comparsas y elementos del guión necesarios para que la trama avance de A hasta B luego C.
De hecho, es todo una locura tan grande detrás de otra, que el climax en el que el final en el que Diana conecta con todo el planeta para conseguir que renuncien a su deseo es tan sólo otro elemento loco más que tampoco llega a provocar ninguna conexión dramática o emotiva. ¿Cómo lograrlo, si para ese momento ya hacía tiempo que me habían perdido? Hay gente que hace paralelismos de ese final con el de Superman de Donner, pero a) Donner establece que Superman no es de este mundo y tiene habilidades más allá de los mortales. Incluso creo recordar que Jor El llega a decir en un momento que Kal dominará el tiempo y el espacio, aunque no lo recuerdo con exactitud. b) En todo caso, obviamente echar para atrás la tierra para cambiar el pasado obviamente es una locura absoluta que no podría hacerse hoy en día en una película de Superman. Y no debería intentarse hacer una locura de ese calibre en una de Wonder Woman de 2020, porque los tiempos han cambiado.
Todo esto claramente es un problema de un guión mal escrito y peor trasladado en imágenes, por supuesto, pero también creo que hay un problema más complejo de identificar, desde luego no en el momento de la escritura del guión, y es el tono. La película equivoca el tono en todo momento y parece que no tiene claro el tipo de película que quiere ser o en qué tenemos que centrarnos los espectadores. Este es un elemento complicado, ya que es un intangible que realmente no se puede valorar hasta que la película no está acabada, montada, con música y efectos especiales. Y además, reconozco que también es muy subjetivo, ya que para mi veo clarísimo este problema, pero quien sabe si otro espectador justo este tono loco y ligero es lo que le gustó. Ya se sabe que para gustos…
Este error en el tono presupone que como la historia está ambientada en los 80, no pasa nada si en la película hay elementos cutres o poco trabajados, porque los 80 eran cutres, como bien se ve en la ropa de Steve y los intentos de humor a su costa. Lo cual es una falta enorme de respeto a los creadores de esa época. Porque una cosa es que las limitaciones presupuestarias y de avances tecnológicos han hecho que algunas película de los 80 hayan envejecido mal con los ojos de 2020, y otra es pensar que los creadores hacías las cosas mal a propósito. Si, en los ochenta hubo mucha basura, pero no más que en otras épocas, y sus autores se rompían los cuernos para solucionar sus limitaciones técnicas con imaginación y cariño por su trabajo. De hecho, si ahora recordamos los 80 de nuestra niñez, es gracias aun montón de películas que ahora son historia del cine a pesar de estar hechas con muy pocos recursos. Es por esto que no se qué me molesta más, si ver elementos cutres creados por Patty Jenkins en una película de 2020, o a gente justificándolo diciendo que «es que los 80 eran así». No señor, nada de eso.
Hacer una película es algo muy complejo y no es tan fácil que todos los elementos encajen, y esta Wonder Woman 1984 es un gran ejemplo de esto. A pesar que tan a menudo gente «intelectual / seria» intenta desmerecer el éxito cuando es de películas populares para todos los públicos (en el sentido más amplio del término), como son las películas de Pixar como Soul o de Marvel Studios como Vengadores Endgame. Si fuera tan fácil repetir una fórmula de éxito, ¿por qué tanta gente, tantos estudios, no lo consiguen? Hay muchos ejemplos de buenas películas arruinadas por un mal casting, por un montaje demencial, una mala música o incluso una mala campaña de publicidad. En este caso, por un tono errado y un guión muy muy deficiente. Tengo claro que Jenkins no ha gastado dos años de su vida en hacer una película «mala» ni quería fastidiarme el día ni a mi ni a nadie, y en la medida de sus capacidades, lo ha hecho lo mejor que ha sabido. De hecho, pensándolo bien alejado del «fanboyismo», da pena que el trabajo de tanta gente vaya a ser recordado por ser aburrido y sin gracia cuando claramente ese no era su objetivo.
Lo que ya no es una casualidad y pone de relevancia otro problema más profundo es que Patty Jenkins vuelve a ofrecer una pelea final en el climax realmente mal rodada y con un CGI para la creación de Cheetah penoso que, al igual que pasó en la primera Wonder Woman, muestra que el problema NO es de la película, sino de la directora. Volviendo al elemento «cutre» que comentaba antes, le guste a Jenkins o no, las escenas de acción son consustanciales al género y debes crear escenas que muestren al héroe en toda su gloria. Sin embargo, si realmente no te gustan las escenas de acción o crees que todo vale, las escenas no te van a salir bien. Es imposible, porque tú para empezar no estás buscando que luzcan perfectas.
Y luego, en contraste, tenemos a directores visionarios como James Cameron o Jon Favreau que creen que no todo vale y todo puede lucir perfecto si todos trabajan al máximo. Y la diferencia es abismal. Recordando los extras de The Mandalorian, Favreau comentaba como muchos directores aún creen que los problemas de rodaje pueden arreglarse en post-producción con los efectos especiales, mientras que él no lo cree, y opina que hay que planificar perfectamente todo antes, lo que hace que luego los efectos luzcan perfectos. Tras dos películas, diría que Jenkins no pertenece al grupo de Favreau, desde luego no en lo relativo a las escenas de acción y los efectos especiales. Las escenas de acción y los efectos especiales son elementos centrales del cine de superhéroes, no puedes hacerlos mal, ni siquiera mediocres, porque el producto final lucirá cutre. Y no es cutre por estar ambientado en los 80, es cutre porque tu trabajo lo ha sido. Ver el CGI de Cheetah en una película de 2020 de gran presupuesto da vergüenza ajena, no se puede calificar de otra manera, como es ambientar esa escena de noche para intentar disimular esos defectos que ellos mismos saben que están ahí y no los corrigen sino que lo estrenan tan cual. Justo estas navidades volví a ver Vengadores Infinity War (Joe y Anthony Russo, 2017) y en ella ves a personajes digitales como Corvus Glaive y te los crees y los ves con unas texturas reales, mientras que Cheetah es un horror imposible sacada del infierno de Cats. No es un tema de presupuesto, sino de falta de pericia o de ganas de hacer las cosas bien. De nuevo, no todo vale.
Volviendo a los problemas del guión de Jenkins, Johns y Callahan, me asombra lo mal conectado que está todo y lo endeble que acaba siendo todo el conjunto. Empezando por una escena inicial en Temiscira en la que una Diana niña compite en una especie de Juegos Olímpicos contra otras amazonas adultas. La escena me dejó frío por un exceso de CGI no sólo en los decorados sino en los momentos atléticos de las amazonas que lucen super irreales. Pero lo peor no es eso, es que Antiope descalifica a Diana cuando ella cree que va a ganar por que hizo trampas al salirse del circuito y dejar sin tocar una baliza. Y mientras la niña llora diciendo que no es justo, Antiope le dice que «la verdad te hará libre, te convertirá en la diosa que estás destinada a ser», cosa que no pinta nada con lo que acabamos de ver (Diana hizo trampa), y queda como una conexión muy floja del mensaje final cuando Diana entiende la verdad de que debe dejar ir a Steve para salvar al mundo y para que ella pueda pasar página en su vida.
Otro detalle de este prólogo es que vemos en el estadio olímpico una estatua de Asteria, la portadora de la armadura dorada que Diana lleva en el climax. (Offtopic, creada visualmente por Alex Ross en Kingdom Come, cuyo trabajo Warner no le agradece en los créditos finales a pesar de que sí cita a Mark Waid, guionista de dicho comic, lo que es un detalle feo de Warner -fin offtopic). De repente, en 1984 descubrimos que Diana ¿tiene esa armadura en su casa? WTF?!! Y aunque luego la usa en el climax, su importancia real en la historia más allá del estético es nulo.
Lo que nos lleva a una escena post-créditos ridícula en la que Lynda Carter, la actriz que interpretó a Wonder Woman en la famosa serie de los 70, aparece como un cameo interpretando a Asteria, que está viva en el presente. Por un lado creo que es un detalle bonito que Jenkins se acuerde de Carter y quiera incluirla aunque sea al final. Sin embargo, la escena no funciona porque está mal planteada de inicio, al hacer que ¿Carter nos mire a los espectadores directamente y nos guiñe el ojo? ¿En serio? Se que estas escenas en muchos casos son puro fan-service para que los fans nos vayamos con una sonrisa, pero esto es un contrato no escrito (porque no hace falta) entre el director y los fans, para que sepamos que estamos en el mismo equipo. Que Carter nos mire rompiendo la cuarta pared es como pegarnos un bofetón en la cara ante la falta de sutileza con lo que acaban de hacer. Aparte de la locura que se plantea con que si está viva y venció el combate, ¿cómo pudo perder la armadura para que siglos más tarde Diana la encontrara? Es otro todo vale de la película que plantea una duda donde no hubiera sido necesario si se hubieran esmerado un poco más en el guión.
Hablaba en mis reseñas de The Mandalorian o Cobra Kay que nos ofrecen un gran entretenimiento de calidad que puede verse como fan-service, pero apariciones como Ahsoka fueron fundamental para construir la historia. Esta escena post-créditos de Wonder Woman 1984 es ejemplo de fan-service del malo, en mi opinión.
Y entre medias de todo esto, tenemos una película de Wonder Woman en la que de nuevo Steve es el héroe de la película que se sacrifica por el mundo y le dice en dos ocasiones a Diana que tiene que dejarle ir, a pesar que eso será su muerte definitiva. Porque es necesario para salvar a la humanidad y Diana debe hacer lo correcto, no lo que sus deseos egoístas le piden. Steve se convierte en el ancla moral de Diana en las dos películas, pero se supone, porque las películas nos lo dicen, que es una amazona que es un ideal de mujer mucho mejor que el humano «normal» que viene a guiarnos moralmente. ¿No es eso en si mismo una contradicción repetida en dos películas consecutivas? Lo que seguro hace es dejar en mejor lugar a Steve que a Diana, lo cual, como en la primera película, me parece incomprensible. Una Diana que exceptuando la pelea inicial en el mall realmente no hace nada importante o clave para acabar con el mal que Maxwell Lord ha lanzado al mundo hasta que Steve no la convence de dejarle ir pasados los 115 minutos de película. En serio, el guión es sin duda el gran enemigo de Diana, no Lord o Minerva.
Y mejor no entro por no extenderme con la locura que Steve renazca pero poseyendo el cuerpo de otra persona, que es «secuestrado» de su vida durante varios días. Que Diana de repente tenga el poder hacer invisible cualquier objeto o de rellenar mágicamente los depósitos de gasolina de un jet robado. O que Maxwell Lord termine sin ser detenido ni pagar por sus delitos, y ha cometido un porrón. Como en toda la película todo vale, nada se explica y o lo aceptas o el bochorno es importante.
Odio los spoilers y siempre busco ver una película «virgen», conociendo lo menos posible. Sin embargo, reconozco que en este caso los avisos de gente conocida que me comentaron que era muy mala, e incluso conocer algún detalle absurdo de la película hizo que la experiencia de ver la película no fuera desastrosa como por ejemplo Escuadrón Suicida. Saber que iba a ver una película mala hubiera podido provocar que con un hype tan bajo, la película hubiera podido entrar en la categoría «no es tan mala como me dijeron». Pero lamentablemente, por todo lo anterior, véis que no es el caso. Suspenso total y absoluto, incluso intentando buscarle elementos positivos, no hay por donde cogerla.
Globalmente, tras ver las dos películas de Wonder Woman, debo concluir que Patty Jenkins ha sido el enésimo error de Warner en la contratación de sus directores. Claramente es una buena directora de dramas como mostró en Monster (2003), pero ha demostrado ser una mala elección como directora de cine de acción y aventuras. Lo cual no me alegra para nada, y me deja temblando pensando que Disney la ha contratado como directora de X-Wing: Rogue Squadron. Por mucho que intentara mostrar una conexión emocional al ser su padre un piloto de combate, mucho tendría que cambiar para crear una buena película de acción, con el problema adicional que la película llegará después de Top Gun Maverick, en la que Tom Cruise ha rodado en cazas de combate de la fuerza aérea norteamericana, con lo que un mal CGI puede ser desastroso para la película.
No quiero alargarme más sobre la película, pero no quiero dejar de comentar otro elemento que me ha resultado curioso comprobar en los días posteriores al estreno, y es leer a varias personas expresar que NO les había gustado demasiado la película, desde luego no les había entusiasmado, pero que no lo iban a desarrollar aunque lo pensaran para no arruinar la experiencia a sus seguidores.O peor, para no crear negativismo hacia la película, se planteaba de alguna manera no hablar de la película o sólo decir lo positivo, ocultando lo negativo que obviamente leyendo entre líneas esas personas sí habían visto. Hasta el punto que he leído a gente diferente plantarse si sólo deberían hablar de las cosas que le gustan y no hablar de una serie o película si nos les ha gustado. Por un lado, entiendo que toda opinión es respetable, tanto las que se dicen como las que no se dicen, y cada uno es libre de hacer lo que prefiera. Pero por otro, veo que esta ¿auto censura preventiva? (no se ni como llamarlo), es una locura, porque precisamente lo que los espectadores queremos son críticas ponderadas que te digan lo bueno y lo malo, para poder valorar en su justa medida la obra en cuestión antes de tomar una decisión de compra y no llegar con un hype excesivo que sólo aboca a la decepción. A mi caso me remito.
¿Les sabe mal a la gente criticar una película dirigida por una mujer con una protagonista mujer por miedo a ser tachados de alguna manera de machistas, sin importar lo justificadas que estén sus opiniones? Lo encuentro una locura total, aunque por otro lado sería muy ilustrativo de los tiempos en que vivimos. No pretendo ser el poseedor de la verdad absoluta ni quiero convencer a nadie de nada, pero si la he visto a pesar de que la cosa pintaba mal era precisamente para poder crearme mi propia opinión al respecto, que espero haber justificado suficientemente.
Si, es cierto que hay campañas de haters que critican películas antes del estreno para boicotearlas. Pero eso no se debería «combatir» con fanboyismo extremo que también oculta la realidad. La única opción «normal» es ofrecer todos los datos y las opiniones más contrastadas y objetivas dentro del subjetivismo que todos tenemos, para que a su vez los lectores decidan una vez leídos varios puntos de vista diferentes. Pensar que hay gente que llega a esos extremos porque Wonder Woman 1984 (en este caso) es de alguna manera de «mi bando» y por eso no puedo decir nada que sean alabanzas para no dar ¿munición al otro bando? me parece incomprensible. En serio. Aparte que esto es sólo entretenimiento, ¿de qué bando estamos hablando? ¿Nos estamos volviendo locos?
Si estuviéramos en 2000 cuando ver una película basada en los personajes de comic era una rareza, incluso entendería que la gente decidiera apoyar una película mala ante la disyuntiva que era eso o nada, porque no había otra cosa. Pero en 2020 estamos viviendo una edad de oro, jamás tuvimos tanta oferta variada a nuestra disposición. Es por tanto justo en este momento cuando más exigentes debemos ser los fans para que los estudios sepan que solo los buenos productos serán apoyados por el público y que no todo vale. En todo caso, hay que reconocer que el COVID lo ha cambiado todo y que la mala taquilla, a día de hoy lleva recaudado 118 millones sobre un presupuesto de mast de 200, es por culpa de la pandemia y de su estreno simultáneo en HBO Max en USA, no a si la película es buena o mala.
Soy el primero al que cuando algo me entusiama (The Mandalorian, Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson) quiero gritarlo a los cuatro vientos y recomendarlo a todo el mundo porque realmente me ha emocionado. En el caso de Wonder Woman 1984, publico esta crítica pero intentaré pasar página lo antes posible, y centrarme en el resto de cosas que me hacen felices. Como Diana aprende al final de la película, «La verdad te hará libre». Pero toda la verdad, no sólo una parte interesada.
Comparto el trailer de la película:
Wonder Woman 84 me ha parecido un suspenso en toda regla, y resalta lo difícil que es hacer una buena película, de forma que incluso algunos detalles menores (y otros mayores) pueden echar por tierra las mejores intenciones.
PUNTUACIÓN: 3.5/10
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