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Crítica de Harley Quinn temporada 2 (HBO Max)

La primera temporada de Harley Quinn disponible en HBO Max me voló la cabeza con su humor super loco y momentazos gores over-the-top. Y me alegra poder confirmar que la segunda temporada es aún mejor.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Harley Quinn ha acabado con el Joker y Batman y Gotham City es finalmente suya para tomarla… al menos lo que queda de ella. Gotham se ha convertido en un páramo desolado hecho ruinas tras el gran terremoto causado por el colapso de la torre del Joker. La celebración de Harley en este caos recién comenzado se interrumpe cuando el Pingüino, Bane, el Mr. Freeze, el Acertijo y Dos Caras unen fuerzas para restablecer el orden en el inframundo criminal. Llamándose a sí mismos la «Liga de la injusticia», este grupo ahora se interpone en el camino de Harley y banda para tomar el control exclusivo de Gotham y convertirse en los principales villanos de la ciudad.

La actual serie de animación de Harley Quinn disponible en HBO Max está escrita y producida por Justin Halpern, Patrick Schumacker y Dean Lorey, y sigue las desventuras de Harley Quinn y su mejor amiga/compañera en el crimen Hiedra Venenosa después de haber dejado a su exnovio el Joker. La segunda temporada estrenada en Estados Unidos en 2020 contó con otros 13 divertidísimos episodios de entre 20 y 25 minutos cada uno. La serie ha triunfado entre crítica y público y ha sido renovada para una tercera temporada que se supone se va a estrenar este año 2022.

En la versión original Harley Quinn tiene un reparto de voces maravilloso, empezando por Kaley Cuoco como Harley, Lake Bell como Hiedra Venenosa, Ron Funches como King Shark, Tony Hale como Doctor Psycho, Jason Alexander como Sy Borgman, J. B. Smoove como Frank la Planta, Matt Oberg como Kite-Man y el estupendo Alan Tudyk como Joker, además de interpretar a otros personajes como Clayface, Calendar Man, Doctor Trap o Condiment King.

La primera temporada de Harley Quinn me pareció una maravillosa locura. Y es una pasada, porque esta segunda me ha parecido aún mejor. El cliffhanger loquísimo con el que terminó la temporada con una Gotham destruida y una Harley Quinn feliz por haber vencido al Joker (y a Batman) y ser la reina de una ciudad en ruinas, ha dado paso un nuevo status-quo aún más loco y over-the-top. Tener una serie de animación como esta que pueda hacer todo lo que le salga en gana sin tener que preocuparse de la continuidad respecto a otras series permite unos momentazos gloriosos en todos los episodios y muertes sangrientas por doquier. Por ejemplo, la cacería de Harley a varios villanos míticos de la franquicia de Batman como el Pingüino, Bane o Mr. Freeze que se han apropiado de varios barrios de Gotham, nos regala capítulos que me tuvieron con la sonrisa en la cara de principio a fin.

La otra gran maravilla de esta temporada es la forma en que hace avanzar la relación de Harley con Hiedra Venenosa. Y eso a pesar que Hiedra va a casarse con su novio Kite-Man. Episodios como la despedida de soltera de Hiedra en Temiscira, la isla de las Amazonas, son ya históricos, entre otros motivos por la forma en que nos muestran a una Catwoman super prepotente y snob. Me encanta la forma en que han mostrado la relación afectiva que surge entre ambas, como momentos llenos de emoción dentro del tono irreverente y deslenguado general. El contraste de personalidades y como a pesar de parecer polos opuestos queda claro que están destinadas a estar juntas me encanta.

Los secundarios King Shark, Doctor Psyco o Clayface siguen siendo super divertidos, pero en esta temporada he flipado con Bane, Riddler y el montón de cameos y apariciones especiales que tenemos en cada capítulo. Y hablando de esto, la forma en que presentan en la serie a Batgirl, con una versión directamente inspirada en el chulísimo comic de Babs Tarr, Cameron Stewart y Brenden Fletcher me parece especialmente acertado.

En la primera temporada no acabé de encajar con el humor a costa del Comisario Gordon. En esta temporada la rechifla sobre su alcoholismo y patetismo es incluso mayor, pero al menos en estos episodios ya lo asumí y me reí en varios momentos. Al igual que un Batman mostrado como un caprichoso al que alfred trata como si fuera un niño pequeño mientras se recupera de las heridas sufridas al final de la temporada. Y junto a todos estos personajes, la sorpresa de donde ha estado Joker todo este tiempo ofrece otro puntazo super divertido.

Los trece episodios de 22 minutos me parecen la duración justa para darnos una serie en la que pasan muchísimas cosas, quedando una Gotham al final de esta temporada en un momento super diferente a como estaba al comenzar. La evolución de la pareja protagonista es el hilo conductor de toda la serie, y las deja emocionalmente en el mejor momento posible, de forma que tengo muchísimas ganas de saber cómo continúa su historia en la tercera temporada.

El único pero que se me ocurre sobre Harley Quinn es preguntarme por qué he tardado tanto en animarme a verla. Cuando un contenido mainstream (aunque la serie sea para adultos) muestra tanta personalidad y resulta tan divertido, la única opción es rendirse a la evidencia y sentarse en el sofá para disfrutarlo. En este sentido, que Harley Quinn sea animación es otra de sus principales cualidades, al poder plantear situaciones y personajes super over-the-top que serían imposibles de ver en imagen real.

Comparto el trailer de este segunda temporada:

Harley Quinn me ha parecido una pasada super divertida, espero que HBO Max no tarde mucho en estrenar la tercera temporada. Ojalá muchas más series animadas como esta.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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¡Saludos a todos!

¿Qué es mejor, lectura en grapa mensual o en tomo?

Comienzo el mes de febrero publicando una columna de opinión sobre uno de esos temas recurrentes sobre los que siempre estamos comentando los lectores de comics: ¿Qué es mejor, leer comics de superhéroes mes a mes con las grapas mensuales o esperarse a tener los tomos recopilatorios para leer los diferentes arcos argumentales?

Antes de responder a la pregunta, no hay duda que mi respuesta va a estar condicionada por el hecho de ser un lector de más de 40 años que creció leyendo las grapas de Forum (Marvel) y Zinco (DC Comics) en los años 80, que son las que me hicieron ser fan de los comics de superhéroes, una afición que me llega hasta hoy en día. Y en esos momentos la «unidad de medida» era la grapa, los tomos eran algo que prácticamente no existían, o se limitaban a los retapados.

Las historias se construían teniendo en cuenta que cualquier comic podía ser el primero para un posible nuevo lector, de forma que el comic ofrecía elementos suficientes para poder entenderse la historia sin problemas. Además, escritores como Chris Claremont en Patrulla X escribía pensando en el mes de diferencia entre una grapa y otra, de forma que aparte de los obligados cliffhangers al final de la mayoría de grapas, muchas cosas sucedían mediante elipsis dejando que el lector rellenara de alguna forma los huecos. El noviazgo de Kitty Pryde y Peter Rasputin en Patrulla X es un buenísimo ejemplo del estilo de Chris Claremont, junto a John Byrne, Marv Wolfman y George Pérez fueron los que me engancharon a la obligación mensual de comprar los comics de mis personajes favoritos para saber qué pasaba a continuación.

Con el paso de los años y los intentos de alcanzar otro tipo de lectores se empezó a popularizar la recopilación de historias en diferentes arcos argumentales, que permitían una experiencia de lectura más redonda al poder tener la historia completa de una sola vez. Que Watchmen sea el comic más vendido de DC y siga vendiéndose como churros 35 años después de terminar de publicarse en formato grapa en 1987 es un ejemplo claro de las ventajas que los tomos tienen frente a las grapas desde un punto de vista editorial. En este sentido, recuerdo que Mark Millar ha comentado muchas veces que «su» Civil War junto a Steve McNiven es el comic más vendido de Marvel del siglo XXI, pero no en su formato de grapas sino gracias a las diferentes ediciones recopilatorias, que permiten mantener una obra disponible para los lectores en las estanterías de las librerías durante muchísimo tiempo, frente a la dictadura de la novedad que sufren las grapas, que hace que la grapa del mes anterior desaparezca de la librería al tener que dejar sitio a la grapa actual.

La popularidad de los tomos ha provocado que el foco narrativo haya cambiado. Si en los 80 comentaba que la unidad narrativa era la grapa, no hay duda que ahora es el tomo, y los escritores y editores plantean los arcos de las colecciones mensuales pensando en su posterior recopilación. De esta manera, lo habitual es encontrarse con tomos recopilatorios de 5-6 episodios, por lo que las historias suelen ajustarse a esa longitud.

Escribir pensando en la lectura del tomos puede provocar problemas para los lectores que compramos las grapas mensuales, y es que en muchas ocasiones leer una grapa puntual (¿he oido Bendis?) puede ofrecer una sensación insatisfactoria al pagar 3 €uros por una grapa con 20 páginas de historia que se lee en 5 minutos y que en algunas ocasiones prácticamente no cuenta casi nada. Lo cual puede resultar un sinsentido, ya que las ventas que marcan la continuación de una serie son las de las grapas, no los tomos, y sin embargo, los editores no ofrecen productos acordes con el formato. Si no me ofrecen algo que me compense mi tiempo y mi dinero, no volveré el próximo mes a por el siguiente número, por lo que la serie a la larga acabará teniendo que cerrar.

Sin embargo, esto tampoco es algo generalizado, ya que hay escritores como Gran Morrison, Jason Aaron o Al Ewing que pueden escribir sus historias agrupadas en arcos argumentales como es ahora la norma, pero al mismo tiempo consiguiendo que la historia de cada grapa se sienta satisfactoria y en cierta manera completa, contando y cerrando un capítulo de una historia mayor. Hacer que cada grapa sea satisfactoria y provoque que quieras comprar la siguiente es más complicado de lo que parece, y estos autores lo consiguen, bravo por ellos. Digo esto teniendo en cuenta que hay otros escritores aparte de Bendis como Jonathan Hickman, más concentrado en el wordbuilding y la promesa de algo grande en el futuro olvidándose de que es el presente el que tiene que enganchar, o Tom King, con historias claramente pensadas para leerse en tomo con grapas en las que no pasa casi nada, que no siempre lo consiguen.

Otro factor a tener en cuenta es el precio de los comics, claro. Si es que si una grapa con 20 o 22 páginas de historia te cuenta 3 o 3.50 €uros, se refuerza la idea, con razón, que la afición comiquera es un hobby extremadamente caro que no es para todos los bolsillos, lo que quizá explique que muchos lectores seamos ya personas adultas con un salario que nos permite este gasto mensual. Que los universos superheroicos del mundo de los comics sean cada vez menos para niños es algo sobre lo que caben pocas dudas. Y si a todo lo anterior sumamos la complejidad de los universos de Marvel y DC con crossovers continuos que obligan a comprar comics de otras colecciones que no son las que comprabas a priori, la cosa se complica muchísimo más y convierte esta afición en una misión casi imposible.

Si hace años la grapa era el principal -y único- medio de entrada de nuevos lectores, esa función ahora claramente la realizan los tomos recopilatorios, por ejemplo el de la antes mencionada Civil War o el ya clásico Batman Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, que ofrecen historias completas que muestran porqué merece la pena engancharse a estos personajes. Si a esto sumamos que hay ediciones para todo los gustos y bolsillos, ECC está potenciando un formato de bolsillo que recuerda a la mítica Biblioteca Marvel pero en color, hay múltiples opciones de engancharse a la afición comiquera sin necesidad de comprar ni una sola grapa. Lanzamientos de Panini como Marvel Premiere en el que se recopilan los arcos argumentales de las principales series a precios super competitivos hace que la lectura de estos tomos sea la mejor opción únicamente viendo el precio de las diferentes ediciones.

Tras todo lo anterior, vuelvo a la pregunta inicial, ¿cuál es el formato ideal para leer comic de superhéroes?

Pues aunque parezca mentira, y se que nado contracorriente, creo que sigue siendo la grapa. Empezando por el elemento principal, y es que quiero tener mi dosis de mis personajes favoritos todos los meses, mientras que si los leyera en tomo, lo normal es que pasen mínimo de 6 a 8 meses entre un tomo y el siguiente. Batman y Spiderman tienen múltiples series y por tanto podrían publicarse tomos casi todos los meses de sus diferentes colecciones. Sobre todo Batman. Pero cualquier otro personaje, Nightwing, Thor, Daredevil, etc… con una única grapa mensual, la publicación en tomo obligatoriamente me dejaría muchos meses de espera entre un número y el siguiente, lo cual es demasiado tiempo para mi. En series como Daredevil ya lo hemos vivido, y el tiempo entre tomos era exageradamente largo, a veces de casi un año. Más recientemente, hemos tenido la serie de Cable de Gerry Duggan y Phil Noto. El comic, publicado por Panini en dos volúmenes, se publicaron el primero en diciembre de 2020 y el segundo en noviembre de 2021. Es decir, 11 meses de diferencia. Vosotros veréis si esa es la forma en que queréis seguir una colección o más concretamente, a tu personaje favorito.

En este momento aprovecho para hacer un inciso, ya que estamos hablando de comics de Marvel o DC. Hace años compraba todo en grapa USA, y al menos en lo relativo a los comics indy tuve que cambiar de la grapa al tomo ante los repetidos problemas que me provocó mi librería de ese momento, que todos los meses me perdía alguna grapa del Previews. Esto me originaba unos problemas tremendos a la hora de completar mis colecciones y muchos dolores de cabeza. Una vez cambié al tomo, al no tener con Deadly Class la misma conexión emocional que con Hulk, no tenía problema en que pasara el tiempo que fuera entre un tomo y el siguiente.

Lo que si provocó el cambio de grapa a tomo es que puedo recordar sin problema en qué momento se encuentran las 15 o 20 grapas que compro y leo mensualmente, pero cada vez que me llega un tomo de una colección, tengo que ojear el anterior volumen porque no recuerdo casi nada. Algo que viene provocado por los 6-8 meses de diferencia y el pasarse un recuerdo de la memoria a corto plazo al almacenaje a largo plazo. O como sea que funcione el cerebro, que vete tú a saber. Lo que tiene de bueno el tomo en lo referido a leer un arco completo tiene de malo por la desconexión mental y emocional que se crea entre el lector y la obra durante todos los meses en que no hay nueva lectura.

Por otro lado, dentro que claramente la afición comiquera es cara en cualquier formato, se me plantea otra duda económica importante que pone en duda que la grapa es más cara que otros formatos. Con 50 €uros compro todos los meses 11 u 12 grapas de Panini, con lo que tengo 12 historias diferentes de 12 personajes diferentes. Si empleara esos mismos 50 €uros para comprar tomos que sustituyeran a las grapas, en los formatos 100% actuales de Panini apenas me llegaría para comprar 3 tomos. 4 algunos meses. Si pongo en la balanza 12 historias, aunque sea en dosis pequeñas, frente a 3/4 arcos completos que me obligan a dejar sin leer todo lo demás, no me compensan los tomos. Como fan de los universos de Marvel y DC que soy. (No hace falta explicar que no elijo, sino que todos los meses compro las grapas y los tres tomos, ¿verdad?)

El último elemento en el que la grapa tiene ventaja respecto al tomo es que con las grapas sigues las colecciones y estás siempre a la última, al tener Panini una diferencia de apenas 3-4 meses respecto a la edición americana. Si quieres seguir los eventos y sucesos principales de Marvel o DC, la grapa es a forma más adecuada para hacerlo. En este sentido, Panini se mostró muy lista comercialmente, ya que entre la grapa y el tomo recopilatorio a menudo pasaban varios años, por lo que de alguna manera obligaba a la compra de las grapas. El Marvel Premiere ha roto esta norma, de forma que ahora hay una solución intermedia que sólo tiene un año (o año y pico) de salto respecto a la actualidad en grapa. Sin embargo, ECC tiene una política completamente diferente, ya que en la mayoría de casos el mes siguiente a terminar una serie (sobre todo dentro del sello Black Label) publican el tomo recopilatorio, de forma que en mi opinión está desincentivando a los lectores a comprar sus grapas.

Hay otro elemento que quiero comentar, y es sobre las nuevas generaciones y el manga. Por un motivo que no acabo de entender no dejo de leer comentarios y escuchar opiniones en podcasts que ven normal que muchos chavales vayan todos los meses a comprar su manga, pero a la vez niegan que precisamente esos mismos lectores jóvenes puedan aficionarse a Marvel o DC con grapas que les obliguen a ir a la librería todos los meses. Y el caso es que entiendo que el manga por 10-12 €uros te dan 200 páginas de historia (en blanco y negro), frente a los 3 €uros por apenas 20 páginas de historia de las grapas USA. Pero no todos los mangas son de Urasawa y pasan muchas cosas, he leído mangas en los que a lo largo de 2-3 volúmenes han contado una larga escena de acción, o un partido de baloncesto o tenis, en los que realmente la historia no ha avanzado tampoco casi nada. Y frente a comics de Bendis o King, hay también lecturas de grapa que resultan super satisfactorias leídas mes a mes.

En lo que sí tiene todas las de perder las grapas es en lo referido a los cambos de hábitos de consumo. Si el modelo de Netflix y el binge-watching y los maratones son el modelo que se está imponiendo para ver televisión y ocio en general, no hay duda que leer 20 páginas de una historia y tener que esperar 5 meses en saber el final no resulta nada atractivo. En este sentido sí veo que las grapas están perdiendo la batalla frente a los nuevos modos de consumo, y por eso desde hace años los comics de Batman o Spiderman son quincenales, para que al menos los lectores no tengan que esperar tanto tiempo entre un número y el siguiente.

En todo caso, a modo de conclusión, aunque yo prefiero las grapas, que además de todo lo anterior es el formato en el que llevo casi 40 años leyendo las aventuras de mis personajes favoritos, lo bueno que tenemos hoy en día es que hay formatos y precios para (casi) todos los gustos, sensibilidades y poder adquisitivo. Lo importante es que si te gusta la lectura, no te privas y leas, sea en el formato que sea. Incluso en digital, si no tienes espacio. De hecho, el Marvel Unlimited es una opción cojonuda para leer los comics Marvel. Pero bueno, el melón de comic en papel o en digital casi lo dejo para la próxima columna.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿En qué formato leéis los cómics de superhéroes? Espero vuestros comentarios.

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Lo mejor del año 2021: COMICS

Termino 2021 con un clásico, el post en el que hago balanza del año comiquero, un buen año en el que hemos disfrutado de una enorme oferta para todos los gustos y sensibilidades.

Antes de empezar con los comics, querría destacar que con este artículo cumplo un sueño ya que he conseguido publicar todos los días del 2021, consiguiendo alcanzar la cifra de 365 artículos publicados en un año. He hecho, el record actual de regularidad ya está por los 641, una cifra increíble. No cabe duda que escribir de lo que me gusta se ha convertido casi en mi principal hobby aparte de consumir mis aficiones frikis. Y la verdad es que de momento sigo con cuerda para rato en 2022. No me pongo metas pero tampoco límites, habrá que ir viendo semana a semana.

Otro elemento comiquero chulo de 2021 ha sido poder participar en varios podcast para compartir mi afición comiquera. En Tomando un Chiriflús hablamos de Stan Lee y Jack Kirby y más recientemente sobre Substack, mientras que en La Tierra Salvaje defendí a Jason Aaron en su etapa en Vengadores. Ha sido un placer poder participar en estos podcast y estoy muy agradecido por ser invitado y poder compartir micrófonos con tanta gente buena. Espero que en 2022 pueda tener continuidad.

Si me tengo que calificar como lector de comics, diría que soy lector sobre todo de comic mainstream americano, y aunque actualmente compro mucho más Marvel que DC, realmente sigo más a autores que a personajes. Es por esto que empezando a valorar el año 2021 comiquero, tengo que empezar por mis adorados Ed Brubaker y Sean Phillips. El primer post de comics de este año fue para Reckless, su primera novela gráfica original que abrió una serie que ha publicado tres en total a lo largo del año: Friend of the devil y Destroy all monsters. Unas obras que muestras a unos artistas en plenitud creativa que hacen un noir único que nadie más hace y que me encanta. Y hablando de los Phillips y del género noir, el primer comic de Jacob Phillip como artista completo en Image, That Texas blood, junto a Chris Condon me pareció un estreno estupendo super recomendable también.

Hablando de noir, en 2021 también cumplí con uno de mis grandes debes comiqueros de siempre, ya que compré las cuatro novelas gráficas de Parker de Darwyn Cooke, publicadas en España por Astiberri. Unas obras creadas por Cooke en páginas bitono que resumen la esencia noir del personaje creado en las novelas de Richard Stark. El Cazador, La Compañía, El Golpe y Matadero han sido unos comics cojonudos que me hicieron recordar a este maestro del comic al que se le sigue echando de menos años después de su muerte.

No quiero escribir un resumen del año comiquero sin acordarme de la estupenda novela gráfica Toxic Detective de Claudio Cerdán y Sergio Carrera, que nos regalaron un comicazo que muestra que el buen noir también puede estar creado en español.

En este 2021 hemos asistido además al final de varias series longevas dentro del ámbito independiente. Outcast de Robert Kirkman y Paul Azaceta, Gideon Falls de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino o Ascender de Lemire y Dustin Nguyen han sido tres series muy diferentes de unos autores top. También llegaron los finales de dos comics de Rick Remender, Low con Greg Tocchini y Seven to Eternity junto a Jerome Opeña, dos comic aquejados de larguísimos retrasos y que finalmente pudimos ver finalizados. Con el final de Deadly Class también a la vista, se plantea un 2022 un tanto extraño ya que no estaré comprando ningún comic de Remender o Lemire, algo inédito desde hace muchos años.

Hay escritores que están on-fire. Tom Taylor es uno de ellos, y 2021 ha sido un buen año para sus lectores: Escuadrón Suicida y Nightwing junto a Brudo Redondo y DCSos: Planeta muerto con trevor Hairsine han sido super buenas lecturas que me han enganchado completamente. 2022 pinta bien, entre otros motivos por el estreno de su miniserie La edad Oscura con Iban Coello para Marvel y Dark Knights of Steel con Jasmine Putri. Sin embargo, también debo comentar mi decepción con su comic Seven Secrets para Boom, sobre todo por el dibujo de Danielle Di Nicuolo, o el comienzo de la miniserie Batman: El Detective con Andy Kubert.

Echaba de menos a Daniel Warren Johnson, menos mal que con el final del año nos llegó su miniserie Bill Rayos Beta para Marvel, que nos dio épica y momentazos a partes iguales. Si Johnson consiguiera hacer un comic de Star Wars este año, creo que ya nos podriamos morir tranquilos. Bueni, ya en serio, es una pena que no podamos disfrutar de un artista tan increíble con mayor regularidad, aunque diría que anunció en que 2022 empezaría la publicación de un nuevo comic creator-owned con un concepto totalmente nuevo. Será compra segura.

Hablaba de debes comiqueros cumplidos este año con la compra de las novelas gráficas de Parker. En ese sentido, me siento muy satisfecho de haber comprado los tomos que Panini ha publicado recopilando la Saga Aniquilación y Aniquilación: Conquista, dos eventos sucesivos de la vertiente galáctica del Universo Marvel que lanzaron la popularidad de los Guardianes de la Galaxia gracias a un conjunto de escritores y artistas de lujo de Marvel.

Por el lado del fantástico, este año he disfrutado también de nuevos comics de Joe Hill, Un cesto lleno de cabezas con Leomacs y el crossover de Locke & Key con The sandman Universe con Gabriel Rodríguez. Unos comics maravillosos se mire por donde se mire. Y en el lado fantástico, también me hice con los tres volúmenes de El Sueño, la continuación de la historia del universo Sandman a cargo de Simon Spurrier y Bilquis Evely, junto a otros artistas.

Otro de los comics más comentados del año fue la novela gráfica Matadero 5 de Albert Monteys y Ryan North, adaptando la famosa novela de Kurt Vonnegut. Una obra que merece la pena de nuevo con una edición maravillosa de Astiberri.

En un año en el que tuvimos la irrupción de Substack y sus comics online mediante suscripción, aunque su impacto como ya adelantaba ha sido bastante limitado, me alegra poder seguir leyendo comics en papel. Uno de mis comics favoritos de este 2021 ha sido la segunda miniserie de The Goddamned: The Virgin Brides de Jason Aaron, R.M. Guéra y Giulia Brusco, una miniserie que aún no me explico lo desapercibida que ha pasado, no se si debido a su temática religiosa. El nuevo relato inspirado en el Antiguo Testamento nos ha regalado una lectura dura y sin concesiones. Ojalá Aaron y Guera puedan continuar la historia porque financieramente le sale rentable.

Aunque cada vez compro menos comics de DC Comics / ECC Ediciones, este año no pude evitar comprar El Último Ronin, la historia de la Tortugas Ninja que nos devuelve el feeling de los comic inys de Eastman y Laird de los años 80 y que de momento me está pareciendo una muy buena lectura. Ya en DC, he aprovechado el año gracias a mi hermano Fernando y sus amistades para leer y analizar las series de novelas gráfias Wonder Woman: Tierra Uno de Grant Morrison y Yanick Paquette, y Batman: Tierra Uno de Geoff Johns y Gary Frank, con resultados desiguales.

Y hablando de Aaron, no tengo problema en expresar que disfruto muchísimo sus Vengadores, este año con dibujos del español Javier Garrón. de hecho, el parón de tres meses con motivo de la publicación de la miniserie Heroes Reborn nos ha dado unos comics super entretenidos que muestran a un Aaron super entretenido mostrando los principales eventos del Universo Marvel desde un punto de vista diferente. Reconociendo que el arco Llega el Fénix ha sido el peor de toda la serie, World War Hulka nos ha traído a un Aaron de nuevo empeñado en sorprender al lector y ofrecernos comics super entretenidos en los que nunca sepas qué esperar.

Entrando a comentar lo más destacado del Universo Marvel, este 2021 terminó la super exitosa etapa de Donny Cates y Ryan Stegman en Veneno, con una traca final ofrecida con el evento Rey de Negro que nos dejó una sensación super satisfactoria. El Inmortal Hulk de Al Ewing y Joe Bennett sigue siendo el mejor comic de Marvel, pero en los últimos meses se nota que las grapas están teniendo una excesiva sensación de despedida. En un par de meses culminará una sublime etapa de 50 números USA que si nada se tuerce va a quedar como una de las principales del personaje. También analicé los 30 primeros números de Daredevil de Chip Zdarsky y Marco Checchetto, otro de los comics aclamados por la crítica.

Me falta hablar de los mutantes de Marvel. 2021 será recordado como el año en que Jonathan Hickman abandonó la franquicia apenas al comienzo de la que se esperaba fuera una larga etapa. Ya comenté mis impresiones sobre ello en su momento, y aún estamos a la espera de leer Inferno, su última historia (de momento), para poder hacer una valoración más justa de su estancia supervisando las historias de la Oficina-X, pero hay algo que si se nota, y es que los mutantes han perdido el impulso que consiguieron tras Dinastía de X / Potencias de X.

Y no cabe duda que esta falta de impulso de los comics mutantes son algo que los propios editores notaban, ya que ya optaron por relanzar el comic estrella, la Patrulla X, con Gerry Duggan, Pepe Larraz y Marte Gracia, devolviendo al comic una fuerza que le faltó a la etapa de Hickman, más empezada en el world-building y en presentar elementos que se supone molarán en el futuro que en crear comic que molaran AHORA.

2021 empezó con el evento X de Espadas, en el que los números dibujados por Pepe Larraz fueron una maravilla pero los demás entre medio no lo fueron tanto. Si en 2020 dejé de comprar Excalibur, Merodeadores o Factor X, en este 2021 han caído los Nuevos Mutantes al ser un comic insulso en el que no pasaba nada. De hecho, también Merodeadores de Gerry Duggan se encuentra en la cuerda floja, y de hecho voy a aprovechar el próximo relanzamiento de la franquicia recién anunciado en USA para dejar la serie. De momento, los únicos comics que ofrecen entretenimiento sin complejos son los de Benjamin Percy: X-Force con Joshua Cassara y Lobezno de Adam Kubert, pero debo decir que el último evento mutante del año, la Gala Fuego Infernal, me pareció un bluff en toda regla.

El inicio de SWORD de Al Ewing y Valerio Schiti a medio camino entre los mutantes y la franquicia galáctica relanzada por Ewing en los Guardianes de la Galaxia me esta resultando muy entretenido, pero creo que le falta ajustar el foco de lo que quiere contar, cosa que espero afine en los próximos números. Sin embargo, el futuro tras Inferno a día de hoy pinta que me va a ofrecer el momento justo de desengancharme de varias series que compro más que de empezar otras nuevas.

En resumen, sigo opinando que los lectores de comics seguimos disfrutando de una edad de oro de calidad y variedad, con una gran cantidad de comics para todos los gustos y capacidad adquisitiva. De hecho, no hay duda que hay muchísimos más comics interesantes que me llaman la atención que dinero y tiempo para hacerme con ellos. Cosa que creo va a continuar sin duda este 2022.

Gracias a todos por leerme, os deseo un feliz fin de 2021 y una buena entrada de 2022. ¡¡Nos seguimos leyendo el año que viene!!

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¡Saludos a todos!

Feliz Navidad desde Stars-my-destination – Recordando a George Pérez

¡Feliz Navidad!!! Espero que hayáis sido buenos y Santa Klaus of trajera muchos regalos.

En un día tan especial, no es el momento de un texto largo o sesudo. Pero si quiero aprovechar para recordar a George Pérez y como su trabajo conecta con el nacimiento de mi amor por los comics, una afición que me ha acompañado toda mi vida desde que tengo uso de razón. Su existencia y su extensa obra es aún hoy un regalo para todos fans comiqueros, así que creo que encaja rendirle homenaje junto hoy.

La noticia de su cáncer de páncreas incurable y que le queda como máximo un año de vida ha sido un palo gordísimo para todos los fans de los comics. Pero incluso en su anuncio, Pérez ha transmitido un positivismo que es un ejemplo para todos, y no quiero que pase más tiempo sin reconocer su figura en el blog.

George Pérez (Nueva York 1954) es EL DIBUJANTE de grupos de superhéroes más importante del mundo del comic maintream americano. Para Pérez, ninguna imagen con decenas de personajes era imposible, consiguiendo además el hito de crear a personajes con facciones diferentes que añaden una personalidad que no tenían los héroes con otros dibujantes “normales”.

Pensando en cual fue el primer comic de George Perez que leí (o al menos en el que está claramente acreditado), no puedo recordarlo exactamente pero diría que fueron los números de Los Vengadores junto a David Michelinie que Forum publicó entre 1983/84, cuando yo tendría 10 años, más o menos. Pérez fue junto a John Byrne el primer dibujante que notaba que marcaba un salto de calidad frente a los correctos Sal Buscema o David Wenzel que también aparecían por la colección en esas fechas. Sus caras y el dinamismo que imprimía a las páginas eran una pasada.

Tras Los Vengadores, recuerdo que después descubrí sus Nuevos Titanes (en edición de Zinco) con Marv Wolfman, y me chocó descubrir que Pérez saltaba de editorial y trabajaba casi a la vez en personajes tan diferentes. Qué decir de los New Teen Titans que no se haya dicho. Uno de los comics de mi vida, Wolfman y Pérez convirtieron a unos sidekicks en mis personajes favoritos, casi mis mejores amigos. El comic que superaba a Marvel en lo suyo en un momento además en que Forum aún no publicaba a la Patrulla X en España.

Y tras esto, o casi a la vez, en ¿1987? llegaron las Crisis en Tierras Infinitas junto a Marv Wolfman, el comic que redefinió la épica en el medio del comic y marcó a toda una generación de lectores de superhéroes. La historia de Wolfman fue increíble, pero la forma en que Perez dibujaba a decenas ¿cientos? de personajes y los mostraba diferentes y únicos me sigue volando la cabeza, marcando además el standard de lo que significa «acción más grande que la vida».

Y tras las Crisis, George Perez se atrevió a ser autor completo escribiendo y dibujando el relanzamiento de Wonder Woman, otro comic que marcó a una generación.

Todo comic que dibujaba George Perez aseguraba un nivel de calidad maravilloso. De esa época tenemos los también míticos Infinity Gaunlet junto a Jin Starlin y Hulk: Futuro Imperfecto con Peter David. Por eso en los 90 no lo dudé y me subí al carro de su Ultraforce con Gerald Jones, el comic franquicia del Ultraverso de Malibú, unos comics super chulos y reivindicables hoy en día.

Su vuelta a Marvel junto a Kurt Busiek en 1998 para el relanzamiento de Los Vengadores tras el Héroes Return nos devolvió al grupo a la grandeza con dos primeros años increíbles.

Otro sueño hecho realidad fue el JLA / Vengadores de Busiek y Perez, con tantos momentazos épicos que nos volaron la cabeza que convierten este comic en algo muy especial.

George Pérez también publicó comics creator-owned como Sachs & Violens con Peter David o más recientemente sus Sirens en Boom, pero fue una pena que sus problemas de salud ya empezaron a afectar la salida de los comics publicados en Boom.

Si por algo vamos a recordar a George Perez es por ser el ARTISTA de super grupos. Otro comic increíble de Perez junto a Geoff Johns fue su Legión de Tres Mundos, dentro de la Final Crisis de Grant Morrison, en 2008. El nivel de caracterización de cada legionario fue bestial.

Podría seguir todo el día recordando los comics de George Perez, y dentro del drama, nos queda el consuelo que Pérez nunca morirá para sus fans, siempre estará con nosotros mientras releemos un comic suyo. Ya es leyenda.

Pero es que descubrir que además de ser una leyenda como dibujante en su vida «real» es una bellísima persona (dicho por todos los que le conocen) y participa activamente en numerosas causas benéficas además de ser uno de los autores fundadores de The Hero Initiative, una fundación sin ánimo de lucro que se dedica a ayudar a autores de comics con problemas económicos. Saberlo no hace sino engrandecer aún más su figura. En este sentido, os recomiendo leer la emocionante entrevista a Pérez en Newsarama pocos días después de conocerse la noticia de su cáncer.

Estoy seguro que George Perez vivirá sus últimos días rodeado de su familia y sus seres queridos que le darán todo el amor del mundo. Ojalá le llegue también todo el respeto y cariño que sentimos por él todos sus fans, es sin duda uno de los más grandes.

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Crítica de Batman: Tierra Uno de Geoff Johns y Gary Frank (DC Comics – ECC Ediciones)

Hoy toca repasar Batman: Tierra Uno, la serie de tres novelas gráficas de DC Comics en la que la editorial dio libertad total a Geoff Johns y Gary Frank para reimaginar los mitos de Batman, aprovechando que ECC Ediciones publicó hace un par de meses su tercer y último volumen.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

Batman no es un héroe.

Es solo un hombre.

Fallible, vulnerable y enojado.

En una Gotham City donde amigos y enemigos son indistinguibles, el camino de Bruce Wayne para convertirse en el Caballero Oscuro está plagado de más obstáculos que nunca. Centrado en castigar a los verdaderos asesinos de sus padres y a la policía corrupta que les permitió salir libres, la sed de venganza de Bruce Wayne alimenta su loca cruzada y nadie, ni siquiera Alfred, puede detenerlo.

En la tradición del Superman: Earth One, número uno en ventas del New York Times, el escritor Geoff Johns y el artista Gary Frank re-imaginan una nueva mitología para el Caballero de la Noche, donde lo familiar ya no es lo esperado en esta serie de novelas gráficas originales de DC Comics.

La línea Tierra Uno es una línea de novelas gráficas autónomas destinadas a contar los orígenes de los principales personajes de DC Comics para una nueva generación de lectores. El hecho de lanzar este sello como novelas gráficas y no como grapas tradicionales mostraba además el interés de DC de ofrecer contenidos al canal de las librerías tradicionales que demandan de obras en este formato y que podían significar una mina de oro para DC en caso de funcionar entre lectores no fans del género de superhéroes.

La línea Tierra Uno fue inaugurada en 2010 con Superman: Tierra Uno, serie de tres novelas gráficas de J. Michael Straczynski con dibujos de Shane Davis (Vol. 1 y 2, de 2012) y Ardian Syaf (vol. 3, en 2015). Además del Wonder Woman: Tierra Uno de Grant Morrison y Yanick Paquette (2016, 2018 y 2021), la línea ha publicado también dos novelas gráficas de Teen Titans a cargo de Jeff Lemire con Terry Dodson (Vol. 1, 2014) y Andrew T. MacDonald (Vol. 2, 2016) y otras dos de Green Lantern, obra de Gabriel Hardman y Corinna Bechko y publicadas en 2018 y 2020.

En lo referido a este Batman: Tierra Uno, el anuncio de que Geoff Johns y Gary Frank iban a hacerse cargo de recontar el origen de Batman para las nuevas generaciones parecía un win-win de libro, sumando el amplio conocimiento del universo DC de Johns con el maravillosos estilo de dibujo de Frank. De hecho, la pareja ya triunfó con su Superman: Origen Secreto en 2009-10, lo que invitaba a pensar que podían dar también en la diana con Batman. Sin embargo, la cosa no acabó de cuadrar, con una recepción de la crítica más bien tibia y unas ventas que imagino tampoco debieron ser lo que DC esperaba. Esto hizo que aunque la primera novela gráfica se publicara en 2012, hubiera que esperar 3 años, hasta 2015, para que se publicara la segunda novela gráfica y casi 6 años para que la tercera y última novela gráfica haya visto la luz este 2021. Los compromisos de Johns en Warner produciendo las películas y series de televisión de DC Comics, pero también otros comics como Doomsday Clock de Johns y Frank o Batman: Three Jokers de Johns y Jason Fabok no cabe duda que tuvieron prioridad para DC Comics, lo que fue retrasando el final de la historia que hemos tenido este año.

Ahora que pude leer entero este Batman: Tierra Uno, no hay duda que Geoff Johns había pensado largo y tendido sobre la figura de Batman y cómo sería la existencia de una figura así en el mundo real. El punto de partida de esta historia es el “realismo”, y no tengo claro si planteaba estas novelas gráficas a modo de storyboards para un hipotético reboot de la franquicia cinematográfica de Christopher Nolan, The Dark Knight Rises se estrenó el mismo año 2012 que salió el primer volumen, o directamente es que Batman Begins influyó completamente en la forma en que Johns se aproximó a esta obra, tratando de trasladar el feeling cinematográfico de esa historia de origen realista al mundo del comic. Y esto es lo mejor y lo peor de la historia, sinceramente.

Por un lado, resulta super interesante ver a un Bruce Wayne un tanto gilipollas que no deja de equivocarse y ser apaleado mientras se inicia en el mundo del vigilantismo callejero, y que tendrá que aprender además toda la parte de detective que inicialmente ni se había planteado. Me gusta ver que inicialmente se mueve con un equipo muy limitado que va mejorando a medida que va descubriendo las cosas que necesita y quien puede proporcionárselas. Y también que Alfred sea un militar experto que va a entrenar y a ayudar a Bruce pero con cero experiencia como mayordomo, porque lo lógico es que sea o una cosa o la otra, pero no las dos no como vimos en los últimos años del Alfred en continuidad.

La creación del ecosistema de Gotham es otro elemento que Johns construye poco a poco y lo va haciendo crecer de forma orgánica, dando una vuelta de tuerca a la figura de James Gordon o Harvey Bullock que me gusta bastante. A pesar de los cambios que se plantean a nivel general, Gotham sigue siendo un foco de crimen y corrupción en el que los criminales campan a sus anchas e incluso ocupan el Ayuntamiento. Esto crea dos niveles de enemigos para Bruce / Batman, por un lado los rateros y mafiosos a nivel de calle, al que hay que sumar el sistémico de los poderosos que controlan la ciudad. Y además, está la búsqueda del asesino de Thomas y Martha Wayne.

Las tres novelas gráficas de Batman: Tierra Uno cuentan con 140 páginas la primera y 160 las dos siguientes. El formato ayuda a que la historia tenga un ritmo diferente al del comic-book mensual, haciendo que la lectura de cada volumen se haga de una sentada y resulte muy entretenida. Hay que reconocer que aunque Johns plantea una realidad muy pensada que ofrece una más que correcta historia de origen del Hombre Murciélago de este mundo alternativo, gran parte de la gracia al menos para mi ha estado en ir descubriendo los cambios respecto al canon original. Y lo malo es que Tierra Uno sale perdiendo prácticamente en cualquier comparación a su contrapartida en continuidad. Que sería lógico si pensamos en el Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli o El largo Halloween de Jeph Loeb y Tim Sale, pero es que sale perdiendo respecto a casi todo, exceptuando tal vez la horrenda etapa de Scott Snyder. Incluyendo además la versión cinematrográfica de Nolan, estrenada pocos años antes.

Empezando por unos villanos que resultan ser un bluff importante en todos los casos. Voy a evitar dar detalles del tercer volumen dado que se ha editado más recientemente, pero hablamos que los volúmenes uno y dos llevan en circulación seis años, tiempo más que suficiente para que quien quisiera leerlos lo hubiera hecho. Agradezco que en este origen Johns haya evitado a Joker, un personaje que en los últimos años está demasiado manoseado, pero lo cierto es que ni Oswald Cobbepot ni Edward Nigma están a la altura y se ven lastrados de la premisa de “realismo” inicial que les quita de un plumazo la sensación de peligro. Por otro lado, dentro de la sorpresa inicial que plantean los hermanos Dent en esta historia, realmente no mejoran el canon existente y su historia es un tanto intrascendentes. Lamentablemente, ojo. Esto hace que globalmente la historia no sea mala, pero le falta el intangible del carisma, de la personalidad, que parece que se pierdan cuando el foco está en el “realismo”.

En el apartado artístico, tengo sentimientos encontrados. No descubro nada si digo que Gary Frank es uno de los grandes nombres del comic mainstream de superhéroes, con una perfecta narrativa y una ortodoxia en cuanto a su narrativa y la perfección anatómica de sus personajes fuera de toda duda. En Tierra Uno acompañan a Frank Jon Sibal en el entintado y Brad Anderson, que forman un potente equipo artístico se mire como se mire. Tras 30 años dibujando comics al más alto nivel, no seré yo el que diga que un comic suyo no está bien.

Y sin embargo, su extremo naturalismo y la obsesión del planteamiento realista del comic acaban siendo un problema, empezando por el luminoso y casi poco apropiado color que aplica Brad Anderson, que evita la oscuridad nocturna y la ambientación gótica que tenemos tan asociada al personaje. La historia está bien contada y se lee de forma super fluida, pero evita tantos aspectos icónicos que entiendo que se desechan por la obsesión del realismo (sin ir más lejos el verle desplazarse entre edificios), que no quedan prácticamente momentos de lucimiento para el dibujo de Frank.

Por otro lado, el dibujo de Frank ya digo que es narrativamente intachable, pero sus diseños son totalmente fallidos, empezando por los diferentes trajes de Batman con su símbolo de murciélago en el pecho, o la forma de su máscara, que en la mayoría de los casos queda rara. Además, el rediseño que hace del traje de Catwoman puede ser de largo el peor que recuerdo nunca del personaje. Incluso peor que el traje sexualizado de Jim Balent, entre otros. También en el apartado artístico, me da pena tener que decir que no mejora lo existente en continuidad.

Por estos motivos, me sabe mal decirlo, pero la sensación que me queda tras la lectura de este Batman Tierra Uno es de proyecto fallido, seguro no desde el punto de vista de las ventas, pero sin duda si desde el creativo o del resultado final.

Batman: Tierra Uno se queda como una historia correcta que no acaba de explotar con el carisma y la aventura que los lectores veteranos deseábamos, y que globalmente te deja la sensación que no mejora el standard previo. Entretenido pero sin más, en este caso no me ha terminado de cuadrar.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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