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Crítica de Die Vol. 3 de Kieron Gillen y Stephanie Hans (Panini)

He vuelto al mundo de Die, el comic de fantasía creado por Kieron Gillen y Stephania Hans inspirado en el mundo de los juegos de rol. Comento mis impresiones del tercer volumen.

PUNTUACIÓN: 7/10

En 1991, seis adolescentes desaparecieron en un juego de rol de fantasía. Solo volvieron cinco. En 2018, cinco adultos se ven arrastrados de vuelta al juego, para descubrir que el sexto quiere que terminen la partida…

En el mundo de DIE, el juego es real y el tablero amenaza con cubrirse de sangre. ¿Quién es la reina y quiénes son sus peones? ¿Quien juega para ganar? ¿Quién ha olvidado para qué está jugando? ¿Y qué harán cuando se les recuerde lo que está en juego? El gran éxito de fantasía oscura aclamado por la crítica se vuelve épico en su tercer volumen.

Kieron Gillen (Once and future, Journey into Mistery, Star Wars) y Stephanie Hans (The Wicked+The Divine, Batwoman) nos transportan a un universo de fantasía y emociones humanas, en el que las únicas opciones son jugar o morir.

Este volumen recopila nos números 11 a 15 USA, publicados por Image Comics.

Compré en 2020 los volúmenes uno y dos de Die, y aunque me gustó la recreación que Gillen y Hans hacían del mundo de los juegos de rol, tampoco es que me volara la cabeza por varios motivos, empezando porque no soy jugador. Es por esto que no compré el tercer volumen el año pasado cuando Panini lo publicó en España. Sin embargo, la noticia de la publicación del cuarto y último volumen que cierra la historia me ha animado a ponerme de nuevo con este comic en previsión de la compra inminente del último tomo.

Y en este tercer volumen me he encontrado más de lo mismo para bien y para mal. Empezando por lo bueno, Gillen sigue desarrollando su historia con la precisión de un relojero suizo. La sorpresa de este tomo sobre la creación del mundo de Die, que confirma algo que ya fue sugerido en el tomo anterior, lleva la historia a un nuevo nivel de cara al climax final que tendrá lugar en el próximo tomo. Aunque Die sigue con la tónica de centrar cada grapa en uno de los cinco protagonistas vivos, Gillen plantea este comic como una lectura de tomo, de forma que los números 11 a 15 contenidos en este volumen se sienten como un arco con inicio y final dentro de la historia general.

Gillen está planteando Die además de para jugar con los arquetipos de los juegos de rol, en muchos casos para darles la vuelta, para rendir homenaje a los que él considera que son los padres (aunque sea a nivel de inspiración) de los juegos de rol. Si en el primer tomo Tolkien nos sorprendió con su presencia y en el segundo conocimos la historia de la familia Brönte, en este tercer tomo hay un nuevo invitado que me voló la cabeza. Este padre de la ciencia ficción moderna cuyo nombre no revelaré por si alguien no ha leído este tomo, es utilizado por Gillen para lanzarnos un pegote expositivo que le permita explicar la realidad (y el giro) de mundo de 20 caras donde los protagonistas viven sus aventuras. Y aunque en parte la sorpresa de la propia identidad del personaje y su conexión con los juegos de rol molan, realmente este tercer número sufre por el exceso expositivo y porque se nota que la función del personaje es precisamente esa.

En lo relativo a los protagonistas, hay que reconocer que Gillen se esfuerza en convertirles en seres complejos con defectos y problemas a los que deben sobreponerse si quieren volver a la Tierra. La complejidad de sus caracterizaciones me parecen dignas de elogio y me parece genial que alguno de ellos se comporten como el villano de la función, pero debo de reconocer que a pesar de todo no he logrado empatizar con ninguno, lo cual al final acaba siendo un problema. En este sentido, siento que al no haber sido jugador de rol me estoy perdiendo una parte fundamental del subtexto del arquetipo que representan, cosa que también me da una sensación decepcionante, al no triunfar los personajes como esperaba dentro de la experiencia lectora.

Stephanie Hans me parece una ilustradora increíble y sus imágenes me transmiten una tremenda expresividad, sobre todo con la utilización del color en cada escena. Pero ahora que me he leído los tres volúmenes de un tirón, parece como si estuviera sufriendo una involución mientras dibuja (pinta) Die, porque me da la sensación que cuenta cada vez peor la historia, con una nula fluidez narrativa a todos los niveles, entre viñetas y en si entre las diferentes páginas. No tengo claro si fue por los plazos de entrega o si hay un motivo concreto, pero la cosa va a peor con cada número. Y es una pena, porque como ilustradora ya digo que me parece brillante, pero esto resalta lo difícil que es contar una historia y cómo no es suficiente con dibujar bonito o saber crear momentos icónicos para ser una buena dibujante de comics.

Me está quedando una reseña negativa en esta última parte, pero existiendo estos elementos menos buenos, la verdad es que tengo ganas de conocer el final de la historia y si todos los protagonistas van a poder regresar a nuestro mundo. En breve compraré el cuarto volumen y os comentaré que tal estuvo el final.

¡Ah, por cierto! Comentar además que aunque es lo menos importante, me ha sabido mal que en este tercer tomo no hubieran los textos de Gillen en los que explicaba y daba contexto a diferentes elementos del comic. Entiendo que si no están es porque Gillen dejó de publicarlos en la versión USA, lo cual es una pena porque me parecían muy interesantes. En este sentido, las entrevistas a creativos del mundo del rol que si están incluidas en este tomo no podían interesarme menos, aunque sí me gusta la explicación de Hans sobre la paleta de color que utiliza en cada página y que le ayuda a crear el tono emocional que estima más conveniente.

Comparto las primeras páginas de este volumen:

Die se dirige al final y no ha dejado de ofrecer sorpresas y giros interesantes que me dejan con ganas de saber cómo termina la historia, incluso a pesar de un dibujo con el que cada vez conecto menos.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Echolands vol. 1 de J.H. Williams III, W. Haden Blackman y Dave Stewart (Image Comics)

Acaba de publicarse el primer volumen de Echolands de J.H. Williams III, W. Haden Blackman y Dave Stewart, con los seis primeros números de la serie regular publicada por Image Comics. Buen momento para volver a recomendar el que probablemente sea uno de los comics con mejor dibujo de la actualidad.

PUNTUACIÓN: 8/10

La historia de la última guerra de la Tierra comienza con un pequeño robo.

El multipremiado equipo de Batwoman formado por J. H. WILLIAMS III (Promethea, The Sandman: Overture, Batman) y W. HADEN BLACKMAN (Star Wars, Elektra) se reúne de nuevo. Les acompañan de nuevo el colorista supremo DAVE STEWART y el maestro de las letras TODD KLEIN.

En un extraño mundo futuro que ha olvidado su historia, la imprudente ladrona Hope Redhood tiene la clave para excavar su oscuro y extraño pasado, si ella y su tripulación pueden escapar de un tirano mago y su imparable hija. Pero el destino los enviará a todos por un camino que conduce a una guerra entre mundos.

ECHOLANDS es una epopeya de ficción mítica en formato horizontal donde todo es posible; una trepidante aventura mezcla de géneros que combina todo, desde vampiros de películas de terror hasta mafiosos clásicos y elfos cyborg, semidioses romanos y cohetes retro. ¡Va a ser un viaje increíble!

Cuando hace unos meses aluciné con el primer número de esta serie ya comentaba como la serie transmitía la idea que J.H. Williams había planteado junto a su colaborador habitual W. Haden Blackman una historia ambientada en un mundo fantástico que le permitiera dibujar literalmente cualquier cosa que le gustara. Tras leer este primer volumen con los seis primeros números, no hay duda que el éxito es monumental. Cada página está abarrotada de detalles y personajes que recuerdan elementos clave del entretenimiento de todas las épocas, convirtiéndose en un auténtico “¿donde está Wally?” mientras intentas identificar a cada personaje, cada referencia. Como fan de la fantasía y la ciencia ficción, las páginas de Echolands son un regalo maravilloso repleto de easter-eggs.

Otro de los grandes éxitos de Echolands viene a partir del formato horizontal del comic, que permite a Williams realizar un nuevo despliegue narrativo a la hora de distribuir las imágenes en la página, algo en lo que Williams es un autentico maestro. La doble página horizontal permite un flow super diferente al que estamos acostumbrando con los comics verticales, que suponen el 99,99% de los que se publican, con un diseño original que permite grandes sets en los que se mueven los personajes, y una acción que fluye en la página a su propio ritmo.

Aparte de la propia calidad de Williams, verle colaborar de nuevo con el colorista Dave Stewart nos regala unas páginas alucinantes. Stewart se une al despliegue artístico con páginas en las que todo es posible, explosiones de color junto a personajes dibujados en blanco y negro ¡en la misma viñeta! La exuberancia creativa es claramente una de las señas de identidad de este comic, y me encanta.

En la reseña del primer número ya comentaba que el único pero que le veía a Echolands es que estábamos ante un comic para leer en tomo más que en grapa como he hecho yo, dado que la historia en si prácticamente no había avanzado nada. Ahora que tengo en mis manos los seis primeros números, esta opinión no sólo se confirma, sino que me sorprende lo poco que nos han contado Williams y Blackman dentro del viaje en el que se han embarcado los protagonistas les ha llevado por numerosos reinos cada cual más diferente del anterior. Un hecho aparte es que estos seis números son el primer volumen porque así van a ser recopilado, pero en lo relativo a la historia no han alcanzado ningún hito ni estamos ante un momento de giro, de forma que podrían haber cortado aquí como en el número cuatro o cinco (o siete) y la sensación de no ha pasado casi nada seguiría estando ahí.

Es curioso que dentro de que el dibujo me parece una pasada, también me ha provocada cierta saturación sensorial debido a todo lo que Williams añade a cada imagen. En este sentido, me llama la atención que en medio de la polémica del “fan-service” en Spiderman No Way Home o en El libro de Boba Fett, este comic es puro fan-service, con decenas de seres y objetos en segundo plano que nos recuerdan a algo pero no tienen, de momento, ninguna importancia en lo relativo a la trama, más allá de resaltar que estamos ante un mundo en el que todo es posible.

Aunque me sabe un poco mal lo poco que la historia ha avanzado y lo poco que seguimos sabiendo de la protagonista Hope Redhood, en el momento que entendí y asumí que este comic no va de historia sino de permitir que Williams se desate, el disfrute es total. Y no tengo duda que los próximo números van a seguir ofreciendo muchas alegrías con apariciones especiales que me van a volar la cabeza.

Comparto algunas páginas del primer número para que alucinéis:

Solo por tener de vuelta a J.H. Willams III al mundo de la narrativa serializada, Echolands es un gran triunfo, con un dibujo sobresale muy por encima del resto de comics publicados en Estados Unidos. Super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Crossover de Donny Cates, Geoff Shaw y Dee Cunniffe

Panini acaba de publicar uno de los comics más anticipados de los últimos tiempos, Crossover, el comic de Donny Cates y Geoff Shaw con color de Dee Cunniffe y diseño de John J. Hill que es un canto de amor al mundo del comic de superhéroes mainstream americano.

PUNTUACIÓN: 8/10

Después de que El Acontecimiento altere el mundo tal y como lo conocemos, Ellie, Otto y Ava se embarcan en una odisea través del mágico Colorado. Unos misteriosos (¿y conocidos?) superhéroes se unen a nuestro intrépido equipo de héroes en busca del modo de romper la cúpula y descubrir la verdad. ¡El primer acto de una nueva aventura que romperá tu realidad!

El primer volumen de Crossover publicado por Panini es un tomo en tapa dura de 176 páginas que recopila los seis primeros números de la serie regular publicada actualmente por Image Comics.

En el mundo de los comics de superhéroes el crossover tiene una connotación muy particular, al tratarse de una reunión de personajes que poseen comic propio para compartir una aventura en común contada en las páginas de sus colecciones, cruzando los argumentos de un comic a otro. Esto es diferente a cuando un personaje aparece en el comic de otro (team-up) y en los primeros años de Marvel en los 60 estas aventuras tenían una connotación muy especial, casi de acontecimiento. La idea del crossover evolucionó con el paso de los años para dar lugar a los eventos, que son comics planteados como miniseries que cuenten una historia protagonizada por múltiples personajes, que se supone tan grande e importante que no puede ser contada en la colección “normal” de un personaje concreto. La Guerra de los Reinos, Rey de Negro o Imperio son ejemplos de eventos recientes de Marvel, pero lo mismo podría decirse de DC y los cruces anuales entre la JLA y la JSA, por poner un ejemplo clásico.

No cabe duda que desde el título de Crossover, Donny Cates y Geoff Shaw buscan transmitir una connotación muy comiquera a los lectores que abrace el sense-of-wonder, la sensación que todo es posible en estas páginas y porqué aman (amamos) el mundo del comic. Y de momento las sensaciones no pueden ser mejores en este primer volumen. Donny Cates se luce con esta historia con elementos originales y familiares a la vez. Como ya estamos acostumbrados los lectores de Cates, la obra lanza un montón de ideas al aire que consiguen sorprender y están pasando cosas interesantes que atrapan al lector, no dejando un momento de respiro, con unos cliffhangers al final de cada grapa USA me parecen estupendos.

Cates también acierta al no dotar de un excesivo dramatismo a la historia. Al menos a mi la sensación principal que me deja el comic es «vamos a disfrutar siendo muy locos», y es ese sentido diría que el hecho de no tomarse excesivamente en serio a si mismo le viene muy bien a una historia que realmente si es muy loca. Hay un importante elemento metatextual en todo el comic, con elementos muy reconocibles de la historia del medio como el cura que busca quemar comics o la camiseta de Otto el librero, que son café para los muy cafeteros. La sensación de homenaje al medio, incluso haciendo sufrir a los protagonistas, está presente en Crossover de principio a fin, y me encanta.

Por si fuera poco, haciendo gala de su nombre, el comic está repleto de apariciones especiales. La mayoría son apenas cameos de una página e incluso una viñeta, pero hay un par que me ha parecido super buenos y me han dejado con la sonrisa en la cara. De igual modo, me parece modélica la forma en que Cates conecta Crossover con el mundo que creó en God Country. Prefiero dejarlo aquí y no comentar nada más para no chafaros las sorpresa, pero sobre todo si eres un lector veterano, vas a disfrutar un montón algunas de las apariciones que nos vamos a encontrar.

En el apartado artístico, ¡cómo ha crecido Geoff Shaw como artista desde que le conocí en God Country! El dibujante realiza un estupendo trabajo en esta serie, casi como si supiera que es este comic el que puede conseguir que se reconozca su trabajo como se merece. Sus lápices han mejorado muchísimo tras abandonar la narración «sucia» que tenían en God Country. Ahora, la historia fluye de maravilla entre las viñetas y se ve todo de forma clara, los personajes tienen personalidad propia y sabe aprovechar las splash-pages y las melés con múltiples personajes para lucirse, Decir que el apartado artístico es uno de los puntos fuertes del comic no es más que hacerle justicia y resaltar lo evidente.

Parte del éxito del comic está también en los estupendos colores de Dee Cunniffe, que ayudan a establecer el tono que la historia necesita y mejoran y embellecen los lápices de Shaw. Uno de los elementos más llamativos del comic es la forma en que replica el antiguo coloreado de los comics en los años 60 y 70 con puntos de colores como forma para distinguir la procedencia de los personajes, ya sea los habitantes de la Tierra normal con coloreado modernos, y los habitantes del otro mundo. Este elemento es muy interesante, ya que aunque sirve para esa labor de diferenciación de los personajes que necesita la narrativa de la historia, a la vez homenajea la historia del mundo del comic y cómo se hacían en el pasado.

En este sentido, me parece curioso y necesario comentar que este elemento del coloreado antiguo no se corresponde con el mundo de los años 90 en el que nació Image Comics y muchos de los personajes que cuentan con aparición sorpresa en este volumen, unos años y unos comics dominados ya por el coloreado digital que rompió definitivamente con los antiguos procesos de coloreado. Quiero decir que en muchos casos entiendo que están usando un elemento que muchos lectores, desde luego todos los que tengan menos de 30 años, no habrán conocido en sus comics favoritos actuales, y que sólo les sonará si han buscado / leído comics clásicos.

El caso es que dentro que el comic me ha gustado, veo tan claras las referencias que Cates utiliza a la hora de presentar los elementos metatextuales, empezando por gran parte de la obra de Grant Morrison y en especial su Supergods, que no ha llegado a volarme la cabeza en ningún momento, ya que parte de estas ideas ya las he leído antes y las conozco. De hecho, la idea de un mundo real que se cruza con otro fantástico es la misma idea de partida de Oblivion Song de Robert Kirkman y Lorenzo de Felici. Y aunque obviamente el desarrollo es totalmente diferente, esto me sirve para resaltar que este Crossover tiene una familiaridad que no lo convierte en especialmente original. Dentro que sí que lo es.

Comparto las primeras páginas del primer número:

Crossover no me ha parecido revolucionario pero sí me ha gustado mucho y me ha dejado con ganas de más. Como entretenimiento para un lector de comics veterano como yo me ha parecido modélico, ojalá más historias originales de este tipo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Jupiter´s Legacy vol. 5 de Mark Millar, Tommy Lee Edwards y Matthew Dow Smith (Image Comics)

Mark Millar inicia por fin el final de la historia de Jupiter´s Legacy. Requiem, el tercer y último arco, está planteada como una serie de 12 números del que acaba de publicarse la primera mitad, con dibujos de Tommy Lee Edwards y Matthew Dow Smith.

PUNTUACIÓN: 6/10

JUPITER’S LEGACY es la última sensación mundial de Netflix, con la primera temporada lanzada más alto que cualquier serie de superhéroes en la historia y manteniéndose como el programa número uno más visto del mundo cada día durante toda la semana de lanzamiento. Ahora, la secuela está finalmente aquí para continuar la historia de Chloe, Hutch, y su condenado romance. Sus hijos han crecido y cometen los mismos errores que sus padres, pero el enigma de su pasado permanece. ¿Qué era la misteriosa isla que llamó a sus padres en 1929 para prometerles superpoderes, y por qué ha aparecido también en otros mundos?

Recogiendo los seis primeros números de JUPITER’S LEGACY: REQUIEM, este volumen marca el regreso de la obra maestra de MARK MILLAR y FRANK QUITELY. El arte de estos seis números ha corrido a cargo de TOMMY LEE EDWARDS y MATTHEW DOW SMITH, dos artistas en el mejor momento de sus carrera.

Casi cuatro años y medio han pasado desde la publicación del segundo volumen de Jupiter´s Legacy de Mark Millar y Frank Quitely. En este tiempo, Netflix estrenó la primera (y última) temporada de la adaptación a imagen real, y antes de empezar a hablar de este comic, me hace mucha gracia como Millarworld intenta vender en la promoción lo exitosa que es una serie de televisión que todos sabemos está cancelada y que además no resultó demasiado buena, tal y como ya analicé en mi reseña de la serie.

Reconozco que tenía ganas de leer este Jupiter´s Legacy: Requiem, y eso a pesar de saber que Frank Quitely no iba a dibujar el comic, limitándose a la portada del comic y entiendo que el diseño de los personajes. Sin embargo, las páginas de preview que vi de Tommy Lee Edwards pintaban geniales, dentro de ser radicalmente diferentes al estilo de Quitely, algo que a priori no me suponía ningún problema.

Sin embargo, lamento tener que decir que la lectura de este Jupiter´s Legacy: Requiem ha sido bastante decepcionante. Empezando por el apartado artístico, Edwards tiene un estilo con páginas pintadas que resultan visualmente apabullantes en muchos momentos, algo que agradesco y considero muy positivo. Dentro que en general Edwards me ha gustado y no me importa que estéticamente sea tan diferente a Quitely, si tengo que recononer que su estilo resulta demasiado estático, con unas escenas de acción confusas y no demasiado bien narradas. Los personajes masculinos cuentan con diseños que los hacen super reconocibles, pero sin embargo se me hizo difícil reconocer a algunos personajes femeninos que resultaban completamente intercambiables, lo cual me generó cierta confusión en un par de momentos. Diría además que Edwards va de más a menos en este volumen, con un primer comic estupendo que ofrece un nivel de artístico que no consigue mantener a medida que avanza la serie, lo cual no tengo claro si fue debido a los plazos de entrega.

El problema no es tanto el dibujo de Edwards que me parece correcto y a veces bueno (o muy bueno), reconociendo en todo caso que me gusta muchísimo más Quitely y creo que está en otra liga narrativamente hablando. El gran problema y casi la gran estafa de este volumen es comprobar que Edwards NO dibuja los seis números de la serie, sino que tan sólo dibuja cuatro, estando los dos últimos dibujados por un montonerísimo Matthew Dow Smith que ha arruinado la experiencia lectora con unos dibujos terribles.

No se los motivos de la sustitución, pero si se confirmara que tras más de cuatro años de espera desde la anterior miniserie Millarword no ha querido darle unos meses extra a Edwards para dibujar todas las grapas por sacar los comics mensualmente, me parecería de juzgado de guardia. Y veo que puestos a cambiar de dibujante Millarworld optó por un dibujante con un estilo similar a Edwards, pero Dow Smith, con color de Giovanna Niro, entrega unas páginas tramendamente flojas que en algunos casos parecen apenas abocetadas y que sencillamente no están a la altura.

Y esto plantea un problema doble, no sólo porque el dibujo sea objetivamente peor, sino porque los lectores ya conocemos los ticks de Millar, y como siempre en el quinto número de esta serie es cuando plantea el gran giro que rompe la narración hasta ese momento. De forma que en este tomo, que por otra parte es sólo la mitad de una historia mayor, tenemos cuatro números de planteamiento correctamente dibujados para sufrir a continuación un bajonazo bestial en el climax del tomo.

El tema del dibujo ya es en sí mismo un problema tremendo, pero tampoco diría que Millar está especialmente inspirado con esta historia planteada en 2051 con una nueva generación de héroes, con una trama que al menos en los aspectos generales no ha llegado a sorprenderme. No se si debido a que uno ya ha leído muchos comics de Millar, pero intuir que el comic plantea una estructura similar al primer Jupiter´s Legacy telegrafió el giro del quinto número, no consiguiendo ni sorprenderme con la historia ni empatizar con los protagonistas. Y es que a pesar de presentar a un montón de personajes, realmente Chloe y Hutch siguen siendo los protagonistas, no consiguiendo generar ninguna empatía con los nuevos chavales. De esta forma, las numerosísimas muertes que irán llegando no llegan a impactar emocionalmente dado que los personajes me dan completamente igual. Dicho esto, hay que reconocer que hay momentos super punkis con muertes muy bestias muy en la línea de Millar, con algunos momentos muy crueles para algunos personajes, pero que quedan empañados por el deficiente dibujo. Todo ello adornado de momentos sexuales, diálogos macarras y cierta geopolítica planteada llena de elementos polémicos.

Quiero conocer el final de la historia y pienso comprar el próximo tomo a pesar de la decepción que me he llevado con este comic. Pero es necesario destacar que uno de los elementos distintivos de la producción de Millarworld era que siempre ha tenido un dibujo top que en muchos casos mejoraba, o desde luego embellecía, las correctas historias de Millar. Sin embargo, si el segundo volumen de este Requiem sigue dibujada por esta dupla artística, Jupiter´s Legacy puede quedar con el comic de Millar con peor dibujo de toda su producción, ya que este Requiem habría que sumarle el montonerismo máximo que supuso la maxiserie de 12 números Jupiter´s Circle, quedando sólo las 2 miniseries dibujadas por Quitely (11 números en total) como los mejores comics que apenas suponen un tercio de la obra total.

Comparto páginas del primer número:

No he conectado con este Jupiter´s Legacy: Requiem, pero sigo con curiosidad de saber como termina Millar su historia. Visto lo visto, casi prefiero que retrasen el volumen 6 lo que tengan que retrasarlo, pero que al menos el dibujo esté a la altura. Lo triste es que no tengo claro que lo vayan a hacer.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de That Texas Blood vol. 2 de Chris Condon y Jacob Phillips (Image Comics)

Tras su excelente primer volumen de presentación, That Texas Blood de Chris Condon y Jacob Phillips vuelve con un segundo volumen en el que conoceremos un caso del pasado del Sheriff del condado de de Ambrose (Texas), Joe Bob Coates, que sigue provocándole pesadillas en el presente.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡THAT TEXAS BLOOD regresa con un NUEVO ARCO! Tras la traumática y sangrienta conclusión de «A BROTHER’S CONCIENCE», el Sheriff Joe Bob del condado de Ambrose, Texas, recuerda uno de sus primeros casos en 1981: una noche inquietante y extraña que dejó a un niño muerto, una niña desaparecida, un culto satánico en el condado y la presentación de un hombre misterioso llamado Harlan Eversaul.

Este segundo volumen recopila los números 7 a 12 de la serie regular editada por Image Comics.

Chris Condon es el escritor de la serie continua That Texas Blood con el artista Jacob Phillips. Chris nació y se crió en Metuchen, un pequeño centro de tránsito de Nueva Jersey, a tiro de piedra del gigante que es la ciudad de Nueva York, y se ha dedicado al mítico poder de la narración desde una edad temprana. En segundo grado, intentó lanzar una nueva versión cinematográfica de Titanic de James Cameron, pero las cosas pronto se desmoronaron cuando su cerebro de 7 años no pudo conceptualizar cómo construir chimeneas que funcionaran (y de tamaño real). Como se dijo, Chris no es nativo de Texas, aunque disfruta de una melodía de Terry Allen y un buen filete de pollo frito. Dependiendo de a quién le preguntes, eso es aproximadamente la mitad del camino.

Conocí a Jacob Phillips tras trabajar con su padre Sean Phillips coloreando sus últimos trabajos con Ed Brubaker, entre las que encontramos Cruel Summer, el último arco de Criminal, y las novelas gráficas Pulp y Reckless. That Texas Blood supuso su primer comic como artista completo, y recientemente ha empezado Newburn junto al guionista Chip Zdarsky, un nuevo comic también ambientado en el género negro.

En el primer volumen de That Texas Blood el Sheriff Coates con sus 70 años cumplidos se convirtió en una especie de notario que daba fe de los hechos criminales que sucedían en su condado. En este segundo volumen, sin embargo, conoceremos uno de sus primeros casos de 1981 cuando aún era ayudante del Sheriff, un caso que sigue recordando en sus pesadillas. Y lo cierto es que es la historia me ha tenido atrapado durante toda la lectura aunque diría que no han sabido encontrar el final perfecto para esta historia y ha quedado un tanto anticlimática. Y entiendo que en el mundo real no hay grandes explosiones ni increíbles actos de heroismo, y a veces es otro el que acaba salvando el día, por así decirlo, pero eso que intelectualmente tengo claro no evita que emocionalmente me haya faltado algo al final.

El guión de Chris Condon es super denso de leer con un montón de diálogos que hacen que leer cada grapa lleve un tiempo considerable. Este no es un comic de Bendis con dos escenas que te lees en tres en minutos, lo cual me gusta. Sin embargo, esa enooooorme carga en los diálogos provoca que las viñetas en muchos momentos sean apenas cabezas parlantes que no dan demasiadas oportunidades para que Jacob Phillips se luzca. Me gusta la duda que se genera en los personajes sobre la existencias del mal y en general de lo sobrenatural, así como la construcción de las sorpresas y el ritmo que imprime a la historia, a pesar que como comentaba no haya encajado con el final.

Jacob Phillips creo que vuelve a hacer un buen trabajo en este segundo volumen de That Texas Blood a pesar de lo que comentaba antes sobre el guión de Condon. A pesar de narrar en muchos momentos la conversación de dos personas que se encuentran sentados en una mesa, consigue que no resulte aburrido ni monótono. Además, al encontrarnos en dos momentos temporales diferentes, en momentos en que podría resultar confuso opta en varias páginas por una paleta de color con tonos cálidos para el presente y de colores fríos para el pasado, lo que ayuda a la narrativa y la comprensión de la historia. Como le pasa a su padres, las viñetas de Jacob siguen pecando de ser un pelín demasiado estáticas, algo que sobre todo se nota en el climax final, pero creo que aún tiene un gran margen de mejora de cara al futuro.

Como digo, dentro que me ha gustado este segundo volumen de That Texas Blood, no he conectado con esta historia como lo hice con la primera, pero me sigue pareciendo una buena lectura que enganchará a todos los fans del género negro en su vertiente rural.

Comparto varias páginas del comic:

That Texas blood sigue conectando con mi gusto por el género negro pero reconozco que ha bajado un poco el nivel. No obstante, sin duda estaré atento y compraré el tercer volumen cuando salga.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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